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Cuidado infantil


Las guarderías más caras del mundo




Las madres que trabajan fuera del hogar se enfrentan al problema de la insuficiencia de guarderías.  (Keystone)

Las madres que trabajan fuera del hogar se enfrentan al problema de la insuficiencia de guarderías. 

(Keystone)

En Suiza, si usted inscribe a su hijo a tiempo completo en una guardería, paga un promedio de dos terceras partes de su salario. Un récord mundial. Las ayudas financieras directas y las deducciones impositivas permiten reducir un poco la factura. Empero, la poca implicación del Estado tiene consecuencias concretas sobre la estructura del mercado laboral suizo.

Suiza conservó en 2014 su rango de destino más popular para los trabajadores expatriados de cuello blanco. Sin embargo, los más nuevos de entre ellos destacaron, en un estudio efectuado por el banco HSBC, algunos puntos negros, a comenzar con el alto costo de las guarderías.

Estudios internacionales lo confirman. Con una factura que se eleva a dos terceras partes del salario promedio por una plaza de guardería a tiempo completo, Suiza se sitúa a la cabeza de los países de la OCDE en lo que atañe a los costos para el cuidado extrafamiliar.

Todos los países otorgan apoyos financieros directos y/o fiscales a las familias. Al restar esas diferentes ventajas financieras al costo bruto de las guarderías, se constata que los costos netos no representan “más que” 30% del ingreso medio helvético. Pero incluso en ese caso, Suiza se coloca al frente del batallón, superada solamente por los países anglosajones.

 (swissinfo.ch)
(swissinfo.ch)

Las autoridades subvencionan un número limitado de plazas de guardería para  favorecer a las familias monoparentales o a aquellas con menos recursos  financieros. Casi el 90% de las guarderías del país son privadas y financiadas por los padres.

En total, Suiza consagra menos del 0,1% de su Producto Interno Bruto (PIB) para financiar las estructuras de acogida, un monto menor al de la mayoría de los países europeos. En otros campos, el porcentaje es mayor, por ejemplo, el 0,8% del PIB nacional es destinado al ejército.

En Suiza, Estado federal, los servicios de atención fuera de la familia  dependen en gran medida de los cantones y las comunas. El financiamiento, el precio y el número de lugares disponibles varían según la región. Sin embargo, gracias a la ayuda de la Confederación, más de 23 000 plazas de guardería fueron creadas entre 2003 y 2013. Empero, tres cuartas partes de las comunas no ofrecen sitio alguno y en ellas, el 75% de los niños menores de 3 años todavía no tienen acceso a guarderías

La Suiza de expresión francesa y los cantones de Zúrich, Zug y Basilea, en la Suiza de habla alemana, cuentan con el mayor número de lugares. En las regiones rurales y del este del país, predomina una visión de la familia más bien conservadora. En general se considera que los años previos al jardín de niños corresponden a la esfera privada y que el Estado no debe intervenir.

En comparación europea, Suiza tiene una de las proporciones más bajas de niños menores de 3 años inscritos a tiempo completo en una guardería, lo que se refleja directamente en la estructura del mercado laboral.

Pocas son las parejas con uno o dos hijos pequeños, en las que ambos trabajen a tiempo completo. Así, cuanto más débil es la proporción de niños en guardería, más débil es la proporción de padres de familia que trabajan, los dos, a tiempo completo.

Según un estudio realizado por el líder minorista suizo Migros, el alto precio y la falta de sitios en las guarderías conducen a los padres a buscar servicios alternativos. Un 80% de los abuelos se ocupan de los menores, amén de los frecuentes cuidados de las llamadas “mamás de día” (mujeres que cuidan a otros niños junto con sus hijos) y de los vecinos.

En la gran mayoría de los casos, son las mujeres las que reducen su tiempo de trabajo a la llegada de un bebé: solamente el 10% de los hombres empleados trabajan a tiempo parcial en Suiza, frente al 46% de las mujeres.

Esa situación penaliza la carrera profesional de las mujeres y contribuye a aumentar la desigualdad salarial entre los sexos, que ascienden a casi el 20% en Suiza. La creación de estructuras de acogida para niños a precios asequibles es una de las propuestas de sindicatos y partidos de izquierda para reducir esa brecha.

Una mejor integración de las mujeres en el mercado de trabajo reduciría también la necesidad de mano de obra extranjera. Esta última es una de las medidas presentadas por el Gobierno suizo, en su proyecto de aplicación de la iniciativa “contra la inmigración masiva”, aprobada hace un año por el pueblo. Un debate que está lejos de concluir y que promete grandes disputas políticas.


Gráficos, Duc-Quang Nguyen. Traducido del francés por Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch

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