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Derechos humanos


Para un homosexual es más difícil obtener asilo




Protesta en Kenia contra las leyes hostiles a los homosexuales en Uganda. (Keystone)

Protesta en Kenia contra las leyes hostiles a los homosexuales en Uganda.

(Keystone)

No es sencillo que las personas perseguidas en sus países por su orientación sexual obtengan asilo en Suiza. La definición de los criterios de asilo es más vago que en otros países europeos. Pero hay cada vez más sensibilidad sobre el tema.

Samuel* se enfrentó durante años al estigma de la homosexualidad en Tanzania. No podía entrar en una tienda a comprar algo, acudir a un consultorio médico o reclamar prestaciones sociales. Y cuando a estas circunstancias se suma el arresto de su pareja, ve que debe dejar su país para siempre.

Para llegar a Europa paga a un coyote  (traficante de personas), llega a una ciudad suiza donde encuentra ayuda y presenta su solicitud de asilo. Dos años después sigue esperando la decisión de las autoridades correspondientes.

John* acude a una fiesta en Uganda e inmediatamente después es acusado de participación en una reunión de homosexuales, improductividad y vagancia. Pasa 40 días en prisión, donde es violado y golpeado. Finalmente logra huir a Suiza.

No hay cifras exactas

Ifaeny Orazulike es un activista nigeriano del movimiento homosexual que vino a Ginebra para presenciar la crítica del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU a Nigeria mediante una medida de observación periódica.

Suiza no es el país de asilo que anhelan los homosexuales y transexuales nigerianos, señala. A su juicio, es más conservadora que otras naciones, los trámites de asilo son lentos y las barreras lingüísticas más difíciles que en otras partes.

No hay cifras exactas de los solicitantes de asilo que están en Suiza, debido a la persecución que sufren por su identidad sexual. La Oficina Federal de Migración (OFM) registra a todos los peticionarios sobre la base de criterios generales como edad, sexo y nacionalidad. Con todo, Sibylle Siegwart, de la OFM, considera que ese número ha crecido notablemente en los últimos años.

El abogado Martin Bertschi señala -sobre la base de sus notas personales-, que entre 1993 y 2007 se presentaron 90 solicitudes de homo y transexuales, y estima que solo una de cada cuatro fue aprobada. La sección de Amnistía Internacional Amnesty Queer menciona una cifra parecida. “Desde hace algunos años, la Oficina Federal de Migración trata a los homosexuales como a un grupo social en sí”, precisa Siegwart.

Leyes antihomosexualidad

La homosexualidad sigue siendo ilegal en docenas de países y en algunos estados se castiga incluso con la pena de muerte. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, con sede en Luxemburgo, consideró esta situación en noviembre de 2013.

En una decisión ejemplar señala que la homosexualidad es razón suficiente para la concesión de asilo en la Unión Europea (UE). La condición es que el solicitante corra el riesgo de ser sometido a duros castigos en su país. En 2003, Suiza tomó en cuenta por primera vez la orientación sexual del solicitante de asilo. Pero aún no existe una legislación estandarizada al respecto.

La Oficina Federal de Migración (OFM) refiere que en la ley del asilo ya hay normas explícitas para la protección de determinados grupos sociales y que entre ellos figura también, según el caso, el de los homosexuales.

No hay reglamentación especial

Denise Graf, coordinadora de cuestiones de asilo en Amnistía Internacional Suiza, considera que no es suficiente para proteger a los solicitantes de asilo:

“Desde que la cuestión de los derechos de la mujer fue resuelta por separado en la ley del asilo hace quince años, hay más decisiones positivas en temas como son la mutilación sexual, los problemas dentro de la familia, el maltrato o el matrimonio forzoso. En estos aspectos hay mayor sensibilidad. Nosotros habíamos esperado que también se incorporase una normativa específica para los homo y transexuales”.

En “muchos países europeos se ha regulado con más generosidad la práctica en este ámbito”, añade Graf y menciona el caso de un homosexual que recientemente obtuvo asilo en España, algo que probablemente no sería posible en Suiza.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó en noviembre de 2013 que la homosexualidad es en sí misma una razón de asilo. Suiza no va tan lejos, porque el Parlamento rechazó el artículo legal correspondiente en el año 2009.

“No todos los solicitantes homosexuales obtienen asilo automáticamente. Debe demostrar que son perseguidos en su país”, explica Sibylle Siegwart.

Experiencia traumática

Jakob Keel, trabajador voluntario en Queer Amnesty, puntualiza que para los solicitantes al asilo homosexuales -forzados a ocultar siempre su homosexualidad-, puede ser difícil e incluso traumático hablar de ello con las autoridades suizas: “Hace poco hablé con un solicitante de asilo sobre la forma de referirse en la oficina de migración. Le dije que era importante que contara al funcionario todo lo que le había pasado, tal como me lo había relatado. Normalmente, no se habría atrevido”.

John es un buen ejemplo. Habla con swissinfo.ch de manera entrecortada sobre sus experiencias, admite que le cuesta y que las autoridades lo remitieron a un psiquiatra. “Le dije que aún no estaba preparado y me resultaba traumático”, dice. “Traté de rechazarlo y olvidarlo”.

Otros postulantes refieren vivencias similares. Durante diez horas, Samuel tuvo que responder varias veces a la pregunta que le hicieron las autoridades de si quería seguir siendo homosexual en caso de obtener una decisión de asilo favorable. “Esa no es una elección”, precisa.

En opinión de Siegwart, las conversaciones suelen durar hasta diez horas, porque las autoridades quieren saber si la historia del solicitante es creíble y averiguar detalles importantes.

Preguntas sobre prácticas sexuales

Según la agencia de noticias suiza ATS, las autoridades de migración dejaron de aplicar las prácticas que en el pasado se basaban en estereotipos para averiguar si un solicitante era homosexual o no. Por eso no eran raras las preguntas relacionadas con sus prácticas sexuales. Quien no conocía la escena homosexual en su ciudad no era creíble.

“En la actualidad ya no es prioritario averiguar quién es verdaderamente homosexual”, puntualiza Liselotte Barzé-Loosli de la OFM. Ahora es más importante esclarecer si el temor de una persona a ser perseguido si es devuelta a su país es fundamentado.

Graf admite que han mejorado algunas cosas. “Se ha logrado cierta sensibilidad y mejoría”, pero “eso no significa que hayan dejado de tomarse decisiones problemáticas”.

*Nombre cambiado


Traducción: Juan Espinoza, swissinfo.ch



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