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Dictadura en Chile


“Es imposible borrar lo que ocurrió en el país”


Por Mariel Jara, Santiago de Chile


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Alexei Jaccard luchaba contra la dictadura en Chile y se convirtió en una de las víctimas del Cuartel Lautaro, en cuya memoria fue erigido un monumento.  (swissinfo.ch)

Alexei Jaccard luchaba contra la dictadura en Chile y se convirtió en una de las víctimas del Cuartel Lautaro, en cuya memoria fue erigido un monumento. 

(swissinfo.ch)

Recién 38 años después de la desaparición de su marido, el suizo-chileno Alexei Jaccard, Paulina Veloso pudo confirmar que fue torturado y asesinado en el Cuartel Lautaro, el centro de exterminio más cruento de la dictadura de Pinochet.

Tras la inauguración del Memorial a las Víctimas del Cuartel Lautaro, swissinfo.ch conversó con Veloso - abogada y exministra de la presidenta Michelle Bachelet- acerca del proceso de búsqueda de su esposo. Aunque aún no encuentran su cuerpo, no pierde las esperanzas. “Nunca habíamos estado tan cerca de tener toda la información”, sostiene.

La verdad le ha sido entregada a cuentagotas.  En un principio, el jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional DINA*, Manuel Contreras, aseguraba que tras la detención del suizo-chileno Alexei Jaccard Siegler, en mayo de 1977 en Buenos Aires, los servicios de inteligencia argentina lo habrían arrojado al Río de la Plata.

Paulina Veloso Valenzuela (1957) abogada, académica e investigadora.  Fue ministra de la Secretaría General de la Presidencia en el primer Gobierno de Bachelet y abogada integrante de la Corte de Apelaciones de Santiago (2003-2005). Actualmente es abogada consejera del Consejo de Defensa del Estado y, desde 2015, integra el Consejo Asesor Presidencial contra los conflictos de interés, el tráfico de influencias y la corrupción.

Tras la desaparición de su marido, permaneció en Suiza, adquiriendo doble nacionalidad y en 1979 retornó a Chile, para estudiar Derecho en la Universidad de Concepción.

Lo anterior -ahora se sabe-, en un intento por mantener el pacto de silencio sobre el Cuartel Lautaro*, el centro de exterminio donde se habrían cometido los crímenes más horribles de la era de Augusto Pinochet, y del que ninguna víctima salió con vida.  Hasta 2007 fue “el secreto mejor guardado de la dictadura”.

Pero ese año, Jorgelino Vergara (conocido como el “mocito” de Manuel Contreras), en el afán por defender su inocencia, confesó las violentas torturas que presenció en el centro, según él, solamente como testigo. Después de esas declaraciones cayeron decenas de exagentes, cuyos testimonios permitieron encontrar los restos de muchos detenidos desparecidos. Paulina Veloso, en tanto, pudo concluir que su marido estuvo en esas instalaciones, pero sin tener completa certeza.

Recién a mediados de 2015, el testimonio de otro exagente (Guillermo Ferrán) sitúa por primera vez a Jaccard en ese cuartel, entregando descripciones que calzan claramente con las características y personalidad del fallecido.

Tras conocer todos estos antecedentes -y como un acto de reparación a las víctimas del cuartel- organizaciones comunales de La Reina, la Municipalidad y el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior deciden crear un Memorial en calle Simón Bolívar, a algunos pasos de donde estuvo el cuartel de la DINA. Durante la inauguración nos reunimos con Paulina Veloso.

swissinfo.ch: ¿Qué significado tiene para usted la construcción de este memorial?

Paulina Veloso: Poder saber recién en el 2015, es decir, 38 años después de la desaparición de mi cónyuge, que él estuvo detenido, que fue torturado y probablemente asesinado en este cuartel fue muy impresionante para mí y la familia. Siempre sostuve que él había sido traído desde Buenos Aires –desde donde se perdió su rastro- a Chile, en el marco de la Operación Cóndor*. Sin embargo, no teníamos ninguna certeza ni tampoco sabíamos dónde había estado. Y bueno, en 2007 comenzó a saberse del cuartel Lautaro, que fue distinto a los demás, porque fue total y absolutamente de exterminio; aquí no hubo ninguna víctima que sobreviviera.  Eso seguramente influyó en que supiéramos tan tarde de su existencia. Entonces, que se hagan estos homenajes y estos monumentos a la memoria de nuestros familiares es de mucha significación, algo enormemente impactante, que nos produce una profunda emoción.

swissinfo.ch: Ud. siempre sospechó que su marido había muerto en Chile y no en Argentina, como sostenían exagentes de la DINA…

P.V.: Desde el día en que supe que él desapareció, presentamos recurso de amparo en Chile -además de hacerlo en Argentina- y siempre nuestras acciones legales fueron en Chile, porque su detención tenía que ver con este país. Su destino y su misión estaban en Chile (traer dinero para ayudar a la reconstrucción de los partidos de oposición a la dictadura). Por lo tanto, que lo detuvieran en Buenos Aires era un accidente, no podía ser otra cosa. Por otro lado, hubo muchas señales desde el gobierno argentino que indicaban que había sido trasladado a Chile, pero ningún centro de detención tenía información de él, nadie lo recordaba ni lo había visto, lo cual era muy decepcionante. Pero pensábamos que algo tenía que aparecer. Y eso finalmente ocurrió en 2015, cuando tuvimos declaraciones de agentes refiriéndose específicamente a Alexei.

Michelle Bachelet, presidenta de Chile:

“Quienes aquí perpetraron crímenes que repugnan y repugnarán siempre a la conciencia de la humanidad, así como aquellos que dieron las órdenes y encubrieron esos crímenes, quisieron borrar toda huella de los que aquí cayeron. No lo lograron ni lo lograrán jamás”.

“Sus crímenes fueron descubiertos y su memoria es de oprobio…Quienes dieron su vida en ese verdadero centro de exterminio que fue el cuartel Lautaro, en cambio, dejaron una huella de dignidad y de valor”. 

 swissinfo.ch: ¿Cuál fue su reacción cuando finalmente comprobó que su marido murió en Chile?.

P.V.: Fue una mezcla de sentimientos. Por un lado, quería tanto que Alexei hubiera estado en Chile, porque si él moría, quería hacerlo en Chile. Por lo tanto, poder encontrar una señal de que eso fue así, después de tanto tiempo, nos producía una cierta satisfacción. Pero también era enfrentarse a la certeza de lo que fue su tortura y desaparición.

swissinfo.ch: En 2015, el agente Guillermo Ferrán reconoce por primera vez que Jaccard estuvo en el cuartel Lautaro, aunque dice no saber quién lo torturó ni qué hicieron con su cuerpo… 

P.V.: Si, dijeron que fue asesinado con gas sarín, aunque no tenemos certeza de eso. Hasta ahora se han encontrado los restos de los cuerpos de todos los que desaparecieron con Alexei, excepto el de él y el de Héctor Velásquez, que estaba con él. No tenemos más información, pero así como hemos tenido paciencia todos estos años, espero que en algún momento podamos encontrar sus restos.

swissinfo.ch: ¿Seguirá con acciones destinadas a encontrar sus restos?

P.V.: Sí, seguiremos adelante. Nunca, como ahora habíamos estado tan cerca de tener la información y, por ende, la posibilidad de encontrar sus restos. Ahora, además, con las nuevas tecnologías es más factible que se puedan encontrar rastros.

swissinfo.ch: ¿Qué más hace falta? ¿Que más gente -testigos- se atrevan a confesar?  

P.V.: No es que no se atrevan a confesar. Yo creo que no han querido hacerlo… En ese sentido, no tenemos más alternativa que esperar que alguien cuente. Pero también esperamos que se hagan nuevas excavaciones en el sector de cuesta Barriga, porque es allí donde se encontraron los restos de las otras personas que habían desaparecido con él. O que se investigue en los otros lugares donde se sabe que hubo personas asesinadas que fueron tiradas. Y digo tiradas, porque no es que fueron enterradas…

swissinfo.ch: Frente a este tipo de actos conmemorativos, ciertos sectores sostienen que -a 40 años del golpe militar- ya se debiera “cerrar el capítulo” o dar vuelta la hoja.  ¿Qué opina usted?

P.V.: Pensar eso es como decir “no tengamos historia”. Lo que ocurrió en nuestro país -los asesinatos masivos, sistemáticos y organizados con el simple propósito de perseguir a una ideología política determinada- es algo tan relevante para la historia de Chile que es imposible borrarlo. Aquellos que puedan decir eso lo hacen con liviandad, quizás porque quieren esconder algo o simplemente por ignorancia respecto de la importancia que tienen estos momentos en la historia de un país.

swissinfo.ch: ¿Qué recuerdos tiene de su vida en Suiza, con su marido?

P.V.: Tras el golpe militar, él se fue a Suiza porque tenía la doble nacionalidad, y yo me uní a él. Ambos estudiamos en la Universidad de Ginebra y nos casamos en Lausana. Era una vida universitaria, como la de cualquier joven, por supuesto comunicándonos con lo que era el exilio. Yo tenía 20 años y él 25, teníamos un cierto bienestar; arrendábamos nuestro departamento, incluso teníamos un auto… Queríamos terminar nuestros estudios allá.

swissinfo.ch: Y teniendo esa vida relativamente tranquila, ¿Por qué Jaccard decide arriesgarse y venir a Chile?

P.V.: Fue su compromiso político lo que lo hizo arriesgarse. Cuando se es joven, uno tiene tantos ideales y vivíamos con el sentimiento de que teníamos que recuperar ya la democracia. Eso llevó a mucha gente a participar en actos que, mirándolos con la perspectiva del tiempo, hoy resultan verdaderamente suicidas. Aun así, Alexei vio el riesgo y estuvo dispuesto a correrlo, porque era una persona muy convencida de un ideal democrático, de la justicia social y, por supuesto, muy en contra de la dictadura.

swissinfo.ch: Con todo lo vivido por los familiares de las víctimas –muchas veces sin lograr encontrar o juzgar a los responsables de los crímenes- ¿cree que es posible sanar esas heridas?

P.V.: El dolor no se puede dejar de sentir. Es imposible… Yo creo que más bien tenemos que pensar en el Chile del futuro, y eso supone construirlo sobre la base de lo que ha sido nuestra historia, y lo que vivimos en ese periodo es una parte importante de ella… Lamentablemente, no hay pastillas para este dolor.

*DINA: La Dirección de Inteligencia Nacional fue el órgano represor por excelencia de la dictadura militar, que funcionó entre 1973 y 1977. Al mando de Manuel Contreras -quien falleció en 2015 por un cáncer de colon- fue responsable de una serie de actividades de represión política, incluyendo tortura, secuestro y asesinato.

*Operación Cóndor: Plan internacional de cooperación y acción conjunta implementado en las décadas del 70 y 80 por los regímenes dictatoriales del Cono Sur para vigilar, capturar, secuestrar, torturar y hacer desaparecer a opositores políticos.

*Cuartel Lautaro: recinto ubicado en calle Simón Bolívar 8800 (comuna de la Reina) donde operó la Brigada Lautaro de la DINA, dedicada principalmente a eliminar al alto mando del Partido Comunista. Por ese lugar habrían pasado unos 200 detenidos.

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