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‘Honoris Causa’ en Friburgo


“Aprender a leer”, lo mejor que ha pasado a Vargas Llosa


Por Rodrigo Carrizo Couto, Friburgo,


Peruano, nacionalizado español, Mario Vargas Llosa, uno de los escritores del 'boom' latinoamericano, recibió el Doctorado 'Honoris Causa' de la Universidad de Friburgo. (Keystone)

Peruano, nacionalizado español, Mario Vargas Llosa, uno de los escritores del 'boom' latinoamericano, recibió el Doctorado 'Honoris Causa' de la Universidad de Friburgo.

(Keystone)

El Premio Nobel peruano - español ha recibido un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Friburgo. El escritor disertó sobre la escritura y su vida ante un público entregado formado por admiradores, diplomáticos y académicos.

El lleno fue total el pasado martes a la noche en el Aula Magna de la Universidad de Friburgo. Tanto es así que el profesor Julio Peñate, responsable del área de Lengua y Literatura Ibérica en el origen del evento, comentó al cronista que “nunca se ha visto un lleno de tales proporciones”. Este éxito de convocatoria sin precedentes hay que agradecerlo al Premio Nobel de Literatura 2010 y flamante Doctor Honoris Causa por la Universidad de Friburgo, don Mario Vargas Llosa.

Su “laudatio” corrió a cuenta de Bernadette Charlier, decana de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de Friburgo, quien destacó en al autor peruano – español al “creador de ficciones literarias que ha alcanzado la excelencia gracias a su enorme exigencia técnica y un estudio profundo de la literatura”. Según la académica, la obra de Vargas Llosa ha sido “capaz de tocar a los lectores de cinco continentes” y recordó igualmente su compromiso en defensa de la democracia y con su tiempo. Charlier concluyó afirmando que, “Vargas Llosa se ha convertido en una autoridad moral respetada a nivel internacional”.

A continuación comenzó una suerte de coloquio entre el profesor Julio Peñate, quien proponía preguntas y temas a desarrollar y el ganador del Premio Cervantes en 1994. El académico de Friburgo comenzó aclarando que su universidad tiene varias buenas razones para conceder este doctorado. “Hay tres motivos por los que la Universidad de Friburgo ha decidido conceder este doctorado a Mario Vargas Llosa, comenzando por sus lazos privilegiados con esta institución. En esta Universidad se estudia en profundidad la integralidad de su obra, desde el ensayo al teatro pasando por la novela. Además, tenemos un profundo interés en el Perú. Uno de nuestros primeros doctorados escribió su tesis sobre ‘Conversación en la Catedral’ y tenemos una sólida colaboración con la Universidad Católica de Lima”, comentó el profesor Peñate.

La conversación posterior tuvo lugar exclusivamente en castellano sin traducción simultánea en este encuentro realizado en colaboración con las Embajadas de España y Perú. Antes de dar la palabra al homenajeado, Peñate presentó a Vargas Llosa como “el mayor embajador vivo de la lengua española, que es a día de hoy la segunda lengua más hablada del mundo a nivel nativo”.

El concepto de la clase magistral, giró alrededor de las tres grandes etapas en la obra de Vargas Llosa. La primera va de 1960 a 1980 y se inicia con ‘La ciudad y los perros’ (1963) hasta ‘La tía Julia y el escribidor’ (1977). La segunda va de 1980 al 2000 y se inicia con ‘La guerra del fin del mundo’ (1981) para concluir con ‘La fiesta del Chivo’ (2000). Por último, la etapa actual que comienza con ‘El paraíso en la otra esquina’ (2003) y termina, por el momento, con su más reciente novela: ‘Cinco Esquinas’ (2016)

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”

Mario Vargas Llosa comenzó rememorando que antes de ser escritor fue lector. “Ambas facetas están íntimamente relacionadas. Pienso que aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida. Aún hoy recuerdo más mis lecturas de infancia que a mis compañeros de escuela”, comentó el autor.

Vargas Llosa rememoró que decidió dedicarse por completo a la escritura en 1958, aunque en el Perú de su infancia era “inimaginable que un escritor pudiera ganarse la vida escribiendo. Los escritores de mi infancia eran escritores de domingo. El resto del tiempo eran abogados o médicos. Pero finalmente encontré una solución aceptable: ser periodista, lo que unía mi gusto por la aventura con unos ingresos”.

Esta pasión por la literatura fue vista con malos ojos por su padre, quien para desviarle de su camino decidió meterle en un internado militar. El hoy célebre colegio Leoncio Prado, que está en el origen de su primera novela ‘La ciudad y los perros’. “Enseguida entendí que iba a usar mi experiencia en el colegio militar a nivel literario. La sociedad peruana de entonces estaba muy compartimentada, pero este colegio era una excepción porque allí llegaban jóvenes de todas las clases sociales y regiones. El Leoncio Prado era el Perú en pequeño. Para mí fue una aventura maravillosa, como las que solo conocía hasta entonces a través de los libros. A partir de entonces, todas mis obras nacen de experiencias vividas; lo que no quiere decir que sean autobiográficas”.

Vargas Llosa explicó sus influencias, que van de Faulkner a Flaubert (“me permitió descubrir qué tipo de escritor yo quería ser”) y las imágenes mentales en el origen de sus libros. “Casi todas mis obras se inspiran de una imagen que persiste en mi memoria. El por qué algunas imágenes me inspiran historias y otras no es un misterio. Hay imágenes que se transforman en una obsesión estimulante. Nunca supe cómo ocurre eso”, reflexionó el autor de ‘Conversación en la catedral’.

Un momento hilarante de la clase magistral fue cuando el profesor Peñate leyó un informe de la censura franquista sobre un libro de Vargas Llosa que debía ser publicado en el mercado español. Un informe que el académico calificó de “verdadera crítica literaria”. El censor afirmaba: “novela muy bien escrita, como ya es habitual en Vargas Llosa. Lástima por los anglicismos y galicismos que usa, y tantos americanismos. Obsceno sin llegar a la pornografía. Sugerimos aplicarle el silencio administrativo”.

Vargas Llosa disertó ampliamente acerca del libro que muchos consideran su obra maestra: ‘La guerra del fin del mundo’. “Decidí escribirla para entender un mundo que desconocía. Pocos libros me hicieron disfrutar tanto como este. Los tres años que pasé escribiéndolo fueron extraordinarios. Fue un trabajo apasionante”. También tuvo un recuerdo para uno de sus personajes emblemáticos: Lituma. ¿Por qué se obsesiona con este personaje y le hace aparecer en tantos libros? “Porque Lituma aparece y se ofrece para ayudarme en la historia. Como diciéndome: no me has aprovechado lo bastante en tu último libro. Puedo darte mucho más. No sé por qué ocurre esto, pero es así. Igual algún crítico literario, o psicólogo puede explicarme cómo trabajo”, analizó el novelista entre las risas del público.

Acerca de la ampliación geográfica de su campo narrativo, que hoy va desde el Caribe a Londres pasando por el Congo, explicó: “Incluso cuando escribo sobre países y mundos lejanos, en realidad estoy escribiendo sobre América Latina”. También tuvo el ganador del Premio Nobel unas palabras para su amor por el teatro. “Descubrí el teatro gracias a una compañía argentina que vino a Perú para representar “La Muerte de un Viajante”, de Arthur Miller. Quedé deslumbrado. Me impresionó tanto que a veces creo que si en el Perú de entonces hubiera existido una escena teatral más fuerte hubiera podido ser dramaturgo, en vez de novelista”. Sobre su reciente experiencia actoral dijo: “La actuación es una profesión maravillosa que multiplica nuestras vidas. Para mí actuar fue una experiencia fascinante. Aunque no sé si también lo ha sido para los espectadores”, quienes rieron ante la ocurrencia.

Entre los numerosos honores que han recaído sobre Mario Vargas Llosa, hay uno que parece haberle afectado de forma especial. Y no se trata del Premio Nobel de Literatura, como muchos podríamos pensar. Lo explicó con una anécdota: “Esa noche yo estaba invitado a cenar en casa de Carmen Balcells, quien me dio un sobre con la prohibición expresa de abrirlo hasta el fin de la comida. Cuando lo pude abrir, me informaban que yo entraba a formar parte de la colección literaria francesa ‘La Pléiade’. Literalmente, su editor decía: “Creo que ya es hora de meter a Mario en ‘La Pléiade’”. Entrar al mundo de los inmortales universales de la literatura me emocionó profundamente”.

Guerra entre pantallas y papel

Llegando la hora de las conclusiones, Vargas Llosa tuvo unas breves palabras para el reciente triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos: “Trump representa el triunfo de la cultura del espectáculo y el entretenimiento”. También recordó que las nuevas tecnologías ponen la cultura al alcance de todo el mundo. “Pero al mismo tiempo nos empobrece”, advirtió. “Pienso que las historias que se escriben para ser leídas en pantallas van a la facilidad, son textos esquemáticos y más pobres”.

El autor de ‘La señorita de Tacna’ concluyó haciendo una encendida defensa de los valores de la cultura clásica. “La cultura tradicional es crítica y necesaria para tener una ciudadanía madura y democrática. Leer nos permite conocer en profundidad nuestra propia lengua. La literatura es un denominador común que nos hace miembros de una fraternidad humana y desarrolla en nosotros un espíritu crítico. Ese sentido crítico es el que nos permitió evolucionar, y su herramienta es la literatura. Todos sabemos que sin los grandes libros que hemos leído nuestra vida hubiera sido mucho más pobre. En esta “guerra” actual entre pantallas y libros no hay que dejar que ganen las pantallas”.

Mario Vargas Llosa

Nace en 1936 en Arequipa, Perú. Pasa su infancia en Bolivia y Piura, Perú.

En 1963 inicia su carrera literaria con la novela “La ciudad y los perros”. Otras obras destacadas son ‘La tía Julia y el escribidor’, ‘Conversación en la catedral’, ‘La guerra del fin del mundo’, ‘La Fiesta del Chivo’, o la obra teatral ‘La Señorita de Tacna’. Vargas Llosa forma parte del “boom” de la literatura latinoamericana de los años 70, del que forman parte igualmente autores como Gabriel García Márquez o Carlos Fuentes.

Fue candidato a la presidencia del Perú en 1990, aunque perdió las elecciones ante Alberto Fujimori. Vargas Llosa ha pasado del socialismo de sus años de juventud a ser hoy uno de los más influyentes defensores del liberalismo clásico en el mundo hispano.

En 2010 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. En 1994 había igualmente ganado el Premio Cervantes.

Desde 1993 es ciudadano español. En 2011 el Rey Juan Carlos le nombró Marqués de Vargas Llosa.

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