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Crónicas de prensa Antoinette Quinche y la República española

Foto antigua de cuatro mujeres en el año 1929

Clara Campoamor (segunda por la derecha), con Antoinette Quinche (dcha.) y otras juristas suizas, durante el V Congreso de la Federación Internacional de Mujeres Universitarias en Ginebra en agosto de 1929.

("La Suisse" 10 de agosto de 1929)

La hemeroteca digital de la prensa suiza ofrece información hasta ahora inédita sobre dos viajes que hizo la sufragista y letrada suiza Antoinette Quinche a España en 1931 y 1933.

Dos crónicas del diario La Tribune de Lausanne publicadas en junio de 1931 informan de una conferencia titulada “La proclamación de la república en España” que Quinche mantiene en la reunión anual de su sección local de sufragistas en el Lyceum Club de Lausana. En abril de 1931, Quinche presencia en San Sebastián e Irún la caída de la monarquía y la proclamación de la república.

En su charla, Quinche relata el ambiente vivido en esos días históricos. Describe el “creciente entusiasmo” y la “explosión de alegría” de la gente que “exhibía banderas republicanas” y “confeccionaba gorros frigios”. “Todo el pueblo estaba en la calle, reía y cantaba la Marsellesa.” Al llegar un telegrama con la noticia de la abdicación, Campoamor se sube a un balcón para leerlo en voz alta a los manifestantes congregados. Para Quinche es un “momento conmovedor”. 

Durante su estancia en España, visita junto con Campoamor a los 18 presos políticos en San Sebastián encarcelados como consecuencia de una intentona republicana el otoño anterior. También asiste a los actos de la campaña electoral, frecuenta mítines con hasta 12 000 participantes y escucha discursos del filósofo Miguel de Unamuno, “enemigo jurado de la dictadura”.

El periódico de Lausana anuncia el inicio de la campaña electoral para las elecciones a las Cortes Constituyentes, en las que las mujeres son elegibles, siendo Campoamor una de las candidatas. La crónica prosigue diciendo que “el gobierno republicano es feminista” y que si no se ha “proclamado todavía el sufragio realmente universal es para dejar esta tarea a las Cortes que se elegirán el 28 de junio”. “¡En un mes, la república ha hecho más por las mujeres, dicen los españoles, que la monarquía en veinte siglos!” 

Otra crónica cierra con el acertado presagio: “No hay ninguna duda de que las Cortes van a proponer y votar esta reforma, que Suiza, esta vieja república, será la última en introducir”.

“No hay ninguna duda de que las Cortes van a proponer y votar esta reforma, que Suiza, esta vieja república, será la última en introducir” La Tribune de Lausanne

Fin de la cita

También la revista Le Mouvement FéministeEnlace externo se hace eco el 11 de julio de los acontecimientos en España, destacando la elección de Victoria Kent y de Clara Campoamor. Quinche aporta, como colaboradora de la revista, la noticia de que Campoamor consigue 40 000 votos. El breve relato concluye con las palabras: “es seguro que la nueva Constitución española, tal como va a ser elaborada por estas Cortes, reconocerá el derecho de voto a las mujeres…. Un país más que nos adelanta”.  

"Es seguro que la nueva Constitución española, tal como va a ser elaborada por estas Cortes, reconocerá el derecho de voto a las mujeres…. Un país más que nos adelanta” Antoinette Quinche 

Fin de la cita

Dos años más tarde, Quinche vuelve a España para encontrarse con Campoamor, que participa en la campaña de las elecciones municipales complementarias del 23 de abril de 1933. Los comicios se celebran en más de 2 500 municipios españoles y son los primeros en los que las mujeres pueden participar en igualdad de condiciones a los hombres. 

Según La Tribune de Lausanne, se celebran elecciones en 54 localidades solamente en la provincia de Madrid. Y la abogada suiza y la política madrileña recorren la provincia en coche para celebrar mítines del Partido Republicano Radical. Campoamor se pone al volante de su propio automóvil en compañía de tres fieles compañeras: una periodista, una pasante en Derecho y Antoinette Quinche. Según la misma crónica, la “llegada de estas cuatro mujeres intrépidas, conduciendo por las grandes carreteras”; el “público escuchaba religiosamente lo que decía la oradora” y las “mujeres sonreían orgullosas cuando se les enseñaba que el derecho recientemente concedido les confería la igualdad cívica”.

En otoño de 1936, tras el estallido de la Guerra Civil, Quinche acoge en su casa de Lausana a Campoamor y a la madre de esta, huidas de una España en guerra, y traduce su libro La revolución española vista por una republicanaEnlace externo al francés, que se publica en París en 1937. En esas fechas, Quinche apoya una iniciativa de donaciones en especie para los niños españoles afectados por los estragos de la guerra. En 1938, Campoamor deja Lausana para continuar su exilio en Buenos Aires. Tras su regreso a Europa en 1955, vuelve a alojarse en Lausana en casa de su amiga, donde permanece hasta su muerte en 1972.

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