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Después del 'no' a los Gripen


Suiza ya no sabe qué Ejército quiere


Por Marc-André Miserez, con la colaboración de Andreas Keiser


Los suizos se opusieron a la adquisición de los cazas Gripen el 18 de mayo. (AFP)

Los suizos se opusieron a la adquisición de los cazas Gripen el 18 de mayo.

(AFP)

El rechazo histórico del pueblo suizo, el 18 de mayo, a la compra de los aviones de combate Gripen abre la pregunta sobre el papel del Ejército, en general, y de la Fuerza Aérea, en particular. La cuestión no si se los quiere, sino el rol que deben tener.

“En sí misma no ha sido una votación sobre el Ejército, porque no la habríamos ganado, señala Jo Lang, exdiputado de los Verdes y miembro fundador del Grupo para una Suiza sin Ejército (GSsE). Ha sido un voto contra los aviones de combate y un no los altos gastos militares.

Pero también un no a la arrogancia militar que recordó a la gente los viejos tiempos en los que el Ejército era una vaca sagrada”.

En el otro campo, el brigadier Denis Froidevaux, presidente de la Sociedad Suiza de Oficiales (SSO), coincide en que el voto del 18 de mayo no ha sido contra el Ejército. 

“Los pacifistas, los antimilitaristas representan entre el 30 y el 35% del electorado, y esta vez fueron el 53%. La diferencia está constituida entonces por personas cuyo voto no ha sido un no al Ejército. Votaron contra el avión o el ministro de Defensa Ueli Maurer; quizás contra su partido, la UDC (derecha conservadora), o tal vez están desorientados y no saben cómo hay que enfocar la política de seguridad”.

En busca de un plan B

En busca de un plan B

Suiza podría comprar hasta 44 aviones de combate en el futuro, propone Alex Kuprecht, senador de la UDC y presidente de la Comisión de Política y Seguridad. El coste para remplazar la flota de los F/A-18 y los Tiger oscila entre 6.000 y 8.000 millones de francos.

Antes de la votación, el ministro de Defensa Ueli Maurer reiteró que “no había un plan B”. La fuerza aérea suiza dispone actualmente de 86 aviones de combate: 32 F/A-18 que estarán en servicio hasta 2030, por lo menos, y 54 F-5 Tiger. Pero las discusiones para reemplazar los F/A-18 deben realizarse pronto, ha precisado Ueli Maurer. La adquisición de 22 Gripen, desestimada el domingo, iba a remplazar a los Tiger que dentro de poco serán retirados de la circulación.

Dado que los Tiger no serán remplazados por los Gripen, Alex Kuprecht considera que Suiza no sustituirá los F/A-18 por unidades, sino que comprará 44 aviones, según declaró el político a la radio suiza de expresión alemana SRF. El lunes, el Partido Radical Liberal era el único dispuesto a relanzar la compra de un nuevo caza.

La sociedad francesa Dassault afirma, por su parte, que “ya no tiene validez” su oferta inicial para la venta de cazas Rafales a Suiza, pero que puede retomar el tema. Sería suficiente hacer la solicitud.

Ejército en obras

En Suiza se elaboran informes periódicos sobre política de seguridad, y a partir de ahora se publicarán cada cuatro años, en vez cada diez años como ocurría antes. El próximo se espera para este otoño, aunque la SSO teme que sea una “simple copia del de 2010”.

“Es cada vez más difícil demostrar la necesidad de contar con un Ejército capaz de cumplir las tres misiones esenciales: combatir, proteger y ayudar”, precisa Denis Froidevaux. “En primer lugar, no hay consenso político. Una parte del electorado quiere suprimir el Ejército, otra, que realice solo misiones de ayuda y protección, y una tercera es partidaria de que también esté en condiciones de combatir”.

En los últimos años se han llevado a cabo varias reformas del Ejército, señala Hans-Ulrich Ernst, secretario general del Ministerio de Defensa entre 1979 a 1996. Pero  fueron concebidas antes de la caída del Muro de Berlín o  “edulcoradas por el Parlamento”, sin contar aquellas que “no pasaron de ser palabras”. Resultado: “Aún no se han hecho los deberes y ni corregido las debilidades actuales del Ejército suizo”.

A juicio de Hans-Ulrich Ernst, una de sus flaquezas principales es el tamaño del Ejército. “No la cifra absoluta, sino el tener demasiados activos e insuficiente número de reservistas. De hecho, tenemos dos ejércitos: las escuelas de reclutas con aprendices de soldados y soldados formados. De los 260 días de servicio, el soldado pasa más de la mitad en la escuela de reclutas. Es un sistema malo que solo Suiza tiene. La norma internacional es de ocho semanas de formación de base”.

Jo Lang coincide en que el Ejército es demasiado grande e incluso piensa que “ese tamaño es mantenido artificialmente por razones ideológicas”. Según el pacifista, “el problema fundamental del ejército es que no puede legitimar su dimensión por razones de política de seguridad. Esta (política) prevé 20.000 soldados para tareas de defensa, pero tiene 100.000. Y la única razón para mantenerlo con 100.000 es conservar el servicio militar obligatorio”.

¿Por qué no la OTAN?

Es una tradición a la que los suizos parecen tener apego, puesto que el 22 de septiembre de 2013 casi tres de cada cuatro estaban dispuestos a rechazar una iniciativa del GSsE para abolir el servicio militar obligatorio. Mientras no surja una eventual reaparición de ese asunto, la cuestión de los aviones de combate volverá a replantearse pronto como consecuencia del anunciado retiro de los Tiger F-5.

El reciente desvío de un avión de línea a Ginebra hizo que los suizos tomaran conciencia de que su fuerza aérea delegaba sus tareas, en ciertas horas, a sus vecinos franceses, italianos y alemanes. Siendo este el caso, ¿por qué la pequeña Suiza no se sitúa claramente bajo el resguardo (paraguas) de la OTAN?

“Sí, pero Suiza ha elegido la neutralidad”, replica Denis Froidevaux. “Y no puede adherirse a una organización como la OTAN sin renunciar a la neutralidad. Dígame, cuáles serían políticamente las posibilidades de una adhesión a la OTAN ante el pueblo… Cero”.

Para Hans-Ulrich Ernst, la cuestión no se plantea en términos de adhesión. “Siendo o no siendo miembros, nadie puede atacar a Suiza –ya sea por aire o por tierra-, sin entrar en conflicto con la OTAN. En ese sentido, estamos montados en el tren sin pagar el pasaje”, recalca el antiguo secretario general del Ministerio de Defensa.

En horas de oficina

Christophe Keckeis, jefe del Ejército desde 2004 hasta 2007, se crispó visiblemente por la cobertura mediática del desvío del avión de línea a Ginebra. “Todos han retenido que nuestras fuerza aérea trabajaba solo en horas de oficina. Pero también pudo hacerse notar que nuestros acuerdos con los países vecinos funcionan maravillosamente y que cada uno hace su trabajo. Eso nunca se ha dicho”.

Para vender al pueblo suizo la compra de un nuevo avión de combate, el hombre que hizo toda su carrera en la aviación está convencido de que hará falta luchar en el terreno de la información, puesto que mucha gente ignora totalmente para qué sirve la fuerza aérea suiza. “Cada día, nuestro territorio es sobrevolado por unos 3.500 aviones civiles. Y cuando algunos en la actualidad todavía se permiten irrespetar las reglas del aire, hay que intervenir”.

Es el caso si un avión no responde, carece de un plan de vuelo o sufre un fallo en la radio, por ejemplo. En ese momento, los cazas suizos deben identificarse ante la nave, obligarla a cambiar de rumbo o hacerla aterrizar. “De media anual se practica una intervención por día”, señala Christophe Keckeis.

¿Una mujer socialista en Defensa?

A su juicio, el voto contra el Gripen se explica también por una razón que nada tiene que ver con la política de defensa. Tras participar en varias reuniones previas al 18 de mayo, el exjefe del Ejército dice haber notado una clara voluntad de sancionar a la UDC por la votación del 9 de febrero, cuando los suizos aceptaron por estrecho margen la denominada iniciativa Contra la inmigración masiva. “Las personas tenían la impresión de haber caído en la trampa de la UDC y querían tomarse la revancha”.

Denis Froidevaux se pregunta si otro ministro hubiera defendido el Gripen mejor que Ueli Maurer. “No estoy seguro”, admite el presidente de los oficiales suizos. “En cambio, me parece claro que el Ministerio de Defensa debe cambiar de partido en algún momento. La política de defensa lleva demasiado tiempo con el 100% de color UDC (3 ministros en 19 años, ndlr). Y hay algo que debe interpelarnos, un verdadero problema… ¿Qué pasaría con este Ejército si estuviera en manos de una mujer socialista? ¿Sería algo saludable o un suicidio? No tengo la respuesta”.

Recorte presupuestal al ejército

En un comunicado emitido el miércoles 28 de mayo, el Ministerio suizo de Defensa anunció una reducción en el presupuesto del ejército, como resultado del rechazo de la ciudadanía suiza a la adquisición de los aviones Gripen:

El 5 de diciembre de 2013, el Parlamento había confirmado un tope presupuestario al ejército de 5 mil millones de francos desde 2016. La adquisición de 22 aviones de combate Gripen tipo E, por un total de 3mil 126 millones de francos estaba previsto en ese monto. Tras el rechazo popular a la adquisición, el pasado 18 de mayo, el Consejo Federal (Gobierno) abordó el tema de las finanzas del ejército durante su reunión de este miércoles 28 de mayo.

Como no es posible a corto plazo destinar los medios inicialmente previstos, el límite presupuestario del ejército debe ser reducido para los años 2014-2016, lo que permitirá evitar los saldos de crédito previsibles. Esta decisión pone a disposición de otros departamentos (ministerios), para el período 2014-2016, un monto de unos 800 millones de francos suplementarios lo que les ofrece la posibilidad de avanzar otros proyectos prioritarios.

En su reunión de hoy, el Consejo Federal ha dado instrucciones al DDPS (Ministerio de la Defensa, la Protección de la Población y los Deportes) para que presente, antes del otoño próximo, el proyecto de desarrollo del ejército, así como el perfil de las necesidades y de los proyectos futuros del ejército. La altura del techo presupuestario para los ejercicios 2016 a 2018 será fijada por el Consejo Federal con base en el resultado de esas discusiones.


Traducción del francés: Juan Espinoza, swissinfo.ch



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