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Asamblea comunal "Punto de origen de la democracia"

Menschen heben die Hand um abzustimmen

Esta es una imagen de una asamblea comunal en Suiza, donde los participantes votan a mano alzada sobre los temas de la agenda.

(Keystone/Urs Flüeler)

El actor y comediante suizo Mike Müller recorre el país con una representación teatral dedicada a las asambleas comunales. Le fascina el autogobierno de los ciudadanos a escala local, pero considera escandaloso el proceso de naturalización por voto a mano alzada en estas reuniones.

Varias veces al año, los ciudadanos de pequeños y medianos municipios suizos se reúnen en asamblea para discutir el presupuesto comunal, las cuentas públicas, la base impositiva de sus ciudadanos, o la renovación de edificios públicos, como las escuelas. Al final de estos encuentros se suelen producir acalorados debates y el voto sobre cada tema a mano alzada.


Mike Müller ist ein Schweizer Komiker und Schauspieler. Geboren 1963 wuchs er im Kanton Solothurn auf und studierte später an der Universität Zürich Philosophie. In den 1990er-Jahren spielte er Theater, später kamen TV- und Filmengagements dazu. Zusammen mit Viktor Giacobbo war er von 2008 bis 2016 Host der wöchentlichen Late Night Show "Giacobbo/Müller" im Schweizer Fernsehen. Seit 2013 spielt er in der Krimiserie "Der Bestatter" die Hauptrolle. Mit der Komödie "Heute Gemeindeversammlung" widmet er der Schweizer Lokaldemokratie ein ganzes Theaterstück.

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Cuatro de cada cinco municipios conocen este órgano democrático directo, en lugar de un Legislativo local. El actor Mike Müller lleva el tema a escena, con la comedia 'Hoy, asamblea comunalEnlace externo'.

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swissinfo.ch: ¿Por qué se mofa de la asamblea comunal?

Mike Müller: No lo hago.

swissinfo.ch: ¿Entonces?

M.M.: (ríe) Considero que la asamblea comunal es una buena alfombra para que pasen por ella diversas figuras. Se trata del punto de origen de la democracia para reunir a la ciudadanía a fin de abordar asuntos diversos. Y también donde se visibilizan los problemas de la democracia directa.

No me gusta burlarme de la provincia a través de una posición urbana liberal de izquierda. Pero muchos representantes gubernamentales aparecen en escena y confirmar (tras la segunda copa de vino blanco) que es exactamente lo mismo en una ciudad o en un pueblo.

swissinfo.ch: ¿Cómo se preparó para montar la obra? ¿Asistió a algunas asambleas comunales?

M.M.: No, me tomé la libertad de trabajar de modo puramente ficticio e inventarlo todo. En cada lugar donde actúo presento al final de la obra un pequeño segmento con referencia a la vida local. Para hacerlo, llamé por teléfono a los respectivos presidentes comunales y a algunas personas que viven allí.

swissinfo.ch: ¿Pero ha asistido como ciudadano a una asamblea comunal?

M.M.: Sí, una sola vez hace 35 años. Ahora vivo en la ciudad de Zúrich y allí no hay este tipo de citas.

swissinfo.ch: ¿Le parece bien que el Gobierno se reúna con sus ciudadanos en lugar de solo tenerlos en las urnas para marcar un ‘sí’ o un ‘no’ sobre un asunto concreto?

M.M.: En principio, sí, porque los proyectos políticos deben ser justificados de modo muy directo. Es positivo cuando la política y la administración se acercan al pueblo. Por ejemplo, la administración en Alemania, en general, trata a sus ciudadanos con cierta distancia y desprecio. He trabajado allá. Las cartas de las oficinas públicas de finanzas se mofan de los buenos modales.

En Suiza es distinto y eso me parece bien. Puedo llamar a una oficina gubernamental y recibo de inmediato ayuda. Una vez, un director teatral en Alemania quedó sumamente sorprendido de que recibí desde Suiza el formulario correcto por e-mail con solo haber hecho una llamada telefónica explicando lo que yo requería. El supuso que yo tenía contactos en esa oficina pública. Yo solo llamé a la persona que se indicaba en mi factura del seguro de vejez.

swissinfo.ch: En el tráiler de promoción de su obra usted dice: “Esta noche tenemos por primera vez desde hace mucho tiempo una naturalización, al menos así espero que sea para el señor Stojadinovic." ¿Puede explicar esta broma a un extranjero?

M.M.: Lamentablemente no es una broma sino un hecho. En Suiza, en diversas comunas se decide en asamblea comunal si una persona recibe o no la naturalización. El proceder es distinto en cada lugar. En la ciudad de Zúrich es sencillo, porque se realiza a través de un proceso formal.

Pero existen lugares en Suiza en donde los ciudadanos la deciden por voto a mano alzada en la asamblea comunal. Ha habido casos en los que alguien no recibió la naturalización por no conocer al panadero del pueblo.

Así, numerosas solicitudes de personas procedentes de los Balcanes fueron rechazadas; y no porque un hombre hubiera golpeado a su mujer o se hubiera subido al transporte público sin pagar su boleto, sino debido a que su nombre termina en ‘ic’.

swissinfo.ch: En la obra, representa diversas escenas de la política local, como, por ejemplo, que algunos ciudadanos deben gruñirle al funcionario, que se discuten asuntos banales y que algunos ciudadanos se enervan con insignificancias, sin excluir circunstancias despóticas.

M.M.: Trato de hacer fructíferas estas escenas de la política local suiza para mi comedia. No quiero decir que solo se trate de despotismo, pero es parte de la verdad. En primera línea se trata de política objetiva, en la que no llegarán lejos los partidos si se basan solo en sus folletos de propaganda. Los ciudadanos están comprometidos con la vida en común de su localidad, más allá de toda frontera partidista.

En la política local suiza, la idea de milicia es muy importante. El alcalde de Illnau-Effretikon, por ejemplo, dirige a 150 personas y da clases en la escuela de formación profesional de Wintherthur. La política local también depende del lugar del que se trate: Zúrich se diferencia mucho de Schangnau, en el Emmental.

swissinfo.ch: En su obra se va saliendo de control la asamblea comunal en la que participa. ¿Algo típico de la asamblea comunal helvética?

M.M.: Sí, también eso ocurre. Al menos así lo experimenté yo. En la primera y última asamblea comunal en la que participé, el alcalde renunció furioso a su puesto, cuando se rechazó un proyecto urbano.

swissinfo.ch: ¿Cree que estas asambleas corresponden a la época actual? O, dicho de otro modo: ¿votaría para terminar con ellas?

M.M.: Básicamente las considero una buena cosa. Ahorran costos, pues un Parlamento cuesta también dinero. Pero todo depende del tamaño de una comuna: si en una ciudad como Solothurn, con 16 000 habitantes, solo 150 ciudadanos acuden a la asamblea comunal, algo no está bien.

Creo que se debe dejar a la gente del lugar decidir si quieren o no una asamblea. Las estructuras profesionales no son mejores en todos los casos. Las asambleas municipales también pueden resultar algo casuales, pero esto es así en la democracia directa en general.

No encontrará a ningún suizo que le diga que no tienen razón de ser. En Alemania, en general, solo puede la gente decidir cada cuatro años y esto me resulta poco; ¡y esto conduce a situaciones de empate como la que hoy vive la política germana!

Ein Mann in Anzug und mit Kaffeetasse

Mike Müller en el papel de presidente comunal. 

(André Albrecht)

Mike Müller​​​​​​​

El actor suizo nació en 1963 en la comuna de Grenchen, en el cantón de Solothurn.

Estudió Filosofía en la Universidad de Zúrich.

En la década de 1990 incursionó como actor en piezas de teatro. Más tarde participó en filmes y en programas de televisión. Junto a Viktor Giacobbo condujo de 2008 a 2016 el programa de entretenimiento ‘Giacobbo/Müller’ en la televisión suiza.  Desde 2013 es la figura principal de una serie criminal televisiva. Actualmente es el protagonista de la comedia teatral ‘Heute Gemeindeversammlung’ (Hoy asamblea comunal).


(Traducción del alemán: Patricia Islas)


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