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Banca privada helvética


Las fortunas de América Latina podrían abandonar Suiza


Por Andrea Ornelas


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Paradeplatz de Zúrich, corazón de las finanzas en Suiza. (Noë Flum / 13 Photo)

Paradeplatz de Zúrich, corazón de las finanzas en Suiza.

(Noë Flum / 13 Photo)

Tras el éxodo de fondos pertenecientes a clientes estadounidenses y europeos que trajo consigo la inexorable extinción del secreto bancario, los bancos suizos se enfrentan a una potencial fuga de capitales latinoamericanos. La Asociación de Bancos Privados Suizos matiza los riesgos, pero algunos bancos grandes ya toman previsiones.

México, Brasil y Argentina, los tres gigantes de América Latina -juntos generan 60% de la riqueza de la región- decidieron conceder una tregua a los contribuyentes acaudalados que por años han escondido las cuentas que tienen en Suiza y en otras circunscripciones consideradas como proclives a la evasión, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Producto del azar, las tres amnistías fiscales corren simultáneas en el presente, y comparten el mismo objetivo: proveer a los gobiernos de recursos frescos para financiar los múltiples proyectos de inversión y gasto que ofrecieron durante sus campañas electorales.

Y la plaza financiera suiza podría verse afectada por la legalización de cuentas que hasta ahora se habían mantenido ocultas.

Actualmente, el 10% de la población de Latinoamérica posee alrededor de 71% de la riqueza de la región, según el helvético Foro Económico Mundial (WEF en inglés).

Las fortunas de los millonarios latinoamericanos crecieron a una velocidad superior al 20% anual en el periodo comprendido entre el 2001 y el 2015, a pesar de que el mundo vivió una recesión durante la mayor parte de este tiempo.

Oxfam -confederación internacional de oenegés que trabajan en 90 países en el abatimiento de la pobreza- estima que, de continuar la tendencia actual, para el año 2020, el 1% de la población de América Latina concentrará 99% de la riqueza regional.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) calcula ese 10% más rico de la población solo paga impuestos equivalentes al 5% de su ingreso disponible real debido a que los sistemas tributarios de la región son más ineficientes y laxos que los de EEUU o Europa.

Y es la expansión de estas fortunas las que interesa a las divisiones de gestión de fortuna de los grandes bancos suizos y a los bancos privados helvéticos.

Amaina el ritmo

América Latina es cada vez más relevante para la gestión internacional de fortunas. El Boston Consulting Group -firma estadounidense especializada en asesoría financiera- estima que para el año 2020, alrededor de 14% de los fondos extranjeros que gestionará la plaza financiera suiza provendrán de clientes latinoamericanos.

Una prometedora perspectiva que las empresas financieras no quieren poner en riesgo. Andreas Brun, analista del banco ginebrino Mirabaud, expresó recientemente a la agencia informativa Reuters que las amnistías fiscales latinoamericanas pueden traducirse en una fuga de capitales latinoamericanos de los bancos suizos durante los dos años por venir.

Y hay otras instituciones que observan con lupa el futuro.

Evelyne Brönnimann, portavoz de Julius Baer, confirma el interés que el grupo tiene en Latinoamérica y consultada sobre lo que está por venir, suscribió la visión expresada este verano por Boris Collardi, director Ejecutivo del banco, quien durante una conferencia sobre los resultados financieros del banco durante el primer semestre, aprovechó para delinear el potencial y los retos que ofrece Latinoamérica en el presente.

Collardi advirtió que las economías latinoamericanas avanzan con parsimonia, lo que se debe a que los precios de las materias primas -pieza clave de la pujanza que varios países sudamericanos observaron en los años previos- han caído de forma sensible, lo que ha generado un crecimiento más moderado en esta zona.

Aceptó también que los bancos suizos deberán sortear el efecto de las amnistías fiscales (con la potencial repatriación de fondos que podrían suponen), pero dejó claro que es una región con un amplio potencial para la industria de la gestión de fortunas, y es en esto último en lo que hay que enfocarse.

Aún no hay fuga

Consultada al respecto, la Asociación de Bancos Privados Suizos (ABPS) confía en que las treguas fiscales no afectarán la fidelidad de su clientela latinoamericana.

“Sí hemos notado que existe un claro interés por parte de los clientes sudamericanos de acogerse a las amnistías que están ofreciendo los gobiernos de Brasil y Argentina, sobre todo en este último caso”, dice Fabienne Bogadi, portavoz de la ABPS, “aunque los clientes de México, en particular, han sido más reticentes, lo que posiblemente se deba al clima político de violencia que existe en este país y a que la amnistía mexicana exige la repatriación de fondos”.

En Argentina se han tomado medidas económicas de corte liberal que generan confianza y en Brasil está sucediendo lo mismo pese a la crisis política que transita el país y a la destitución de Dilma Rousseff.

Bogadi precisa que la ABPS siempre “aconseja a sus clientes aprovechar la oportunidad de legalización de fondos que ofrecen las amnistías” y no teme que esto merme las fortunas que gestiona.

Asimismo, confirma que la ABPS no ha notado ninguna fuga de capitales de clientes sudamericanos hasta ahora.

En su opinión, los clientes sudamericanos -en los que hace énfasis- confían en los bancos suizos por múltiples razones. Por ejemplo, aprecian que los bancos privados propongan siempre una amplia y diversificada oferta de activos y monedas en su abanico de inversiones; y que sus financistas conozcan bien los mercados de todo el mundo, pero con énfasis particular en los emergentes.

Los clientes sudamericanos, continua, también privilegian la visión de largo plazo y la sólida cultura de servicio al cliente que ofrecen los bancos privados suizos, en vez de la cultura cortoplacista, orientada preponderantemente a la venta de servicios, que es común en los bancos anglosajones.

“Y un último elemento que retiene a los clientes en Suiza es la excepcional estabilidad política que tiene el país, que se suma a su salud financiera”, dice, “a diferencia de EE UU, Suiza mantiene una calificación AAA, otorgada por Standard&Poors”.

Cambio de estrategia

Los bancos de mayor talla, no obstante, han decidido que es mejor prevenir que lamentar.

Chile concluyó recientemente una amnistía fiscal, y de cara a las que están en curso en Argentina, Brasil y México, “cuyos efectos se dejarán sentir durante los próximos dos o tres años”, Boris Collardi, de Julius Baer, segura que es tiempo de crecer “invirtiendo en negocios de consultoría local, como ya lo ha hecho nuestro grupo en México y Brasil”.

Para memoria, Julius Baer decidió iniciar operaciones en Brasil (2014) asociado con GPS Investimentos Financeiros e Participações S.A. (GPS), estrategia que continuó en México (2015), asociándose a la firma financiera NSC Asesores.

Y uno de los principales titanes de la banca suiza, también se prepara para un cambio en las reglas del juego.

Esta primavera, Credit Suisse contrató en México a una docena de gestores de fortunas que trabajaban para su competidor, UBS, para dar seguimiento a la estrategia diseñada por Tidjane Thiam, consejero delegado del grupo desde hace un año, quien quiere fortalecer la división de administración de fortunas del banco en el periodo 2016-2018.

Thiam ha reconocido en varias ocasiones que sus prioridades en los años por venir son Rusia, Medio Oriente, México y Brasil.

Por el momento, Credit Suisse declina ofrecer más detalles sobre sus previsiones, pero confirma a título institucional que Latinoamérica es un mercado atractivo para el banco.

Las tácticas varían de un grupo al otro. Pero Boris Collardi resume también, en alocuciones recientes, lo que se perfila como una realidad irreversible en un mundo en el que la secrecía financiera se desmoronó: “los bancos suizos ya no podrán quedarse esperando a que los clientes toquen a su puerta. Tendremos que ir por ellos a Europa, Asia y Latinoamérica”.

Fin del secreto bancario

Marzo de 2009: El Gobierno cede a la presión de la OCDE y flexibiliza el secreto bancario. Suiza brindará asistencia judicial también en casos de evasión, y no solo de fraude fiscal.

2011: El modelo de impuesto liberatorio, que garantizaba el anonimato al defraudador, fracasa ante la cámara alta de Alemania, el principal socio comercial de Suiza.

Junio de 2013: El Gobierno anuncia que Suiza colaborará con la OCDE en la elaboración de un estándar para el intercambio automático de información (IAI) y planteará sus exigencias.

2014: La entrada en vigor del acuerdo FATCA en julio pone fin al secreto bancario con Estados Unidos. Cerca de cien países, deciden introducir el intercambio automático de información a partir del 2017. La plaza financiera suiza manifiesta su convicción de plegarse a los nuevos principios.

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