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Según Christoph Mörgeli, diputado de la UDC, los cupos de trabajadores extranjeros beneficiarán a las empresas suizas. (Keystone)

Según Christoph Mörgeli, diputado de la UDC, los cupos de trabajadores extranjeros beneficiarán a las empresas suizas.

(Keystone)

Christoph Mörgeli se muestra impasible frente a las reacciones contundentes de Bruselas tras la aprobación del restablecimiento de cupos para restringir la inmigración. “Así la adhesión de Suiza a la UE es una opción cada vez más remota”, dice el diputado del partido que propició la votación del 9 de febrero.

Con el triunfo de su iniciativa popular que pide frenar la inmigración, la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora) ha causado una auténtica tormenta política en Suiza. Según Christoph Mörgeli, uno de los principales cerebros del partido, lo importante es mantener la cabeza fría.

swissinfo.ch: La reacción de Bruselas fue más rápida y clara de lo que muchos esperaban: ha congelado las negociaciones de nuevos acuerdos relativos a los mercados de la electricidad y financieros, y a las cuestiones institucionales. También ha suspendido las conversaciones sobre los programas de investigación Horizon 2020 y de intercambio de estudiantes Erasmus+. ¿Esto no le preocupa?

Christoph Mörgeli: No, porque ahora vemos el rostro verdadero de la Unión Europea (UE). Es una oportunidad para Suiza. La adhesión de Suiza a la UE es una opción cada vez más remota, porque nuestros ciudadanos no suscriben el comportamiento de la UE. Suiza no es una colonia de la UE, que es como se la trata actualmente.

UDC y xenofobia

La Unión Democrática de Centro (UDC) responde a las críticas de que incita a la xenofobia con su iniciativa popular Contra la inmigración masiva.

“La UDC no tiene nada que ver con la xenofobia”, declaró el jefe de filas del partido Christoph Blocher a Der Spiegel (edición del 17 de febrero de 2014). El semanario alemán le preguntaba cómo se sentía en compañía de partidos de extrema derecha europeos que se felicitaron del resultado de la votación del 9 de febrero.

Christoph Blocher tampoco acepta el reproche de que Suiza es un país xenófobo. “En Suiza no hay guetos de extranjeros como en otros países europeos, ni tampoco partidos de extrema derecha”, afirmó el que fuera ministro de Justicia hasta diciembre de 2007, cuando el Parlamento rehusó renovar su mandato.

El calificativo de extrema derecha es, según Blocher, una difamación “por parte de adversarios y periodistas”.

El vicepresidente y diputado de la UDC, Luzi Stamm refuta también el carácter “xenófobo” de la iniciativa. Se trata simplemente de mantener bajo control la inmigración que, de lo contrario, puede acarrear muchos problemas, sostiene el padre de la iniciativa para limitar la mano de obra extranjera.

swissinfo.ch: Según su partido y Christoph Blocher, Suiza debe mostrarse firme y apostar por ‘todo o nada’, es decir, utilizar el acuerdo sobre la fiscalidad del ahorro como instrumento de presión. Una estrategia que el secretario de Estado, Jacques de Watteville, considera irrealista, ya que el intercambio automático de información pronto se convertirá en un estándar de la OCDE.

C.M.: Suiza es un Estado soberano. Parece que la Unión Europea (UE) lo ha olvidado, y nuestro Gobierno y la administración también. El embajador de Watteville, al igual que la mayoría de los funcionarios públicos, está a favor de una adhesión a la UE. Y el Gobierno, especialmente la ministra Widmer-Schlumpf (Finanzas), es partidaria del intercambio automático de información.         

Nosotros vamos a oponer resistencia con la iniciativa Por la protección de la esfera privada. Queremos preservar el secreto bancario al menos en Suiza.

swissinfo.ch: El Gobierno prevé presentar antes de fines de año un proyecto de ley para establecer cupos de trabajadores extranjeros. ¿Se alegra de la rapidez con la que el Ejecutivo está actuando?

C.M.: Estamos satisfechos, el Consejo Federal está procediendo correctamente. El interés de Suiza es poder controlar de forma unilateral la inmigración. Dicho sea que Liechtenstein no conoce una inmigración masiva, pues incluso siendo miembro del Espacio Económico Europeo (EEE) logró negociar contingentes. Y si la UE se lo concede a un miembro del EEE, con más razón debe concedérselo a un país que no lo es.

swissinfo.ch: ¿Cómo percibe la UDC su responsabilidad tras ganar la votación del 9 de febrero?

C.M.: No corresponde a la UDC convertir el veredicto de las urnas en un artículo constitucional, sino al Gobierno y al Parlamento que han recibido un claro mandato de la mayoría de la población y de los cantones. Con el sí  de la ciudadanía, la responsabilidad no recae solamente en la UDC, sino -por suerte- en toda la población.

swissinfo.ch: ¿Cómo juzga las declaraciones de Christoph Blocher de que los suizos de habla francesa y las zonas urbanas tienen una conciencia nacional más endeble?

C.M.: No entiendo el alboroto que se ha formado en torno a este asunto. El ministro Motta (1871-1940), que era tesinés, dijo en una ocasión: “Es la Suiza de habla alemana la que fundó Suiza. Una de las ventajas más destacables de los suizos alemanes es su meditada calma, su empeño por sopesar los pros y los contras”.

Evidentemente, las grandes ciudades, con sus mayorías rojiblancas y sus nacionalizaciones en masa, tienen una menor comprensión de la libertad y de la independencia. En cambio, los cantones de la Suiza central recuerdan los 723 años de historia de la Confederación.

swissinfo.ch: ¿Cuáles son las consecuencias a medio plazo de la votación del 9 de febrero? ¿Volverá Christoph Blocher al Gobierno en 2015?

C.M.: Es todo un triunfo para él sentar una nueva piedra angular en la política europea, veinte años después del no al ingreso de Suiza en el EEE. Se trata de una decisión sumamente importante, porque por primera vez en muchos años el pueblo suizo ha dicho alto y claro: “Somos un Estado soberano, no somos un miembro de la UE ni del mercado único, ni queremos serlo”.

No es agradable verse discriminado, pero Suiza jamás debe adherirse a una entidad que discrimina tanto a otros. Solo merece la pena vivir en un mundo en el que los pequeños Estados puedan respirar. Y Christoph Blocher sería el hombre idóneo en el Gobierno para explicar esto.

swissinfo.ch: Respecto al mercado único: Si Bruselas anula el primer paquete de acuerdos bilaterales, las empresas suizas tendrán que negociar las condiciones de exportación con cada Estado por separado. Se multiplicarían los trámites burocráticos que tanto critica su partido.

C.M.: Las asociaciones empresariales aún no se han percatado de que figuran entre los grandes vencedores. Con el del 9 de febrero caen las denominadas medidas de acompañamiento a la libre circulación de personas. Eran reivindicaciones chantajistas de la izquierda y los sindicatos. El sector empresarial hizo concesiones y las hubiera seguido haciendo.

Pero esto se ha terminado. Esas eran las verdaderas trabas burocráticas, los costes que ocasionaban los controles laboriosos en las empresas. En comparación, todo lo demás es liviano.

swissinfo.ch: Si desaparecen las medidas de acompañamiento, los electores de la UDC también sentirán la competencia de los trabajadores extranjeros que llegarán a través de contingentes y podrán ser contratados con salarios más bajos.

C.M.: No, porque los políticos no vamos a tolerar cupos de trabajadores baratos. El objetivo de los contingentes es preservar la calidad. Tampoco la Filarmónica de Berlín acepta en sus filas a un trompetista de una banda de pueblo. Se trata de contratar a mano de obra extranjera que aporte un valor agregado. Es una política de intereses sensata que defiende cada Estado.


Traducción del alemán: Belén Couceiro, swissinfo.ch



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