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Jornada internacional Diez ingredientes esenciales para la democracia

Un hombre saca fotos a una pared llena de pantallas

Cientos de pantallas, pero menos del 20% de participación en las elecciones regionales rusas.

(swissinfo.ch)

¿Qué diferencia una democracia “buena” de una “mala”? ¿Qué aspectos son particularmente importantes cuando un país elige o vota? Para el Día Internacional de la Democracia, el 15 de septiembre, nuestro corresponsal para la democracia mundial elabora una lista de éxitos con los diez criterios principales.

Este artículo forma parte de la plataforma para la democracia directa de #DearDemocracy, swissinfo.ch.

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La periodista de la televisión estatal rusa me mira con los ojos llenos de expectativas: acaba de preguntarme qué opino de las elecciones. Yo respondo: “Es un espectáculo hecho con grandes medios, para ocultar el hecho de que todos los candidatos serios de la oposición han sido excluidos”.

La joven reportera hace una segunda pregunta: “Pero, ¿qué opina de la tecnología digital que se utiliza? En las televisiones, las imágenes en directo de decenas de miles de mesas electorales se suceden rápidamente.

“Sí, muy impresionante”, respondo y añado: “De esta manera podemos establecer, sin lugar a dudas, que solamente unos pocos votantes acudieron a las casillas”. De hecho, al final del día, la participación está por debajo del 20%.

El caso ruso demuestra que no basta con organizar elecciones elaboradas y tecnológicamente avanzadas. Fue una oportunidad para enumerar los diez ingredientes más importantes gracias a los cuales una democracia puede funcionar bien. Empecemos de abajo hacia arriba:

10: Tecnología

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 La digitalización ha penetrado en todos los ámbitos de nuestra vida. Solamente la democracia sigue resistiendo. También en Suiza, donde los electores residentes en el extranjero no pueden votar por vía electrónica. La pequeña Estonia, por otra parte, demuestra que es posible. Ingrediente número 10: Sí a la democracia digital, pero de la manera correcta.

9: Carrera de obstáculos

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Imaginen una carrera de 400 metros con vallas en un campeonato mundial de atletismo, en el que ningún participante cruza la línea de meta por una sencilla razón: los obstáculos son demasiado altos. Es lo que le sucede a mucha gente interesada en la política. Por ejemplo, en Italia, donde para que un referéndum tenga éxito, se requiere al menos un 50% de participación. Ingrediente número nueve: Los obstáculos son necesarios, pero como un incentivo, no como un elemento disuasivo.

8: Infraestructura

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Cada parlamento tiene una infraestructura: oficinas, empleados, documentación. En una democracia moderna, que no solamente concede el derecho a votar una vez cada cuatro años, sino que también incluye la participación, necesitamos una infraestructura de este tipo para todos: esto incluye educación política, medios de comunicación libres y centros ciudadanos accesibles, como en la capital de Corea del Sur, Seúl. Ingrediente número ocho: Inversión en la infraestructura de la democracia.

7: Capacidad de aprendizaje

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La calidad de una democracia sostenible también se mide por su capacidad de reformarse continuamente. Solamente cuando es posible aprender de los errores cometidos y desarrollar nuevas soluciones, por ejemplo, mediante el uso de los derechos democráticos directos del pueblo, los representantes electos permanecen vinculados a los ciudadanos. Ingrediente número siete: una democracia cognitiva siempre es también una democracia directa.

6: Cualidades de liderazgo

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Es casi una ley: quien consigue el poder a través de las elecciones, comienza muy rápidamente a tratar de mantenerlo por todos los medios. Esto es muy perjudicial para la democracia, como está demostrando el primer ministro británico. Pero los que comparten el poder, como los sindicatos tunecinos después de la revolución, muestran cualidades de liderazgo (y merecen un premio Nobel). Ingrediente número seis: Liderazgo no es sinónimo de gobierno.

5: Buenos perdedores

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Alegría exuberante por aquí, depresión profunda por allá. Y a veces va aún peor, por ejemplo, en Filipinas o Hungría, donde tras un cambio de poder se han restringido los derechos fundamentales de las personas. Dependemos del hecho de que ganadores y perdedores puedan aceptar una decisión de las urnas. Ingrediente número cinco: Responde a la pregunta de cómo puedes ser un “buen perdedor”.

4: Administración

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La separación entre votantes y representantes electos tiene un nombre: administración. En la burocracia de una comunidad, el comportamiento de larga data, no necesariamente favorable a los ciudadanos, a menudo dura mucho más de lo que esperamos. Por esta razón, los funcionarios públicos también deben estar en sintonía con los tiempos democráticos (directos). En la capital finlandesa, Helsinki, esto se ha hecho recientemente con un juego de rol participativo. Ingrediente número cuatro: una administración en sintonía con la democracia moderna.

3: Estado de derecho

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Cuando los jueces se convierten en el instrumento de la política, se hace mucho más difícil para los ciudadanos expresar su opinión y así influir en las decisiones. En Rusia, los críticos del régimen actual no solamente quedan excluidos de las elecciones, sino que también se enfrentan a largas penas de prisión. Por eso -y este es nuestro tercer ingrediente más importante- un poder judicial independiente sigue siendo un requisito fundamental para cualquier democracia.

2: Derecho de voto

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“Nosotros somos el pueblo”, exclamaron los manifestantes hace treinta años en las calles y plazas de la entonces República Democrática Alemana. ¿Qué estaban pidiendo? Más participación. Hoy en día, este eslogan sigue resonando en Alemania, especialmente en el Este. Esta vez, sin embargo, en voz de los partidarios de la AfD (Alternativa para Alemania). Sin embargo, la cuestión detrás de este eslogan es diferente: menos derechos para los no alemanes. Cada comunidad depende del número de personas que logra involucrar. Incluso los jóvenes. Así que el segundo ingrediente es el fortalecimiento del derecho al voto y a la elección.

1: Diálogo

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Hace 2 500 años, el ateniense Pericles subrayó lo que distingue una democracia de una no democracia: el diálogo antes de la decisión. El éxito de un sistema democrático depende de la participación en un diálogo antes de la decisión. Por lo tanto, es razonable que, como en Suiza, el Gobierno y el Parlamento puedan presentar una contrapropuesta a una iniciativa ciudadana. El ingrediente más importante es, por tanto, el diálogo, el alma de la democracia.

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