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Crisis migratoria en Grecia


“Me gustaría cuidar al triste Said”


Por Gaby Ochsenbein, de regreso de Atenas


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Said y Lisa Hamuzopulos durante su curso de griego. (swissinfo.ch)

Said y Lisa Hamuzopulos durante su curso de griego.

(swissinfo.ch)

Los refugiados menores no acompañados son miles en Grecia y necesitan una ayuda especial. Lisa Hamuzopulos, una suiza que vive desde hace muchos años en Atenas, trabaja de manera voluntaria en un alojamiento para ese grupo particularmente vulnerable. Es una gota en el océano, pero una gota significativa.

De 13 años, Said viene de Homs, Siria. Desde hace tres meses vive en ‘Mellon’, que significa ‘futuro’ en francés. Este establecimiento, situado entre Atenas y El Pireo, tiene espacio para 60 niños y adolescentes que viajaron sin sus padres.

Los refugiados en Grecia

En febrero de 2016, 2 645 menores no acompañados solicitaron asilo en Grecia (2,4% del total). Entre ellos, 36% eran de Afganistán, 11% de Siria y 8% de Irak.

Desde principios de 2015, más de un millón de personas han entrado a Grecia, la mayor parte son refugiados de Siria, Irak o Afganistán.

Del 1º de enero al 23 de marzo de 2016, más de 160 000 pasaron de Turquía a Grecia, de los cuales un 35% eran niños.

Este año, 448 personas han desaparecido en el mar; 3 771 el año pasado.

(Fuente: ACNUR)

Hoy, Said regresa de la escuela. No se encuentra bien; tiene un esguince y está a punto de llorar. Lisa Hamuzopulos lo atiende rápidamente. Le habla, le levanta el ánimo. Lo escucha. En una hoja de papel, el chico anota las palabras que le gustaría aprender en griego. Con esmero, los dos buscan en un diccionario árabe-griego.

Un compromiso con sentido

Esta ciudadana griega y suiza de 63 años es originaria de Toggenburg, en el cantón de San Gall, y se casó con un abogado griego. Desde diciembre de 2015, acude al menos una vez por semana al ‘Mellon’ a jugar a las cartas con los jóvenes refugiados, enseñarles griego e inglés o simplemente para escucharlos.

Lisa Hamuzopulos dirigió durante 16 años el café del Instituto Goethe de Atenas. Dejó ese trabajo cuando se le hizo demasiado pesado y ahora encuentra en la ayuda voluntaria a los refugiados una actividad con mucho sentido. En el futuro le gustaría ayudar también a un grupo de la Iglesia Evangélica en lengua alemana que cocina todos los jueves para los refugiados. “También puedo cocinar y organizar, eso me gusta”, comenta.

No siempre es fácil motivar a los niños, los cuales suelen quedarse simplemente en su habitación. Por ello, a veces, viene para nada, lo cual es frustrante. Ahora ya no acude a ‘Mellon’ antes del mediodía, sino los jueves por la tarde porque espera encontrar entonces a los niños y adolescentes -incluidas siete niñas- durante su descanso.

Solos por los caminos 

Said, sin embargo, muestra sed de aprendizaje, lo que alegra mucho a Lisa Hamuzopulos, aun cuando los tristes ojos del pequeño se pierden en la distancia cuando tal vez piensa en su madre y en sus hermanas que se quedaron en Siria.

También se encuentran solos Youssef, de 15 años, de Egipto, y Arman, 12, Chiraz, Irán. Este último está aquí desde hace dos semanas y todavía no va a la escuela. Tiene cuatro hermanos; su padre ya no vive. También Ali, de Kabul, capital afgana, quien llegó hace un mes y que prefiere jugar al fútbol a ir a la escuela. El niño más pequeño que vive en ‘Mellon’ sin sus padres tiene cuatro años, está con dos hermanos mayores. Es imposible saber dónde están los padres y si todavía viven.

Hay niños que dejaron solos su país y que realizaron un viaje largo y con frecuencia difícil con compañeros de infortunio. Otros perdieron a familiares durante el trayecto. El Centro Nacional de Solidaridad Social (EKKA) coloca a esos jóvenes solicitantes de asilo en una de las cuatro instituciones que se ocupan de los menores refugiados en los suburbios de Atenas.

“Somos un equipo”

Los niños y los adolescentes que están aquí desde hace algún tiempo acuden en autobús a una escuela intercultural. A los menores de 15 años no se les permite salir solos. Los mayores de 15 deben volver al ‘Mellon’ a las 21:00 horas. “En general, funciona”, indica la directora del proyecto, Tomasina Tsaliki.

Los menores no acompañados en Suiza

En Suiza, en 2016, hay 2 776 menores solicitantes de asilo no acompañados. Tres veces más que hace un año y ocho veces más que en 2013.

En 2015 representaron el 6,92% de todas las solicitudes de asilo. El 17,9% eran niñas.

(Fuente: Secretaría de Estado de Migración).

En el refugio, como designan el alojamiento, los jóvenes reciben apoyo educativo, médico y psicológico. “Trabajamos intencionadamente en grupos donde se mezclan varias nacionalidades, con el fin de desarrollar la comprensión y el respeto mutuos. Somos un equipo”, declara con orgullo la joven trabajadora social. Naturalmente, a veces hay conflictos y fricciones, pero hasta ahora no ha habido problemas mayores.

Como si comprendiera de lo que hablamos, Youssef, el joven egipcio, se planta demostrativamente ante una bandera afgana y una bandera siria colgadas de la pared y dice: “No good” (no es bueno). Lisa Hamuzopulos lo reprende.

¿Qué será de ellos?

En el ‘Mellon’, con sus 20 colaboradores permanentes y sus 40 plazas adicionales para madres con niños pequeños, aprecian la labor de voluntarios como Lisa Hamuzopulos. “Nos apoyan en el curso de idioma, en la recepción, la limpieza y en muchas otras cosas”, indica la directora.

Los jóvenes permanecen entre uno y seis meses en el refugio, rara vez un año completo, antes de que se defina su estatuto.

No puede saberse cuánto tiempo permanecerán aquí Said, Youssef, Arman y Alí, ni qué les depara el destino.


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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