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Pasión vacuna


Una “maternidad” en los valles alpinos suizos




Christian Hänny conoce a todas las vacas por nombre, y las vacas parecen sentirse a gusto con su ayuda. (swissinfo.ch)

Christian Hänny conoce a todas las vacas por nombre, y las vacas parecen sentirse a gusto con su ayuda.

(swissinfo.ch)

Si tu tarea es la de atender a docenas de vacas parturientas, entonces eres colega de este agricultor retirado. Ven a visitarlo con nosotros: 

Christian Hänny y su esposa pasan sus veranos en los alpes. Cuidan de decenas de vacas y sus terneros. Pasamos un día con ellos en los Grisones para descubrir una tarea fascinante, pero también agotadora.

Llamo por teléfono y escucho campanas de fondo. Señal de que el número es correcto. Busco a Christian Hänny, un agricultor retirado.

"Bienvenida si quiere visitarnos, mientras que no tenga yo que atender a una vaca parturienta", advierte el hombre que pone de relieve una de sus tareas principales en los prados del Porteiner Alp, en el cantón de los Grisones. Este año cuida a 75 rumiantes, alrededor de la mitad estaban embarazadas cuando inició su labor en junio pasado. Las tareas de montaña generan 1 500 empleos en los Grisones.

Cuando llego a la cabaña, después de recorrer un camino estrecho y con muchas curvas, Christian Hänny intenta dirigir a una vaca y a su ternero hacia un pequeño prado junto al granero. Me anima a mirar más de cerca. El ternero, sediento, bebe sin hacer caso de nosotros.

"Es importante asegurarse de que beban", indica el granjero, quien de vez en cuando debe alimentar a los terneros con mamila, cuando no madre no puede amamantarlos.

Satisfecho, devuelve el dúo a la colina para que se unan al resto de la manada, que pronto se dispersa en medio de la exuberante vegetación de una empinada superficie de unas 180 hectáreas.

"Este trabajo me mantiene en forma"

Este ganado se utiliza para la producción de carne, no de leche. Proviene de cuatro granjas en el valle y está compuesto por diversas razas, como la simmental y la pinzgauer.

Muchas vacas paren durante varios años. Los terneros son sacrificados después de ocho u once meses de vida y el ciclo comienza de nuevo.

Con su bonhomía, este hombre de tez bronceada hace amigos con facilidad. Con orgullo me muestra las flores que decoran la casa, incluyendo Edelweiss, animándome para llevarme algunas como recuerdo.

El agricultor echa un vistazo a mi calzado. "Bueno, tiene buenos zapatos. ¿Me acompañará cuando haga la ronda?"

Se equipa con un palo y una vieja bolsa de pan para las vacas. Christian Hänny no usa ni gafas de sol ni sombrero, a pesar del sol abrasador y los 30 grados centígrados que marca el termómetro.

"Suelo estar fuera. Este trabajo me mantiene en forma", afirma. Me sorprende con la información de que tiene una cadera artificial.

¿Dónde está Hulda?

Christian Hänny está un poco preocupado. No ha visto a Hulda. La vaca debe parir en unas dos semanas y él preferiría verla cerca de la casa, en este prado que llama "la maternidad" y que tiene un mejor acceso a la carretera principal.

Siempre está presente en los partos, que se suceden normalmente sin incidentes, aunque a veces ha debido utilizar una cadena para tirar de las patas al recién nacido, durante un parto difícil. “Este año tuvimos uno. Fueron gemelos y sin ayuda habrían muerto. En este trabajo uno tiene que prepararse para confrontarse con la muerte".

Si hay un problema grave, puede llamar a un veterinario. En este caso, existe el riesgo de lesiones en los animales, porque el terreno es empinado. Durante mi visita, Hänny lleva a una de sus protegidas a “la enfermería”, junto a la casa, porque tiene un problema en una pata. De este modo no deberá moverse demasiado para obtener comida y agua.

Acepta que tiene a sus vacas favoritas, pero hace hincapié en que a todas las trata del mismo modo. “Confían en mí y se acercan a mí cuando estoy solo, pero si hay alguien más conmigo, no se comportan de la misma manera", señala.

Depredadores y turistas

"Tengo una muy buena manada este año, casi una excepción. La forma en que los agricultores tratan a sus vacas durante el invierno es muy importante para el estado de los animales en verano", sostiene Christian Hänny.

Pero también otros factores alteran el bienestar del ganado. El año pasado había un lobo en la zona, lo que tuvo un impacto significativo en el comportamiento de las reses. "No me sentía tan seguro porque era difícil lidiar con las vacas temerosas", recuerda.

Sin embargo, en general, más bien son los turistas los que las ponen nerviosas, especialmente si no se mantienen a una cierta distancia. Además, las vacas tienen problemas para distinguir entre perros y lobos. "Cuando pasa un perro no puedo garantizar su seguridad. Las vacas madres están a la defensiva", advierte el campesino. Su propio perro se queda cerca de la casa en lugar de jugar el papel de perro pastor.

Los carteles advierten a las personas del riesgo de acercarse a la manada, pero algunos excursionistas no lo toman en cuenta y, a veces cruzan las vallas para tener un acceso directo y ver a los animales de cerca.

"Se comportan como en una guardería", bromea Christian Hänny: Una o dos vacas madres observan a los terneros más jóvenes, mientras las otras pastan o beben. A veces una vaca oculta a su pequeño en la hierba alta.

Carne local

Después de tres horas de caminar con Christian Hänny tengo hambre y estoy muy cansada, pero él se ve tan fresco como cuando empezamos la marcha. Y se trata de su segunda ronda del día.

De vuelta a casa, Vreni me pregunta si quiero unirme a ellos para cenar. Cocinan en una estufa de gas y captan la energía con un panel solar.

"Comemos con sencillez, pero hay ensalada del jardín, patatas y carne de res, de aquí, evidentemente", explica Vreni. Casi se me olvida que justamente, la venta de carne, es al final, la tarea a la que contribuye con tanto esmero esta pareja.

Al día siguiente de mi visita llamé a Hänny para preguntarle si había encontrado a Hulda. Me respondió que la encontró en un lugar poco visible, y que la vaca parió poco después de mi partida. 

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