Your browser is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this websites. Learn how to update your browser[Cerrar]

De Ginebra por amor y con México en el corazón




Rafaela Rodríguez recibe de manos del Embajador de México en Suiza Luciano Joublanc el reconocimiento 'Ohtli' (swissinfo.ch)

Rafaela Rodríguez recibe de manos del Embajador de México en Suiza Luciano Joublanc el reconocimiento 'Ohtli'

(swissinfo.ch)

Rafaela Rodríguez encontró en 1985 un pedacito de su México en La Escuelita en Ginebra, un sitio dedicado a los hijos de los inmigrantes venidos de ese país latinoamericano. Allí, entre rondas y delicias mexicanas, ella se hizo al cargo.

La “abue Rafa” ha dejado huella, reconocida con el premio Ohtli 2011. La segunda vez que esta medalla otorgada por México se dirige a Suiza.

Se trata de un reconocimiento que normalmente la Secretaria de Relaciones Exteriores de México, a través del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, concede hacia algún miembro de su comunidad en Estados Unidos, el vecino del norte que alberga a cerca de 30 millones de personas originarias de ese país latinoamericano.

Pero inmigrar a Suiza hace 32 años era encontrarse muy lejos, sin familia, sin amigos, sin esas referencias cotidianas que a uno le hacen sentirse en su sitio. Así fue la experiencia de Rafaela Rodríguez, recién casada.

“Cuando llegué a Suiza no conocía nada de aquí. Este país y su cultura me eran desconocidos. Mi México me hacía falta: su calor humano, su música, su comida, su maravillosa cultura, su gente y sus tradiciones. Su ausencia me dolía”.

Con una pareja amorosa como único apoyo, llegaron dos retoños, pero la nostalgia seguía: “Bruno, mi esposo que es suizo y gran conocedor de la historia mexicana, me alentaba y trataba de hacerme sentir en casa”. Fue él quien conoció en Ginebra –y gracias a su colección de monedas mexicanas-, a la precursora de La Escuelita, Angélica Barba.

“Lo que viví al entrar en el lugar nunca lo olvidaré. Por primera vez desde que vivía en Suiza me sentí en mi México querido. Ahí no me sentía sola”.

'Cualli Ohtli’, buen camino…

Rafaela, hoy a punto de la jubilación, recuerda: “Allí afortunadamente encontré el camino, el ‘Ohtli’ de mi México”. Y no dejó la senda. Ante el riesgo de que ese centro de reunión cerrara, en 1991 se hizo al cargo. Veinte años de labor con decenas de pequeños y sus padres de origen mexicano, y con todos aquellos que en la multicultural Ginebra quieran preservar en sus hijos el idioma español y conocer las costumbres de ese país hermano.

“Me quedé para que 2 miércoles al mes la comunidad mexicana de Ginebra y alrededores tuviera un lugar donde sus niños practicaran el español y aprendieran de forma lúdica nuestra historia y tradiciones”, dice quien se ha encargado cada 15 de septiembre de preparar la ofrenda floral para colocarla con los niños frente a la estatua que existe en Ginebra del precursor de la independencia de ese país, Miguel Hidalgo”.

Pero ella sabe bien que el amor por una tierra también entra por los sentidos. Para recordar la Revolución, preparaba las tortillitas de maíz en el anafre con los niños “como las soldaderas lo hacían para sus revolucionarios, y para reanudar nuestras tradiciones ancestrales poníamos el Altar de Muertos con las calaveritas de azúcar que cada niño hacia”.

Ese buen camino –Cualli Ohtli- que ahora deja en manos de nuevas generaciones, le ha sido honrado con la medalla y la roseta que inscriben esas palabras en náhuatl y que el embajador de México en Suiza, Luciano Joublanc, le hizo entrega en Berna, al tiempo de subrayar:

“La Escuelita Mexicana se ha convertido en un vehículo para alcanzar un mayor conocimiento de la cultura mexicana en Suiza, mediante el acercamiento de lo más valioso que tiene un país para su futuro: los niños”.

“México tiene otros rostros”

Rafaela llegó del Puerto de Veracruz a Ginebra por amor y amor ha dado durante su estancia en este país donde ya no se siente extranjera. Justo esa comunión entre su tierra natal y Suiza -donde ya ha dejado más de media vida- es su equilibrio.

Sin olvidar su tarea de consejera de facto, que mucho bien ha hecho a las mexicanas que han seguido el paso de la inmigración en Suiza por amor. “Muchas veces tienen problemas con su pareja y ha sido muy gratificante que algunas se hayan confiado a mí. Mi esposo me decía que yo era como una asistente social”… una amiga, pues allí en La Escuelita se han tejido muchos lazos solidarios.

“Rafaela es una persona sencilla, con don de gente y don con los niños. Sabe atraparlos en sus juegos, en sus conversaciones. Es un privilegio para todas las mamás mexicanas en Ginebra habernos cruzado en su camino”, indica Marina, otra mamá mexicana.

Activa en la labor de La Escuelita desde hace cuatro años, Marina lamenta que haya niños que no hablen el español, a pesar de que sus padres son mexicanos. Por ello promete mantenerse en la causa de La Escuelita:

“Es importante que nuestros niños sepan de dónde venimos. Resulta un orgullo que aprendan sobre lo que se construye en México: les hablamos de los arquitectos, de los artistas actuales. ¡Qué sepan que México no solo es aquel del tercer mundo donde hay mucha inseguridad pública -porque desgraciadamente hoy es lo único que se escucha-, sino que tiene otros rostros, México es más y ellos pertenecen a ese país!”

Ohtli, el segundo en Suiza

Se han entregado 382 reconocimientos desde 1996:

358 en EE.UU.

17 en Canadá

 

2 en Suiza

2 en Puerto Rico

2 en África

1 en Italia

1 en Finlandia

1 en Inglaterra

1 en Taiwán

1 en China

'Ohtli'

‘Ohtli’ en náhuatl significa camino.

En los códices nahuas se señala que "Melahuac Ohtli’, o el camino recto, es el que te lleva aa realizar tu destino y ¡Cualli Ohtli! significa ¡Buen camino!. 

Con ambas frases se inscribe la medalla que entrega desde 1996 el Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), además de un diploma a personas que han destacado por “abrir brecha” en el extranjero para facilitar el camino a las nuevas generaciones de mexicanos que emigran.

Mexicanos en Suiza

Según estimaciones consulares, alrededor de 4.000.

La Escuelita

La misión diplomática de México en Ginebra y las propias autoridades de Ginebra, además del apoyo de la comunidad mexicana, han hecho posible que La Escuelita se mantenga durante tres décadas para atender a los pequeños con orígenes en ese país latinoamericano. (Ver enlace abajo)

swissinfo.ch



Enlaces

×