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Bonos a directivos, de nuevo en niveles precrisis

Martin Flügel con las tijeras que simbolizan las brechas salariales en Georg Fischer.

(Keystone)

La brecha salarial se agudiza en 2010: en 16 de 27 empresas suizas observadas bajo lupa por el sindicato Travail.Suisse, los ingresos de los directivos crecieron mucho más que los salarios de los empleados.

“Tras la crisis, tal y como sucedía antes de ésta, los directivos empresariales vuelven a amasar como si nada”: concluye el presidente de Travail.Suisse, Martin Flügel durante la presentación del estudio Salarios Directivos en 2010. Y añade que aunque las brechas salariales se han reducido con respecto a 2008 y 2009, “siguen siendo vergonzosamente altas”.

Para muestra, un botón: Un colaborador de base de Credit Suisse debe trabajar 200 años para obtener el salario promedio anual que percibe la media de los directivos de alto nivel del banco. Esto convierte al banco número dos de Suiza en la institución de crédito que registra la mayor brecha salarial entre sus colaboradores.

El galardonado

En 2010, el salario más alto de Credit Suisse fue devengado por Antonio Quintella, director de Negocios para la región Norte y Sudamérica del banco. Quintella cobró 15,6 millones de francos suizos, esto es, 313 veces más que un empleado con salario básico.

En Nestlé, el sueldo más elevado es pagado actualmente a su consejero delegado, Paul Bulcke y equivale a 12,4 millones de francos suizos anuales. La relación es de 1: 238, esto es, las percepciones de Bulcke son 238 superiores a las del salario medio base que paga la compañía.

En Novartis, la brecha apunta una relación de 1:219; en Roche, 1:203; y en Lindt & Sprüngli, 1:200.

Desde el 2002, Travail.Suisse “galardona” a las empresas con mayor brechas salariales y les otorga un anti-premio llamado Brecha salarial de Travail.Suisse. En 2010, dicho “reconocimiento” fue conferido al grupo Georg Fischer. En este caso, no por el nivel cuantitativo del salario máximo que paga, sino porque la brecha que existe entre su empleado mejor remunerado y el más modesto pasó de 1:14 a 1:20 en doce meses.

El caso Novartis

Hasta antes de la crisis económica internacional, Daniel Vasella, quien entonces fungía aún como Director General de Novartis, percibía un salario anual que llegó a los 40 millones de francos suizos anuales, convirtiéndose con ello en el ejecutivo mejor pagado de Suiza. Y durante años, este grupo farmacéutico y los dos grandes bancos suizos, UBS y Credit Suisse, eran los únicos –de las 26 compañías analizadas por el sindicato- que rebasaban la brecha 1:100 en materia salarial.

En su momento, las tres empresas desataron críticas y se les calificó de “aprovechadas” y de se les reprochó el consentir una política de “remuneraciones abusivas”. No obstante, en 2010, fueron justo estos tres grupos los únicos que redujeron la proporción de su brecha salarial, según Travail.Suisse.

¿Son la cólera popular contra la codicia de los directivos, sumada a la exigencia de los accionistas de tener más voz y voto en la toma de decisiones -como la de asegurar una mayor mesura salarial- lo que ha detonado el cambio? En opinión de Martín Flügel sí, estos factores han jugado un rol importante en el caso del Credit Suisse.

“El efecto palanca que hizo posible en el pasado la existencia de salarios vergonzantes de 90 millones de francos suizos anuales quedaron suprimidos”,dijo el presidente de Travail.Suisse.

Y UBS, por su parte, añadió, abandonó en 2010 las Bienvenidas doradas, bonos extraordinarios que otorgaba a los directivos recién llegados para asegurar su permanencia en la institución.

 “Menos costosos”

En Novartis, la explicación es menos compleja, refiere Martin Flügel. “El paso de Daniel Vasella de la Dirección General del grupo al Consejo de Administración redujo la media de los salarios pagados a los directivos. En contrapartida, las remuneraciones para el Consejo de Administración aumentaron”.


Concretamente, Joseph Jimenez, sucesor de Daniel Vasella en la dirección del grupo de Basilea, ganó 13 millones de francos suizos en 2010, mucho menos que su antecesor.

“Es claro que los sucesores son menos costosos que los directivos a los que sustituyen», afirma Susanne Blank, directora de política económica de Travail.Suisse.
 
Consultada sobre los efectos salariales que ha experimentado, Novartis responde de forma indirecta: los multiplicadores de desempeño se sitúan entre 0 y 2, y esto impone automáticamente un límite superior, explica un portavoz.

Y luego explica su afirmación técnica: Los bonos, cuando existen, dependen siempre del cumplimiento de objetivos que se han fijado previamente. Así que las retribuciones elevadas, que ciertamente son posible, solo existen cuando empatan con “desempeños excepcionales”.

Modelo en riesgo

Con esa mentalidad de «tomamos directo y sin consultar lo que necesitamos», los directivos han destruido toda credibilidad sobre la economía y la política, advierte Martin Flügel. “El modelo del éxito a la suiza se desvía; como lo evidencian las crecientes discusiones sobre la inmigración y la libre circulación de personas. La credibilidad de la economía está fuertemente mermada”, considera el presidente sindical.

Y añade que la política ha “fracasado abiertamente” en su tarea de combatir los excesos salariales de los directivos. Y con su falta de interés por reformar el sistema, “las autoridades y el Parlamento han hecho la mejor publicidad a la iniciativa popular contra los salarios excesivos, y también para la  iniciativa que pide que la brecha de salarios no exceda la proporción de 1:12, entre el salario más alto y el más bajo en una empresa”.

Los dos textos buscan limitar las percepciones de los directivos, cita Travail.Suisse. Y para restaurar la confianza de los empleados en sus propios directivos, el sindicato propone además que exista un impuesto que grave a los bonos de más de un millón de francos suizos, que se pida a los accionistas su acuerdo a la hora de fijar los salarios que devengarán los principales dirigentes, y también que existe una representación de los trabajadores en los consejos de administración de las empresas.

“Todo ello reforzaría la estrategia de largo plazo de las empresas”, afirmó Flügel.

Sobre el premio Brecha Salarial de Travail.Suisse, cabe recordar que no es objeto de ninguna ceremonia.

La “recompensa” –unas tijeras de bronce- simplemente es enviada a al grupo “galardonado”. Y aunque no sabemos que hacen con las tijeras de bronce, ninguna de estas compañías nos las han enviado de regreso, puntualiza Martin Flügel.

Por un salario mínimo

La Unión Sindical Suiza (USS) lanzó esta semana una campaña para promover la creación de un salario mínimo en Suiza.

El principal argumento: los salarios mínimos serían eficaces para combatir la presión sobre los salarios.

La USS presentó también un estudio en el que afirma que los salarios mínimos establecidos por ley no pondrían

forzosamente en riesgo el número de plazas de trabajo que hay en Suiza, ya que un ingreso mínimo garantizado permitiría a muchos trabajadores renunciar a su segundo empleo, lo que liberaría plazas para nuevos empleados, según Daniel Lampart, economista en Jefe de la USS.

Cinco meses después de su lanzamiento, la iniciativa popular de la USS cuenta ya con el respaldo de 80.000 firmas, afirma el presidente de la USS, Paul Rechsteiner.

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Brechas salariales

Modificaciones de los desfases salariales entre la retribución más baja y el salario medio de los miembros de la Dirección entre 2009 y 2010:

1)    Georg Fischer +45%

2)    Swatch + 35%

3)    Ascom +29%

4)    Swiss Life +24%

5)    Nestle +23%

6)    UBS –28%

7)    Novartis –47%

8)    Credit Suisse –56%

Fin del recuadro

Datos clave

En 2010, la relación entre los salarios más bajos y los más altos de las principales empresas suizas fueron:

1.- Antonio Quintella, director de Credit Suisse para Norte y Sudamérica, 15,6 millones de francos (1:313)

2.- Morra Franceso, director de UBS Suiza, 13 millones (1:261)

3.- Brady Dougan, consejero delegado de Credit Suisse, 12,8 millones de francos suizos (1:255)

4.- Paul Bulcke, consejero delegado y miembro del Consejo de Administración de Nestle, 12,4 millones de francos (1:238).

5.- Joseph Jimenez, consejero delegado de Novartis, 12,9 millones de francos (1:219)

22.- Daniel Vasella, presidente del consejo de Novartis, 11 millones (1:186)

Un sondeo solicitado por la USS indica que 85% de las personas interrogadas (sobre un universo de 1.000 participantes) aprueban la creación de un salario mínimo garantizado.

Los entrevistados reclaman un salario mínimo de 4.487 francos, 500 francos más de lo que exige la iniciativa.

Fin del recuadro


(Traducción del francés: Andrea Ornelas), swissinfo.ch


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