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Un niño pequeño se eleva sobre las cabezas de decenas de migrantes que aguardan a ser rescatados por el barco Astral, de la ONG española ProActiva Open Arms, el martes 4 de octubre en el mar Mediterráneo, unas 12 millas náuticas al norte de Libia

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El horror, el terror y también la alegría fueron los instantes capturados en impactantes imágenes divulgadas este miércoles por la AFP durante el rescate de varios barcos de migrantes en el mar Mediterráneo, un crudo testimonio del fenómeno que divide a Europa.

"Hubo pánico a bordo, gente que saltaba al agua", contó Aris Messinis, fotógrafo de la AFP, testigo directo del drama de los migrantes desde el barco Astral, la embarcación de la ONG española ProActiva Open Arms.

El martes fue una pesadilla para la tripulación del Astral, que empezó su labor de rescate de embarcaciones en alta mar a las cinco de la mañana, cuando apenas se lograba divisar el horizonte.

Las imágenes de Messinis resultan un testimonio sobrecogedor, con cientos de personas, entre ellas niños y mujeres, apretujadas y aterrorizadas hasta más no poder en un barco de madera y en lanchas neumáticas, donde contó y fotografió varios de los 22 cadáveres aplastados en el fondo de la embarcación.

El Astral es un pequeño velero, su función es identificar a los barcos cargados de migrantes, distribuir chalecos salvavidas, dar ayuda a los más vulnerables y enfermos, y mantener la calma para garantizar que el traslado a los botes de rescate más grandes sea segura.

El martes, buena parte de los buques que patrullan y rescatan migrantes en el Meditarráneo estaban ocupados con el traslado de los 6.000 migrantes socorridos en una sola jornada la víspera.

Hasta que regrese a la zona el buque Libra, de la Marina italiana, el Astral es el único que patrulla la zona junto con un avión militar.

Las fotos de Messinis muestran cómo las largas horas de espera a la deriva generaron el pánico: los migrantes agotados, con los ojos enrojecidos, se arrojaban al agua para tratar de aferrarse a los pocos botes de salvamento.

El fotógrafo de la AFP asistió conmovido al conteo en una lancha de los cadáveres de 19 mujeres y diez hombres, quienes murieron asfixiados, en algunos casos aplastados dentro de las embarcaciones. Los cuerpos de dos hombres y una mujer flotaban tras morir ahogados.

William Lacy Swing, director de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), volvió a pedir este miércoles a las autoridades de Europa que cambien su actitud ante el fenómeno de la migración.

"Este año han muerto 3.500 inmigrantes en el Mediterráneo, más que en 2014 y 2015. Eso demuestra que hay que cambiar, hay que hacer algo diferente, nuestras políticas no funcionan", recalcó en declaraciones a la AFP.

- 200 se arrojaron al agua -

El responsable de la misión del "Astral", Gerard Canals, comentó a la AFP que el pánico cundió cuando un cortocircuito provocó una humareda en la embarcación que cargaba unas mil personas.

"De repente 200 personas se arrojaron al agua, el barco estaba a punto de volcar", aseguró. Las imágenes de Messinis revelan que había muchos niños pequeños a bordo de los barcos, uno lloraba, un bebé aparece con la mirada perdida, como adormecido, en otra un padre iza al niño para que no sea aplastado por la masa de gente hacinada en la barcaza.

En algunas fotos, los vivos tratan de evitar pisar a los muertos, hombres y mujeres, que tapizan el fondo de la lancha neumática, una de las fotos más estremecedoras que la agencia decidió publicar pese a su crudeza. "Había como 1.000 personas a bordo del barco más grande, el de madera, estaban repartidos en tres niveles", señaló Messinis.

Después de los dramáticos naufragios que conmovieron al mundo en 2013, fueron creados varios dispositivos para rescatar a los migrantes que zarpan de las costas de Libia y en los que participan, entre otros, la Marina y la Guardia Costera de Italia.

Sin embargo, los migrantes siguen muriendo, y el Mediterráneo sigue siendo un cementerio.

Además de correr el riesgo de ahogarse, los migrantes, la mayoría de ellos africanos, inician la travesía debilitados por el largo viaje comenzado meses atrás, y por las condiciones deplorables en las que esperan el momento de zarpar desde Libia.

También mueren por asfixia, por los gases del combustible, que suele mezclarse con el agua de mar y quema la piel, por la deshidratación, incluso después de unas pocas horas de navegación. La guardia costera coordina más de 30 operaciones de socorro al día, una cifra récord.

Otro fenómeno cada vez más común es el temor de dar a luz en Libia. Por ello, numerosas mujeres embarazadas se embarcan a pesar de los riesgos que corren. Tres bebés nacieron en las últimas horas en el barco Dattilo de la guardia costera, y otro en el Argos de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF).

Con las operaciones de los últimos días, Italia registró la llegada de 142.000 migrantes desde el comienzo de este año, cifras similares a las totales en 2014 y en 2015.

Sin embargo, con el cierre de las fronteras del norte, las autoridades italianas se ven obligadas a buscar nuevos espacios para alojarlos en la península. En Italia, cerca 160.000 personas han solicitado este año asilo, frente a las 66.000 a finales de 2014 y las 103.000 en 2015.

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