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Covid-19 La pandemia también sacude al vulnerable mercado de antibióticos

Medicamentos

La mayor parte de la investigación de antibióticos se realiza en pequeñas empresas de biotecnología, algunas de las cuales tienen su sede en Suiza, como Polyphor o Bioversys.

(© Keystone / Gaetan Bally)

Mientras se invierte dinero en la búsqueda de una solución milagrosa que acabe con el Covid-19, algunos expertos en salud advierten que la pandemia podría también empeorar la lenta crisis que mina el mercado de antibióticos, lo que complicaría la atención al paciente.

Uno de los primeros estudiosEnlace externo sobre pacientes con el COVID-19 realizado en Wuhan (China), epicentro del brote del coronavirus, reveló que algunos pacientes, especialmente los enfermos graves, padecieron además infecciones bacterianas secundarias. En esos casos se administró antibióticos, pero el estudio señala que las altas tasas de resistencia a determinadas bacterias, como las gramnegativasEnlace externo, aumentan el riesgo de choque séptico.

Si bien los antibióticos no atacan a virus como el COVID-19, son una importante línea de defensa contra infecciones bacterianas secundarias, como la neumonía asociada a la ventilación mecánica, las infecciones del tracto urinario y la sepsis, que son comunes en estancias prolongadas en las unidades de cuidados intensivos, sobre todo en personas con sistemas inmunitarios debilitados.

Sin embargo, se ha hablado muy poco de los antibióticos.

“No tenemos en este momento un panorama general sobre la oferta y la demanda de antibióticos. No sabemos qué antibióticos se están usando para tratar a los pacientes con coronavirus y dónde están los problemas”, afirma Manica Balasegaram, un doctor que dirige la Asociación Global de Investigación y Desarrollo de Antibióticos (GARDPEnlace externo, por sus siglas en inglés), cuya labor se centra en grupos vulnerables, que son los más afectados por el COVID-19.

“En estos brotes todavía son necesarios medicamentos esenciales como los antibióticos”, afirma Balasegaram a swissinfo.ch. Debido a la compleja y caótica situación que se atraviesa, las infecciones hospitalarias irán aumentando a medida que se vayan colocando los dispositivos respiratorios a más personas y el personal médico no tenga tiempo para cambiarse los guantes entre un paciente y otro.

Esto no sería un gran problema si no fuera porque el mercado de antibióticos lleva años sufriendo de abandono. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la escasez y la resistencia a los medicamentos están aumentando. La OMS estima que en 2050 las enfermedades resistentes a los medicamentos podrían causar 10 millones de muertes Enlace externoal año.

Un informeEnlace externo de la industria farmacéutica publicado a principios de este año revelaba que el 47% de las 65 empresas que participaron en el estudio habían experimentado interrupciones en la cadena de suministro de antibióticos.

Con el aumento de países que han cerrado sus fronteras, las restricciones comerciales en la India y los trastornos de fabricación en China, existe una mayor preocupación por que pueda resultar aún más difícil satisfacer la creciente demanda.

Enea Martinelli, farmacéutico jefe del hospital FMI de Interlaken, asegura a swissinfo.ch que en Suiza los hospitales se están organizando y que de momento el suministro no es un problema. Pero le preocupa lo que puede llegar dentro de unos pocos meses.

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“Esta pandemia tendrá un impacto en el suministro de medicamentos, pero no sabemos aún en cuáles”, asegura Martinelli.

Sandoz, una división de Novartis y el mayor fabricante de antibióticos genéricos del mundo, asegura a swissinfo.ch que no prevé en este momento interrupciones en la cadena de suministro para la mayoría de sus productos, dadas las fuertes medidas de protección y los niveles de inventario.

Sin embargo, la situación es muy dinámica y hay algunos aspectos que están más allá del control de cualquier fabricante. A finales de febrero la empresa anunció que, a pesar de la incertidumbre actual, mantendría los precios estables para los medicamentos esenciales.

Lenta crisis

Desde hace años los expertosEnlace externo vienen advirtiendo que el mercado de antibióticos se encuentra en peligro. Los antibióticos son uno de los medicamentos más antiguos, pero el mal uso o el uso excesivo de los mismos durante años ha llevado a las bacterias a construir defensas contra ellos. Y esto lleva a la necesidad urgente de crear nuevos antibióticos.

Marc Gitzinger, presidente de la empresa suiza de biotecnología Bioversys, afirma que hasta ahora ha funcionado “ofrecer antibióticos a bajo precio debido al alto volumen de demanda, pero esto ha cambiado de manera radical”. Los médicos se han vuelto más prudentes en la prescripción de antibióticos, recetándolos solo en los casos en que son necesarios.

Bioversys está trabajando en un antibiótico que combata las infecciones bacterianas gramnegativas en hospitales, altamente resistentes y con una tasa de mortalidad del 50%. Tenía previsto iniciar los tests clínicos a finales de este año, pero Gitzinger teme que esto pase a un segundo plano, ya que ahora los organismos de aprobación de medicamentos de la Unión Europea y de EE.UU. están prácticamente dedicados a contener el coronavirus.

A medida que algunos medicamentos van quedando sin protección de patente crece su demanda en los países emergentes y los precios bajan. Esto ha llevado a muchas empresas a salirse del mercado porque ya no es rentable.

Una evaluación realizada a 30 empresas del sectorEnlace externo indicaba que la I+D para antibióticos se estaba concentrando cada vez más en unas pocas empresas. Durante el Foro Económico Mundial de Davos Jay Iyer, dirigente de la Fundación Acceso a los Medicamentos, advirtió que “dependemos de muy pocas empresas para controlar el suministro mundial de antibióticos”.

Algunas grandes compañías farmacéuticas, entre ellas Novartis y Allergan, anunciaron recientemente que abandonaban una innovadora investigación sobre antibióticos y dos empresas emergentes (start-ups) de producción de antibióticos se hundieron el año pasado. Roche, el otro gigante farmacéutico con sede en Basilea, se retiró de la producción de antibióticos en la década de 1990, pero ha estado reconstruyendo su experiencia en esta área.

Cuellos de botella

“Hemos advertido siempre que esto podía ser un problema”, afirma Martinelli.

A medida que Martinelli veía que la producción se iba concentrando cada vez más en Asia, creó hace cuatro años la página web drugshortage.chEnlace externo para rastrear las frecuentes escaseces de medicamentos, algunos de los cuales eran antibióticos. Hace cuatro años había escasez de unos cien productos; hoy son más de 700. Y esto no está relacionado con el COVID-19.

En Suiza, entre el 70% y el 80% de los ingredientes activos farmacéuticos (API), algunos de ellos para antibióticos, proceden de Asia, donde su producción es más barata. Esta dependencia de menos sitios de producción más allá de Europa significa que los problemas de una fábrica pueden provocar importantes cuellos de botella.

Cuando debido al brote el cierre de las empresas chinas desaceleró la producción de medicamentos en la India, el gobierno de este país prohibió la exportación de 26 productos farmacéuticosEnlace externo, incluyendo algunos antibióticos.

“Tradicionalmente las empresas tienen existencias entre dos y seis meses. Son capaces de lidiar con interrupciones a corto plazo. El problema surge cuando los países empiezan a acumular existencias, triplicando la demanda por las restricciones comerciales y la situación de pánico creada. Esto puede causar más daño que beneficio”, afirma Thomas Cueni, director general de la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas.

La fábrica de Sandoz en Kundl, Austria, es la única planta de fabricación de antibióticos que queda en Europa, lo que, según la compañía, la hace menos expuesta a las interrupciones que otras.
Maritnelli afirma que ha mantenido conversaciones con otros gerentes de la industria y cree realmente que están dando un paso adelante para ayudar en la crisis.

Llamada de atención 

Varios gobiernos y Llamada de atención  han aumentado la inversión en I+D en antibióticos en los últimos años, pero aún con esta afluencia de fondos los expertos creen que el modelo económico está roto.

“Es imposible tener un mercado sostenible cuando no se te permite vender a un precio decente”, dice Gitzinger, que ilustra su afirmación diciendo que un dulce en una pastelería de Zúrich es más caro que la amoxicilina, un antibiótico utilizado para tratar pacientes gravemente enfermos.

Es difícil lograr que los inversores participen cuando no hay retorno -añade-, razón por la cual la mayoría de las empresas de desarrollo de medicamentos tiene menos de cien empleados. “Tenemos una situación de urgencia y muy pocos expertos que puedan desarrollar medicamentos antibacterianos. Si no cambiamos las cosas y no recuperamos la inversión en este ámbito perderemos más talento”.

Balasegaram, de GARDP, está de acuerdo en que hay necesidad de un nuevo modelo. “Si lo dejamos en manos del mercado tendremos problemas. Necesitamos que empresas como Sandoz permanezcan en el negocio”.

Si no invertimos en investigación de salud pública nos encontraremos una y otra vez con problemas como este.


Traducción del inglés: José M. Wolff

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