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Pensiones y democracia directa Tras el proyecto Previsión para la vejez 2020 se perfila ya otra reforma

Folleto de los detractores de la reforma AHV/AVS 2020

Doce noes contra dos síes: en Suiza el sistema de pensiones es especialmente difícil de reformar. Solo en dos ocasiones el pueblo suizo ha aceptado en las urnas un proyecto sobre esta materia, mientras que lo ha rechazado en doce.

(Keystone)

El 24 de septiembre de 2017 los suizos y suizas sepronunciarán en las urnas sobre una reforma del sistema de previsión para la jubilación. Se trata de una decisión tan importante como provisional, que ilustra perfectamente el precio que tiene una democracia directa moderna.

Este artículo forma parte de #DearDemocracyEnlace externoEnlace externo, la plataforma sobre democracia directa de swissinfo.ch

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No es la primera vez en este año que la ciudadanía suiza tiene que tomar una decisión crucial para el futuro. El pasado mes de mayo, tras un intenso debate, se optó con total claridad por una salida de la energía nuclear y una sustitución progresiva de las energías fósilesEnlace externo (59% a favor y 41% en contra).

Ahora las ciudadanas y ciudadanos suizos deberán pronunciarse sobre la reforma del sistema de jubilación, discutida acaloradamente desde hace años y cada vez más acuciante debido al aumento de la esperanza de vida. En Suiza, como en otras partes, la proporción de jubilados no para de crecer. El envejecimiento de la población amenaza con hacer saltar por los aires el seguro de vejez y supervivencia (AHV/AVS, por sus siglas en alemán/francés), considerado siempre como la joya de la corona de la política social suiza.

Esta pasada primavera el Parlamento Federal llegó a un acuerdo sobre una modificación de la Constitución y un paquete legislativoEnlace externo. Entre otras medidas se prevé la equiparación de la edad de jubilación de las mujeres (64) a la de los hombres (65), una leve subida del IVA y un incremento de 70 francos mensuales en la renta de los nuevos beneficiarios del seguro AHV/AVS.

Una cuestión casi tan vieja como la propia Suiza

La historia de la previsión para la vejez en Suiza es también una historia de la democracia moderna. Como ocurre con frecuencia, debido a la participación directa de los ciudadanos (y desde 1971 también de las ciudadanas) en el proceso legislativo, han sido necesarios varios intentos.

La introducción en 1948 del AHV/AVS constituyó la culminación de un debate público de casi sesenta años. Como siempre, se acabó llegando a soluciones de compromiso en el centro del tablero políticoEnlace externo, que fueron atacadas tanto por la izquierda como por la derecha.

Esto mismo ha vuelto a repetirse para el paquete de reformas ‘Previsión para la  Vejez 2020’, que la izquierda sindical ha decidido rechazar mediante un referéndum (Trabajar más para ganar menosEnlace externo) mientras la derecha conservadora ha preferido combatirlo en la campaña electoral calificándolo de traición a los jóvenesEnlace externo. La solución en cuestión a la decisión del Parlamento, según comentaba Daniel Foppa en los diarios ‘Der Bund’ y ‘Tagesanzeiger’, sería el precio a pagar por la democracia directaEnlace externo.

Con esta frase el periodista se refería al hecho de que la reforma propuesta traerá consigo miles de millones de francos en costes suplementarios. Teniendo en cuenta el desarrollo demográfico, Foppa considera esos costes absolutamente “irresponsables” a largo plazo.

No se puede estar al plato y a las tajadas

Los expertos en economía son partidarios de despolitizar el sistema de pensiones y hacer depender los pagos de las rentas de determinadas variables, como se viene haciendo desde hace ya algunos años en SueciaEnlace externo y Dinamarca. En estos países tanto la edad de jubilación como el nivel de rentas se van adaptando en función del desarrollo de la economía y de la esperanza de vida media en el país. Así, la financiación de la previsión para la vejez se fundamenta, a largo plazo, sobre unos sólidos cimientos.

Sin embargo, este sistema conduce cada vez a más jubilados – según datos de la Unión Europea, una quinta parte de la población sueca – al umbral de la pobreza y les hace dependientes de la ayuda social.

Por ello, también en estos países modélicos del Estado de bienestar, la previsión para la vejez sigue siendo un tema eminentemente político sobre el que hay que volver continuamente. Este proceso recurrente no solo tiene una larga historia en Suiza, sino también en Suecia, donde hace sesenta años se aprobó en una votación popular nacional el sistema de pensiones, que se apoya, como aquí, en tres pilares.

Sin embargo, la constitución del país nórdico no garantiza derechos populares tan amplios como en Suiza y las votaciones populares dependen más bien de la buena voluntad de los dirigentes. Ellos deciden preguntar a la ciudadanía caso por caso y las votaciones solo tienen un valor de consulta.

En Suecia, como también en Alemania o en EE.UU., solo se dispone de un instrumento democrático para los ciudadanos – en forma de iniciativa popular –  a nivel local. Otros países, sin embargo, disponen de instrumentos de democracia directa a escala nacional. Así, los ciudadanos y ciudadanas de Letonia, Uruguay, Eslovenia y LituaniaEnlace externo, han podido pronunciarse en las urnas sobre la previsión para la vejez.

Una historia sin fin

Allí donde el sistema de jubilación es sometido a un procedimiento democrático (directo) se ha hecho patente un claro principio: solo un compromiso ampliamente apoyado y considerado equilibrado por la opinión pública tiene posibilidad de alcanzar una mayoría.

Esto quiere decir que es casi imposible aprobar grandes proyectos y se hace por tanto necesario avanzar paso a paso. La historia del seguro suizo AHV/AVS, con sus innumerables revisiones, ataques y maniobras de protección, es un claro ejemplo de ello.

No obstante, en una democracia (directa) moderna los temas importantes se someten a revisiones en las que se implica a la población. Esto quiere decir que el tiempo que sigue a una votación, como la que tendrá lugar ahora en Suiza sobre la reforma del sistema de pensiones, es ya el que precede a otra. Y es bueno que así sea. Con independencia de la opinión que se tenga sobre una cuestión particular, de la alegría por el éxito de una votación o de la decepción causada por una derrota.

Un culebrón de la democracia helvética

Hasta ahora el seguro de vejez ha dado lugar a catorce votaciones, de las que doce acabaron siendo rechazadas y dos aprobadas.

RO: referéndum obligatorio; IP: iniciativa popular; RP: referéndum popular

1931: Instauración del seguro AHV/AVS (RO), 60% no

1947 Instauración del seguro AHV/AVS (RO), 80% sí

1978 Reducción de la edad de jubilación (IP), 80% no

1978 Reforma del AHV/AVS (RP), 65% sí

1988 Reducción de la edad de jubilación (IP), 65% no

1995 Ampliación del AHV/AVS (IP), 72% no

1998 Contra el aumento de la edad de jubilación (IP), 59% no

2000 Por una flexibilización del AHV/AVS (IP), 60% no

2001 Financiación del AHV/AVS (IP), 77% no

2002 Financiación del AHV/AVS (IP), 52% no

2008 Edad del AHV/AVS flexible (IP), 59% no

2010 Reducción de las rentas de invalidez (IP), 72% no

2015 Financiación del AHV/AVS (IP), 71% no

2016 Financiación del AHV/AVS (IP), 59% no

Fuente:  Cancillería FederalEnlace externo

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Traducción del alemán: José M. Wolff

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