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Un francotirador de la policía suiza monta guardia próximo al centro que alberga el Foro Económico Mundial, el 17 de enero de 2017 en Davos

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Con lemas hostiles a la globalización resonando en Estados Unidos y en Europa, la élite económica y política reunida en Davos, en general partidaria del libre comercio, apreció el martes el soplo de aire proglobalización llegado desde China.

El discurso inaugural del presidente Xi Jiping ante una atestada sala fue bien recibido en los pasillos del palacio de congresos de esta estación de esquí suiza, que cada año alberga el Foro Económico Mundial (WEF).

"Hace años que vengo a Davos y es el tipo de discurso que habitualmente mantiene un presidente estadounidense", declaró John Neill, que dirige el grupo británico de lógistica Unipart.

"Ha utilizado esta oportunidad brillantemente para intentar hacerse con el 'leadership' mundial", agregó, y consideró que quizá había asistido a un momento histórico.

- 'Lenin está bien muerto' -

Un hito eventual al que no le faltaría su dosis picante pues es China, dirigida por el partido comunista, la que defiende el libre comercio y la globalización capitalista, mientras que Estados Unidos, que pronto estará dirigido por Donald Trump, parece mostrar una tendencia proteccionista.

"Hace un siglo, un hombre llamado Lenin estaba muy cerca de aquí, en Zúrich, preparando una revolución mundial. Ahora, 100 años después, tenemos al líder del mayor partido comunista del mundo que viene a la principal reunión capitalista para predicar las virtudes de la globalización", declaró a la AFP el ex primer ministro sueco Carl Bildt, otro asiduo a Davos. "Lenin está bien muerto", agregó.

Como suele ocurrir, el discurso de Xi estuvo repleto de alusiones históricas y proverbios chinos pero, Davos obliga, también citó un monumento de la cultura occidental, el escritor Charles Dickens, y también rindió homenaje al discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln al mencionar "el desarrollo del pueblo, por el pueblo y para el pueblo".

"Si los chinos realmente creen en la globalización, y si realmente creen en las palabras de Lincoln, tienen que venir hacia nosotros (...), porque el camino de la globalización pasa por los trabajadores y la clase media estadounidense", reaccionó el enviado de Donald Trump en Davos, Anthony Scaramucci.

"Queremos una maravillosa relación con China", dijo, pese a que Trump ha criticado varias veces la política económica de Pekín y ha amenazado con levantar barreras comerciales.

Y los participantes en Davos preguntados por la AFP no parecían muy emocionados ante la posibilidad de tener que vivir en una economía globalizada al estilo chino.

"He escuchado a un presidente sabio y prudente", declaró el director general del banco francés Crédit Agricole, Philippe Brassac. "Es un dirigente que asume, al menos parcialmente, la responsabilidad del destino de la humanidad", declaró.

El vicepresidente de la casa de joyería Swarovoski, Dax Lovergrove, consideró el discursó "muy alentador pues promueve la apertura y la cooperación, que es exactamente lo que el mundo necesita".

Sin embargo, otros habituales de Davos, acostumbrados a los grandes discursos -en ocasiones vacíos de contenido- se mostraron más circunspectos.

"Si sólo se escucha el discurso de Xi, uno casi olvidaría que dirige un régimen autoritario. Si se hace lo mismo con Trump, uno casi olvidaría que dirige una democracia", dijo el analista Ian Bremmer.

Para el jefe economista del gabinete IHS Markit, se trató de un "discurso muy laentador. Xi llevó a cabo una defensa muy rigurosa, articulada, de la globalización". "Pero, al final, lo que hagan contará más que lo que diga el presidente Xi".

AFP