Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

Democracia directa suiza ¿Y si los diputados se eligieran por sorteo?



Con una mirada tierna, un tono reconfortante y gran entusiasmo, el coordinador de GeNomi, Charly Pache, aborda a los ciudadanos en la calle y les explica la propuesta de elegir a los diputados nacionales por sorteo y no en las urnas.

Con una mirada tierna, un tono reconfortante y gran entusiasmo, el coordinador de GeNomi, Charly Pache, aborda a los ciudadanos en la calle y les explica la propuesta de elegir a los diputados nacionales por sorteo y no en las urnas.

(Helen James)

¿Una idea descabellada? Sí, pero digna de ser valorada. Así opina la mayoría de los ciudadanos que abordaron en las calles de Friburgo dos representantes de ‘Generation Nomination’. El movimiento prepara una iniciativa popular que propone elegir a los miembros de la cámara baja por sorteo. swissinfo.ch tomó el pulso de la calle.

Este artículo forma parte de #DearDemocracy, la plataforma sobre democracia directa de swissinfo.ch

Fin del recuadro

“Un puesto al 50% [media jornada] con un sueldo de 120 000 francos al año. ¿No le tienta la idea? Es una de las frases que sobresale en las tarjetas de propaganda que Charly Pache, coordinador de ‘Generation NominationEnlace externo’ (GeNomi), y Nicolas Locatelli, militante del movimiento, distribuyen a los transeúntes en la Place Python, en plena arteria comercial de la ciudad de Friburgo.

No nos dejemos engañar por la apariencia graciosa de las tarjetas que presentan un tema de lo más serio: la futura iniciativa ‘Para un Consejo Nacional Representativo’. Cada una aborda un aspecto de la propuesta que GeNomi quiere someter a votación popular.

En los hechos, el 50% de los 120 000 francos al año corresponde al promedio de las horas laborales y del sueldo (incluido el reembolso de los gastos) que perciben los diputados nacionales. Estas condiciones no variarían si, en lugar de en las urnas, fueran elegidos por sorteo, como prevé la iniciativa.

Igualdad y representatividad de verdad

Es día de mercado en la plaza y la calle está animada. Charly y Nicolas buscan el diálogo con los transeúntes y van directamente al grano. Les explican las razones y los objetivos de la iniciativa con entusiasmo y convicción. A su juicio, hoy la cámara baja del Parlamento suizo no es representativa de la población ni responde al objetivo de igualdad que debe ser el de una democracia.



El tiempo primaveral parece propicio para reflexionar sobre cómo cambiar el sistema político de Suiza: muchos transeúntes se paran a hablar con los activistas de GeNomi (Nicolas Locatelli) de la futura iniciativa ‘Para un Consejo Nacional representativo’.

El tiempo primaveral parece propicio para reflexionar sobre cómo cambiar el sistema político de Suiza: muchos transeúntes se paran a hablar con los activistas de GeNomi (Nicolas Locatelli) de la futura iniciativa ‘Para un Consejo Nacional representativo’.

(Helen James)

“El perfil medio del diputado nacional es un hombre en la cincuentena, con estudios superiores y oficial en el ejército. Muchos grupos de la población están excluidos o infrarrepresentados. Por ejemplo, los jóvenes y las mujeres”, comenta Charly a dos veinteañeras.

El proyecto de iniciativa popular ‘Para un Consejo Nacional representativo’ pide que los diputados de la cámara baja del Parlamento suizo sean elegidos de forma aleatoria para un mandato de cuatro años.

Se elegirían por sorteo entre todos los ciudadanos inscritos en el censo electoral de las respectivas circunscripciones, o sea, en los cantones. Los 200 escaños se repartirían entre los cantones proporcionalmente a la población, como ahora.

Para evitar un vacío de experiencia, en lugar de renovar el conjunto de los 200 escaños cada cuatro años, se renovarían unos 50 cada año.

Cada sorteado tendría derecho a renunciar al escaño. De aceptarlo, se comprometería a seguir una formación de un año, durante el cual recibiría una remuneración en las mismas condiciones que un parlamentario. Las indemnizaciones serían iguales a las vigentes.

El Parlamento federal seguiría siendo bicameral. Y los miembros del Consejo de los Estados (cámara alta) se elegirían en las urnas.

Fin del recuadro

El activista sostiene que, con un sorteo, todos los ciudadanos estarían en condiciones de igualdad: todos tendrían las mimas oportunidades de ser elegido algún día diputado nacional. Así la representación de los diferentes grupos de la población sería más equitativa y, por consiguiente, también los problemas e intereses del conjunto de la sociedad. Al no deber su escaño a un partido o un grupo de interés, los diputados decidirían libremente y buscarían una solución para el bien común y no para favorecer intereses privados o de determinados grupos, proclama Charly.

“¿Qué os parece? ¿Habéis oído hablar de esta idea? ¿Os choca u os animaríais a firmar la iniciativa?”, les pregunta a las dos chicas. “No sé qué decir”, responde una, algo pasmada. “No nos interesa la política”, agrega la otra. Las dos se van con cierto aire de perplejidad.

Un septuagenario escucha los argumentos de Nicolas, rehúsa la tarjeta y se nos acerca: “Otra iniciativa descabellada. ¿Pero qué tienen en la cabeza?” Y se va refunfuñando. Será el único que se manifiesta tan tajante.

Hay reacciones de desconcierto y escepticismo, pero sorprendentemente prevalecen las de curiosidad e interés. La mayoría de los interlocutores se detienen, preguntan, discuten con los dos activistas.

Actuar o reflexionar

“No veo mejor sistema que el vuestro, porque prevé también formar a las personas designadas por sorteo. Además, no serviría de nada cambiar, para volver a encontrarse con personas que no entienden los problemas [de la gente] y se dejan manipular por el poder económico”, sentencia un hombre que lanza una filípica contra el Parlamento suizo: Está “en manos de grupos de presión, de las grandes empresas”, tenemos un sistema “de semblanza democrática, pero si no tienes dinero no consigues ser elegido”.

El hombre se aleja sonriente. Al cabo de unos minutos vuelve y pregunta si puede dejar su dirección: “Me gustaría participar en los eventos y debates que organicéis en la región, pero no tengo conexión a internet. ¿Me podrías escribir?”

Otros transeúntes también desean participar en la campaña de información. “¿Podrías darme más tarjetas? Conozco a gente que puede interesarle y me gustaría que conozcan este proyecto”, dice una joven. “En principio, creo que firmaría la iniciativa. Pero antes quiero informarme bien y leer detenidamente el texto. Miraré vuestro sitio web”, puntualiza.

Friburgo, la capital del cantón homónimo, tiene 40 000 habitantes, y es bilingüe (francés y alemán) y marca la frontera entre la Suiza francófona y de habla alemana. Aquí nació el movimiento que propone elegir a los miembros del Consejo Nacional por sorteo.

(Keystone)

Un ciudadano ha oído hablar de esta idea, pero dice que aún no se ha formado una opinión. Bombardea con preguntas a Nicolas Locatelli. Le escucha atentamente, responde a algún punto y, en un momento dado, desvela que es un exparlamentario de la ciudad de Friburgo. Y al despedirse, confiesa: “Es interesante, tengo que meditarlo”.

Dudas sobre las competencias

“Estoy de acuerdo en el fondo: hoy los parlamentarios tienen demasiados lazos de interés, lo cual es un problema. Sin embargo, considero que se necesita un bagaje intelectual, disponer de competencias para poder decidir sobre temas complejos. Y no todos las tienen”, objeta un joven.

Charly cita experimentos que se han llevado a cabo con éxito con este sistema. Además, en la democracia directa helvética, los ciudadanos están acostumbrados a decidir sobre cuestiones complicadas. Si tienen la capacidad de discernir como votantes, ¿por qué no deberían tenerla como diputados? Es más, los parlamentarios elegidos por sorteo recibirían un año de formación y, antes de tomar decisiones, consultarían a expertos de diferentes tendencias.

“Quizás… ¿Por qué no? Deberíamos tener la garantía de que escucharan a varios expertos y que luego adopten una decisión con base en estos conocimientos”, subraya el interlocutor.

Otra joven formula críticas análogas: “Una idea muy interesante, pero demasiado utópica”. A su juicio, el año de formación que prevé la iniciativa no es suficiente. “Pienso que los parlamentarios elegidos en las urnas –aunque no sean de las filas de mi partido ni representen mi opinión– disponen de los conocimientos necesarios”, afirma. “¿Estás segura de ello?” Después de meditarlo un instante, la mujer responde con una carcajada: “Bueno, tal vez esta es una utopía mía”.

Un largo camino

Es la primera vez que los activistas de GeNomi toman el pulso a los ciudadanos en la calle, o sea, en las condiciones en las que tendrán que reunir las 100 000 firmas en el plazo de 18 meses, una vez lanzada la iniciativa. Charly Pache y Nicolas Locatelli están contentos con las respuestas obtenidas.

Aun así, son conscientes de que conseguir someter a votación una de las iniciativas populares más provocadoras en la historia de la democracia directa suiza, será una tarea ardua sin el respaldo de un partido o de una organización importante. Por esta razón, se proponen multiplicar las acciones informativas durante el resto del año.



Los activistas de GeNomi tantean el terreno donde sembrar sus ideas. Organizan eventos y acciones de información. Pero sus esfuerzos no son suficientes para reunir las firmas necesarias para la iniciativa. Se necesitan también simpatizantes dispuestos a donar dinero para cubrir los gastos de la recolección de firmas.

Los activistas de GeNomi tantean el terreno donde sembrar sus ideas. Organizan eventos y acciones de información. Pero sus esfuerzos no son suficientes para reunir las firmas necesarias para la iniciativa. Se necesitan también simpatizantes dispuestos a donar dinero para cubrir los gastos de la recolección de firmas.

(Helen James)

Raíces antiguas

Ante la creciente desafección de los ciudadanos hacia los partidos y la política, varios intelectuales respaldan desde hace diez años la idea de elegir a los representantes por sorteo, y no en las urnas, como un remedio contra la abstención y el populismo.

Este sistema existía ya en la cuna de la democracia, Atenas, en los siglos V y IV antes de Cristo. En Europa se practicó hasta el siglo XIX, sobre todo en las ciudades-Estado italianas, como Florencia y Venecia.

En el territorio que hoy conforma Suiza se encuentra en diferentes formas y épocas: por ejemplo, en las ciudades-Estado de Berna, Basilea, Schaffhausen, Friburgo, Ginebra, así como en los cantones de Glarus, Schwyz y Grisones.

Hoy, el ejemplo más conocido de instituciones estatales que eligen a sus miembros por sorteo son los jurados populares en Gran Bretaña, Estados Unidos y España.

Fin del recuadro

¿Cuáles son, a su juicio, las ventajas y los inconvenientes de elegir a los diputados nacionales por sorteo y no a través de las urnas? Escríbanos. Su opinión nos interesa.


Traducción del italiano: Belén Couceiro

Neuer Inhalt

Horizontal Line


subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

swissinfo en español en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

×