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'El Espejo Oscuro' de Carlos Amorales


Considerado como uno de los más destacados creadores de la nueva generación en el arte mexicano, Amorales presenta escenas terribles e insólitas, con una belleza que amenaza y convulsiona.

El Centro de Arte Contemporáneo Daros-Latinoamérica de Zúrich abrió recientemente sus puertas a la exhibición de este temerario artista de México.

En efecto, el espectador no entra allí para contemplar tranquilamente cuadro tras cuadro y dar palmaditas sobre el hombro del otro, para brindar con una copa de vino en la mano y salir con la convicción de que el mundo no puede ir mejor. Todo lo contrario, después de ver esta muestra se sale con la impresión de que imágenes negras lo persiguen a uno como si fuera una tremenda pesadilla.

La exhibición se focaliza en una serie de formas y figuras salidas de la memoria de Carlos Amorales, pero también del mundo de los medios y de las publicaciones científicas. Es lo que su creador ha llamado el Archivo Líquido. Es decir, un extenso repertorio iconográfico digital iniciado en 1999, que consta aproximadamente de 1.300 elementos distintos diseñados en blanco y negro.

Dicho archivo ha sido concebido como una plataforma abierta de comunicación, que su autor y sus colaboradores han seguido incrementando hasta hoy día.

Profundo desasosiego

Esta serie de imágenes no ha dejado de crecer gracias a las múltiples combinaciones que permite. Por ejemplo, aparecen expuestas figuras de cuervos, arañas, serpientes, monos, hienas, osos, buitres, mariposas negras, libélulas y seres híbridos que causan un profundo desasosiego.

Es una verdadera danza de la muerte que va desfilando a través de vídeos y pinturas, con una pulcritud y exactitud sobrecogedoras.

Todos estos elementos son la base de las ideas visuales que Amorales realiza bajo distintos soportes, como animaciones, pinturas o trabajos sobre papel. En su conjunto, puede decirse, que se trata de una obra única y espectral.

¿Un heredero del gran Posada?

Carlos Amorales recurre a las tonalidades negras para acentuar el carácter sugestivo y amenazador de sus figuras, entre las cuales no podía faltar la de los cráneos de muertos.

Sí, México es sin duda alguna el país de los esqueletos, de las calaveras o de los cráneos de muertos. Juguetes fúnebres que los mexicanos veneran desde tiempos inmemoriales para conjurar a la muerte, para decirle no y burlarse de ella como en los dibujos satíricos y endemoniados del gran José Guadalupe Posada (1852-1913)

Dibujante y caricaturista excepcional, este hombre logró decir a través de sus
grabados, con un innegable humor negro, lo que todo un pueblo callaba. Logró denunciar por medio de sus graciosas calaveras los abusos y las injusticias de un régimen dictatorial que prevalecía en el México prerrevolucionario.

En este sentido Amorales se revela acaso como un heredero más de la tradición fundada por José Guadalupe Posada, puesto que, así como el memorable maestro, éste denuncia con su modo original y personal una realidad hundida en el engaño.

Negro como la suerte

Una de las creaciones más logradas del mexicano Carlos Amorales es el llamado Espejo Oscuro (Dark Mirror, 2004), que da el nombre a la exhibición del Centro Daros.

Se trata de un vídeo-instalación de dos canales en donde, por un lado, aparece un pianista interpretando una música suave y melodiosa, mientras que del lado opuesto surge un flujo inagotable de imágenes negras, no exentas de poesía, que oprimen al espectador. El contraste entre la música y la violencia de las escenas es lo suficientemente fuerte para quedar grabadas en la memoria de quien las observa.

En este vídeo las secuencias anuncian el horror y las catástrofes. Por ejemplo, unos aviones de guerra aparecen amenazando con estrellarse en la tierra para desintegrarse luego o caer como lluvia de aviones. Unos cuervos se instalan sobre las ramas de unos árboles secos. Y una fiera parece aullar y perseguir a su presa.

Los motivos de cada uno de estos pasajes en realidad no cuentan nada, sin embargo, lo han dicho todo. El final del Espejo Oscuro de Carlos Amorales es sobrecogedor; una inmensa ola negra invade la pantalla, un tsunami de lodo que como sombra o mano destructora termina por aniquilar cualquier vestigio de vida.

Un escenario apocalíptico

Por último se presenta la obra llamada Manimal (2005) de este autor mexicano. De nuevo consiste en otro vídeo-instalación de un sólo canal proyectado en la pared y acompañado con la música incisiva de Julián Lede.

Se trata de una jauría de animales salvajes que invade una ciudad lúgubre y gris, desolada y desierta, que evoca de lejos un campo de concentración. ¿Es quizá la capital mexicana? Los animales, una extraña mezcla de hienas, lobos o chacales, van sitiando este lugar, mientras que unos cuervos en los postes y cables de electricidad anuncian un desenlace fatal.

Es un escenario apocalíptico lleno de tensión en donde el hombre no tiene ya nada que hacer, porque simplemente ha quedado eliminado, desaparecido, y sólo la huella amenazadora de un animal salvaje es lo que prevalece.

La exhibición El Espejo Oscuro de Carlos Amorales en el Centro de Arte Contemporáneo Daros de Zúrich, terminará el 2 de septiembre de 2007.

swissinfo, Araceli Rico, Zúrich

Carlos Amorales

Nacido en México, D.F. en 1970, ha creado una extensa y variada obra con cientos de formas y figuras distintas.

Sus creaciones han sido presentadas en renombradas exposiciones internacionales, incluidas las Bienales de Venecia y Berlín.

En 2003, fundó un sello discográfico llamado Nuevos Ricos, que hoy día goza de gran éxito en el mercado musical mexicano e internacional.

La exhibición que presenta el Centro de Arte Contemporáneo Daros de Zúrich fue posible merced a los préstamos de la Colección Jumex de México D.F, a los nuevos trabajos de Amorales y al propio acervo de la Colección Daros-Latinoamérica.



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