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En la Sudamérica del Che Guevara en ‘e-bike’


Seducción sobre ruedas en 8 600 fotografías


Por Patricia Islas y Luca Zanetti


Luca Zanetti en el Cañón del Pato, que separa la Cordillera Blanca de la Cordillera Negra, en la región Áncash, Perú. Está estrecha ruta está considerada entre las más peligrosas del mundo.  (Luca Zanetti)

Luca Zanetti en el Cañón del Pato, que separa la Cordillera Blanca de la Cordillera Negra, en la región Áncash, Perú. Está estrecha ruta está considerada entre las más peligrosas del mundo. 

(Luca Zanetti)

Luca Zanetti mantuvo durante 7 meses una doble aventura a leguas intensa con su fiel compañera y con otra que cautiva por su ímpetu y energía. El lecho de sus pasiones: la Sudamérica del Che Guevara.

El suizo jura que jamás repetiría este doble romance, aunque se muerda los labios por el placer anclado en su memoria, cuando la gente a su paso le sonreía, curiosa, al verlo montado en una y con la otra colgada al cuello; mientras el olor a tierra mojada, la brisa del mar, los llanos, los grandes nevados y los caminos serpenteados que delinean la cadena montañosa más larga de la Tierra se convertían en cómplices silenciosos de sus andanzas.

“Me veían como a un héroe”, recuerda de aquellos que lo recibían en las ciudades o en las rancherías en tierra andina, en altitudes desde los cero hasta cerca de los 5 000 msnm y tras recorridos diarios de unos 140 km. Pero cuando los curiosos le preguntaban sobre la más tentadora de sus acompañantes, su admiración se disipaba en segundos.

-Es una bici eléctrica, respondía Luca.

Agotado, en Pallasca ( 3 131 msnm), en el departamento de Áncash, en Perú. (Luca Zanetti)

Agotado, en Pallasca ( 3 131 msnm), en el departamento de Áncash, en Perú.

(Luca Zanetti)

-¡Ahhh! ¡Cómo una moto!, concluían decepcionados, no de ella, sino del ciclista, al suponer que era un fanfarrón que solo fingía pedalear. Es que el Cono Sur americano no es China, país con unos 200 millones de ‘e-bikes’ en circulación; o Suiza, donde se calcula que una de seis bicis en ruta es eléctrica.

Pero de eso se trataba esta osadía: llevar a la desconocida a sitios remotos y a ciudades de la desigual Sudamérica con sus grandes problemas de tráfico vial y mostrar, con el propio actuar, que una ‘e-bike’ puede ser un paso hacia una movilidad más ecológica.

¿Y sobre su otra compañera, inseparable? Baste decir que a Zanetti (45) lo conocemos desde hace años con ella. Su madre lo condujo a los 14 años por esos instantes de magia que la fotografía regala. Era la Revolución Sandinista (1985, Nicaragua). Desde entonces, el fotoperiodista no ha parado de recorrer mundo con su cámara. “Siempre me ha fascinado estar en el camino”, asume.

Esta travesía la llamó ‘Diarios de bicicleta eléctrica’, (The E-Bike Diaries) en alusión al filme ‘Diarios de Motocicleta’ sobre el periplo a Sudamérica en 1952 del ‘Che’ Guevara durante el cual, montado sobre la ‘Poderosa’, floreció en el argentino el revolucionario que quedó para la posteridad. La idea de Zanetti, al menos en el terreno de la movilidad, fue tan “rompe esquemas” en esa región como la del Che para terminar con la desigualdad.

El tesinés llamó la atención de diarios, revistas y televisoras que lo detuvieron por algunos puntos de los 11 150 km recorridos durante su travesía por Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, donde la explotación de hidrocarburos y el masivo uso del agua para la minería dejan poco margen al cuidado de los recursos naturales y al viraje hacia el uso de fuentes renovables de energía.

Salvado por un panel solar

Pero en terrenos inhóspitos, donde algunos pobladores no reciben ni un mínimo beneficio de la gran producción hidrocarburífera, puede haber “milagros”.

En la Patagonia argentina, tras el paso Pino Hachado (1 863 msnm) fronterizo con Chile, en una región cuya principal actividad productiva es la explotación de hidrocarburos y de donde surge más del 50% de la hidroelectricidad que consume Argentina, hubo un momento en el que, simplemente, dejó de existir el cableado eléctrico.

De pronto, a la vista, una finca con un panel solar. “El campesino que la cuidaba nos permitió cargar las baterías de las bicis, pues ya estábamos a punto de agotar toda nuestra reserva. Con un poco de codicia, enchufé todas al mismo momento y ¡Paff!: se apagó todo, la luz, la nevera... Hasta que rato después comenzó a cintilar un foco…”

El lago que hoy es desierto

Contados con los dedos de una mano también fueron los parques eólicos a su paso. “Solo algunos en Chile”, comenta. Pero si de deterioro medioambiental hablamos, el momento más trágico lo vivió en Oruro, Bolivia:

“Presenciar el cadáver del lago Poopó y fotografiar a algunos de sus huérfanos entre 736 familias de pescadores hoy sin fuentes de subsistencia debido a la voracidad de la industria minera, el cambio climático y la política de regulación de aguas, fue uno de los momentos más difíciles del viaje”. (Galería fotográfica al costado)

Mascando hoja de coca

Durante el sinuoso trayecto por Bolivia y Perú nuestro viajero mascó hoja de coca sin cesar “para olvidar el hambre y la sed”. Una actitud que también le acercó a aquellos con piel curtida por el sol y el frío.

La pregunta de todos era: ‘¿Cuánto cuesta la bici?’ Para evitar cifras, respondía que era un prototipo. “Hubiera sido muy raro para un campesino andino oír que cuesta 5 000 dólares, lo que él gana en toda su vida”, comenta el retratista.

“Conocimos a Josefino en la frontera entre los departamentos de Cajamarca y Amazonas, en el norte de Perú. El mascador de coca fue uno de los retratos más lindos que hice en el viaje, fotográficamente hablando" : Luca Zanetti. (Luca Zanetti)

“Conocimos a Josefino en la frontera entre los departamentos de Cajamarca y Amazonas, en el norte de Perú. El mascador de coca fue uno de los retratos más lindos que hice en el viaje, fotográficamente hablando" : Luca Zanetti.

(Luca Zanetti)

Perú fue la parte más dura del viaje. “Los camioneros poco saben de lo que siente un ciclista cuando lo rebasan con varias toneladas de peso estremeciendo el suelo y provocando una intensa presión del aire”. Algunos, incluso, buscaron desestabilizarlo para sacarlo del camino.

En ese mismo mundo de enormes ruedas, escapes y contaminación, Zanetti descubrió belleza: “Una cultura nueva, de calidad. La del mural en la vía pública, en las gasolineras, donde se mezcla la religión con cuerpos femeninos semidesnudos. Esto se convirtió en uno de los temas de mi lente”. (El viaje en imágenes)

Sí, Zanetti no esconde su pasión por Latinoamérica: “Esas increíbles vistas que uno tiene todo el tiempo te dan la sensación de decir: ¡Es posible iniciar una vida nueva, de otra manera! Fue una sensación que siempre tuve durante este viaje. Pero, por el lado de la consciencia ecológica, en el sentido de un cambio energético adentro de Latinoamérica, quedé bastante decepcionado”.

Al menos una buena nueva de una de las capitales de la región: “Quito compró 300 bicis eléctricas para uso público”, rescata de vuelta a Zúrich, y con 8 600 fotografías logradas a través de la lente de su inseparable aliada.

Pero la audaz aventura con su ‘Poderosa’ terminó. Luca, resignado, volvió a montar su bici de siempre en una mañana sin autos a la vista y no sin dificultades en el primer día del reencuentro con la ordenada Suiza: ¡Una multa por pasarse el alto en Zúrich!

Contacte a la autora, vía Twitter: @PatiIslas

¿Si en el sitio donde vive hubiera ciclovías y los automovilistas y peatones respetaran esos carriles, usted se transportaría en bici convencional o eléctrica?

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