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Cuba de la Revolución y de hoy


Los cubanos, entre esperanza y aprensión




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Con la perspectiva del fin del embargo impuesto por Estados Unidos, los cubanos esperan una mejoría en las condiciones de vida, pero también temen perder conquistas sociales, sobre todo en la educación y en la salud. Reflexión del fotógrafo suizo Luc Chessex, quien desde 1961 cuenta con muchos amigos en esa nación caribeña.

El fotógrafo suizo posa delante de sus obras en la exposición Luc Chessex, CCCC (Castro, Che, Coca, Cherchez (Busquen) a la mujer),  el 3 de junio del 2014 en el Musée de l’Élysée  de Lausana. (Keystone)

El fotógrafo suizo posa delante de sus obras en la exposición Luc Chessex, CCCC (Castro, Che, Coca, Cherchez (Busquen) a la mujer),  el 3 de junio del 2014 en el Musée de l’Élysée  de Lausana.

(Keystone)

Luc Chesseux (79 años) viajó a Cuba con la idea de permanecer ahí doce meses y realizar un libro sobre la Revolución Cubana. Finalmente se quedó 14 años, hasta 1975. Conoció y fotografió a Fidel Castro y al Che Guevara. Después de varias décadas sin regresar a la isla, desde 2013 viaja anualmente para presentar exposiciones y dar cursos de fotografía. Trabaja también en la organización de sus archivos, mismos que legará al Mueso de Fotografía de Lausana (Musée de l’Élysée). Cuando concedió esta entrevista a swissinfo.ch, acababa de regresar de Cuba.

swissinfo.ch: ¿Por qué decidió ir a Cuba en 1959?

Luc Chessex: Era la época de las independencias en África, de las guerras de Argelia y de Vietnam. En Lausana había franceses que se habían exiliado para evitar ser enrolados en el ejército de su país y obligados a participar en la guerra de Argelia. Hacían reuniones políticas en bares, en la universidad.  Tenía amigos que fueron a distintos países de África, en particular a Argelia. Entonces me fui politizando. (Jean Paul) Sartre había estado en Cuba y escribió una serie de artículos que leí en la prensa francesa. Me había formado en la escuela de Fotografía de Vevey y mi profesión me permitía viajar. Tenía unos veinte años y la voluntad de ver un mundo mejor. Vendí algunas cosas que tenía, compré un pasaje de ida en barco y partí para Cuba. Finalmente residí allí 14 años y esa experiencia me marcó definitivamente.

swissinfo.ch: ¿Qué fue lo que más le impresionó al llegar a Cuba: el ambiente, la gente, la luz?

L.C.: En 1961 era muy diferente a Lausana. Hoy, si se observa durante una hora una calle del centro de Lausana, se ve circular la tierra entera. En aquella época no era así. En Cuba se vivía la primera etapa de la Revolución, la efervescencia, todo era posible, el sueño, la utopía. La luz no era fácil. Era muy fuerte. Advertí que era mejor trabajar muy temprano o bien al final de la tarde.

swissinfo.ch: ¿Cómo era la fotografía cubana?

L.C.: Era muy militante. Fotografiaban mucho a Fidel, las manifestaciones, el trabajo voluntario. Los primeros fotógrafos cubanos que conocí fueron Mario García y Alberto Corda, que se hizo famoso por la foto del Che que hasta hoy se ve en todas partes. Mario me presentó a una persona de los ferrocarriles cubanos. Tenían una revista y me contrataron para fotografiar las estaciones. Fue mi primer trabajo. Desde el punto de vista fotográfico, no era muy interesante, pero me permitió viajar, salir de La Habana. Eso duró unos dos meses. Después me presentaron al escritor Alejo Carpentier que era viceministro de Cultura. Me contrató, ya que el Ministerio editaba una revista (Pueblo y Cultura) en la que trabajé hasta 1968. En mi concepción profesional fui influenciado por Robert Frank (otro fotógrafo suizo), de quien aprendí que la fotografía era, más que una técnica, un lenguaje. A finales de 1968 regresé durante un año a Suiza para organizar exposiciones, a pedido del Ministerio de Cultura de Cuba. En enero de 1970 volví a trabajar a Cuba, pero ya no al Ministerio de Cultura sino a la revista Cuba Internacional, que un año más tarde pasó a pertenecer a Prensa Latina, la agencia oficial de prensa. Como los cubanos no podían viajar a América Latina, la agencia me propuso hacer reportajes en distintos países.

swissinfo.ch: ¿Cuba empezaba a ser aislada?

L.C: Todos los gobiernos de la región, a excepción de México y de Canadá, ya habían roto relaciones diplomáticas. Entonces viajé en compañía de un periodista uruguayo, Ernesto González Bermejo. Nuestra primera misión fue intentar localizar el cuerpo del Che Guevara en Bolivia. Durante tres o cuatro meses volvimos a recorrer los pasos del Che. Sin embargo, el cuerpo fue encontrado más tarde. Ernesto González Bermejo regresó a La Habana y Prensa Latina me propuso viajar todavía por siete u ocho países de América Latina para hacer fotografías que sirvieran para los archivos de imágenes. Regresé a Cuba y partí nuevamente por un año hacia distintos lugares. Cuando volví, se había dado un cambio radical en Prensa Latina y no había ya mucha gente. En ese momento la influencia soviética había alcanzado su punto máximo en Cuba. Me comunicaron el licenciamiento y me informaron que ya no trabajaba para la agencia.

swissinfo.ch: ¿Regresó entonces a Suiza?

L.C.: Sí, en 1975. Al inicio fue muy difícil, una suerte de divorcio después de 14 años de un gran amor. Hice entonces diversos trabajos, libros, exposiciones. Trabajé también en África para la Cruz Roja (CICR), pero Cuba seguía siempre presente en mí.

swissinfo.ch: ¿Y el retorno se produjo 30 años después? 

L.C.: Fue necesario que pasara tiempo para curar las heridas. En noviembre del 2005, fui a La Habana para una exposición en la que se presentaban imágenes de Cuba y de América Latina. Regresé nuevamente en el 2013 para otra exposición y para encontrar viejos amigos, como por ejemplo el fotógrafo Reynaldo González. Desde entonces voy una vez por año para participar en exposiciones y dar cursos de fotografía.

swissinfo.ch: ¿Observó muchos cambios?

L.C.: No vi muchos cambios, digamos, entre 2013, 2014 y 2015. Actualmente estamos en las vísperas de grandes cambios que ciertamente se van a acelerar con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

swissinfo.ch: ¿Los cubanos están entusiastas?

L.C.: Diría que están divididos. La situación económica es extremadamente dura y esperan que la vida cotidiana mejore. Hay mucha esperanza en eso. Conozco un médico que cuando termina su jornada en el hospital trabaja con su auto como taxista. En una noche gana el equivalente del salario de 15 días en el hospital. Por otra parte, los cubanos tienen un cierto recelo ante el flujo de turistas, ya hay muchos europeos, y los estadounidenses que vendrán. Temen también perder las conquistas sociales, especialmente en educación y salud. Es claro que lo ideal serían mejoras en la economía sin perder los logros sociales. ¡Tal vez los griegos se confronten actualmente a las mismas cuestiones!

Adicionalmente, los cubanos están acostumbrados desde hace 50 años a un Estado paternalista. Funcionarios de un Estado “que finge que nos paga y nosotros fingimos que trabajamos”. Entonces, probablemente, los que se adapten mejor van avanzar, los otros no sé.

swissinfo.ch: Fidel y Raúl Castro son personas mayores. ¿La gente habla de un cambio de generación en el poder?

L.C.: Conmigo, mis amigos, tematizan esta cuestión. Pero me imagino que no es así con todo el mundo. La gente no puede imaginar la muerte de Fidel, se habla de solución biológica. Raúl ya anunció que va a dejar el poder. Tanto en el partido como en el ejército hay gente preparada para la sucesión. ¿Cómo se va dar ese cambio? Nadie lo sabe muy bien. Sabemos hasta ahora como se dio en la Unión Soviética y en China.

swissinfo.ch: La realidad actual es menos doctrinaria que cuando usted llegó a Cuba en 1961…

L.C.: Todo acabó. Acabó el sueño y reina el pragmatismo. Los nietos de los revolucionarios tienen las mismas expectativas que los jóvenes de aquí. Muchos no ven futuro en Cuba y piensan partir.

swissinfo.ch: Con respecto a la imagen de Cuba en el exterior, el escritor cubano Leonardo Padura dijo recientemente que se la presenta entre un paraíso socialista y un infierno comunista y que en realidad se trata de un purgatorio más o menos normal. ¿Es realmente eso?

L.C.: La realidad está entre los dos. Hay desinformación en el exterior, por ejemplo, con respecto a la discusión con los estadounidenses. La gente aquí está persuadida de que los derechos humanos son respetados en Estados Unidos y no en Cuba. A pesar de que los ataques con drones de Estados Unidos contra sus enemigos a veces caen en una fiesta de casamiento o sobre una escuela. Guantánamo tiene un historial más grave en cuanto al tratamiento de los prisioneros políticos de lo que puede tener Cuba con detenidos responsables incluso de delitos de sangre. Cuba tiene también una mala reputación por la falta de libertad de prensa, que siempre fue deficitaria, contrariamente a Brasil, Colombia o México donde existió una prensa independiente y libre. No fue el caso en Cuba, lo que irrita a los periodistas. Personalmente, en la evaluación de los derechos humanos, pienso que es más importante la reducción de la mortalidad infantil que la libertad de prensa. En materia de esperanza de vida, de educación y salud, Cuba es comparada a Canadá, cuando debería ser comparada a los demás países de América Central y del Caribe. Esto para decirle que hay desinformación.

Algunos datos:

Nacido en 1936 en Lausana, Luc Chessex viaja a Cuba en 1961, dos años después de la Revolución. Permanece casi 15 años en la isla.

Regresa a Suiza en 1975 donde se dedica a trabajar como fotógrafo independiente.

De 1978 a 1981 efectúa reportajes para la Cruz Roja International (CICR)

Ha realizado reportajes en Suiza sobre diversos temas, incluido el de los inmigrantes en Lausana.

Ha montado más de dos decenas de exposiciones individuales.

Ha publicado más de una decena de libros.


Traducido del portugués por Sergio Ferrari, swissinfo.ch

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