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Apreciación del franco


Las tasas de interés negativas amenazan la economía




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Las tasas de interés históricamente bajas incitan a numerosos suizos a endeudarse para adquirir un bien inmobiliario.  (Keystone)

Las tasas de interés históricamente bajas incitan a numerosos suizos a endeudarse para adquirir un bien inmobiliario. 

(Keystone)

Al abandonar el tipo de cambio mínimo del franco frente al euro, el Banco Nacional Suizo también anunció tasas de interés negativas, en un intento por reducir el atractivo de su moneda nacional. Una medida poco común cuyos efectos sobre la economía, el ahorro y las pensiones se cuestionan cada vez más.

Pagar por colocar su dinero en una cuenta de depósito del Banco Nacional Suizo (BNS) es una medida que se adoptó por primera vez el 18 de diciembre de 2014 y se reforzó el pasado 15 de enero, cuando el banco central decidió abolir el tipo de cambio mínimo entre el franco y el euro. Su objetivo central: ahuyentar a los inversores que consideran la divisa helvética como un valor refugio y evitar así una apreciación excesiva del franco.

Pero las  tasas de interés negativas, fijadas en -0,75% para la transferencia de activos que superan un monto determinado, son objeto de crecientes críticas en Suiza, tres meses después de la introducción de la medida. ¿Quiénes son los verdaderos ganadores y quiénes los perdedores de esta política monetaria que no se practicaba en el país alpino desde los años 70?

swissinfo.ch intenta aclarar el panorama con la ayuda de Paul Dembinski, director del Observatorio de Finanzas de Ginebra, y Samuel Bendahan, académico e investigador de la Universidad de Lausana.

LOS GANADORES

Los propietarios inmobiliarios: Contraer un crédito para adquirir la vivienda de sus sueños jamás había sido tan barato en Suiza como lo es ahora. En el caso de una hipoteca a 10 años con tasa fija, los compradores potenciales pueden conseguir un crédito a un tipo de interés de entre 1,5 y 2%. Sin embargo, pese a las medidas tomadas por el BNS y el Gobierno suizo (como limitar la retirada de activos de las pensiones o un mayor requerimiento de fondos propios para los créditos a la vivienda), el riesgo de sobrecalentamiento del mercado hipotecario es una realidad, según nuestros dos economistas.

“Por ahora, las necesidades de vivienda aún son elevadas y los capitales fluyen por doquier. Pero de presentarse una coyuntura negativa, o si se reduce el crecimiento demográfico como resultado de la votación del 9 de febrero de 2014 con respecto a la inmigración, los precios podrían caer rápidamente”, se inquieta Samuel Bendahan.

“Al obligar a los distintos actores del mercado a deshacerse de sus posiciones líquidas, se está corriendo el riesgo de alimentar burbujas. En este caso, la inmobiliaria”, añade Paul Dembinski. Las cajas de pensiones, en particular, dice, están volviendo la mirada masivamente hacia la inversión en ladrillos por considerarla una alternativa segura y rentable, pero la cuestión es hasta cuándo lo será.

Colectividades públicas: En Suiza es posible ganar dinero endeudándose. Según una investigación de la agencia ATS, los bancos extranjeros que operan en el país alpino proponen a los cantones pagarles intereses al solicitar préstamos de corto plazo. Y al menos siete de ellos ya se habrían dejado seducir por tal oferta. “La carga de la deuda se reduce, y esto es una buena nueva para el Estado”, destaca Samuel Bendahan, quien también es diputado socialista en el Parlamento del cantón de Vaud.

Paul Dembinski recuerda que las colectividades públicas “también se están viendo afectadas por las tasas de interés negativas que pagan los bancos”, ya que poseen recursos líquidos.

Las Pyme: En principio, el acceso barato a capital debería beneficiar a las pequeñas y medianas empresas suizas, pero la realidad es otra. “La incertidumbre que sobrevuela la economía mundial inhibe la inversión de las empresas. El verdadero problema no es el costo del capital, sino los riesgos que pesan sobre este”, afirma Samuel Bendahan.

Dinero en efectivo: Uno de los objetivos que se fijó el BNS fue incitar a los ahorradores e inversores suizos a depositar su dinero en el extranjero para restarle presiones al franco. No obstante, la eliminación del tipo de cambio mínimo produjo el efecto inverso y reforzó la confianza en la divisa suiza. Para evitar pagar más impuestos, algunas instituciones, entre ellas las cajas de pensiones (el denominado segundo pilar), han vislumbrado opciones como retirar sus posiciones más líquidas para depositarlas en cajas fuertes, según reveló una investigación de la televisión suiza de habla alemana SRF.

Una tendencia que inquieta al banco central. "Los intentos de eludirlastasas de interés negativasno ayudan a Suiza, van en contra de la intención de la política monetaria actual”, afirmaba recientemente Thomas Jordan, presidente del banco central.

“Esta prisa por hacer líquidos los activos es muy tentadora pero, aunque no lo reconozcan oficialmente, los bancos ya están comenzando a poner piedras en el camino a quienes realizan retiradas masivas. Y no puede descartarse la posibilidad de que en el futuro se apliquen límites o impuestos a las retiradas en efectivo que se realicen”, advierte Paul Dembinski.

LOS PERDEDORES

Los trabajadores: A principios de marzo, el UBS publicó un estudio con tono alarmista en el que afirma que, de continuar la debilidad de las tasas hasta el año 2017 –lo que se sumaría a la fortaleza del franco suizo–, habrá un repunte importante en el desempleo que afectará sobre todo a la mano de obra no cualificada. Con un costo de capital tan barato, refieren los economistas del UBS, el factor trabajo se encarecerá de forma automática.

“Y los efectos de las tasas de interés negativas podrían ser aún más graves a largo plazo que la abolición misma del tipo de cambio mínimo por parte del BNS”, alerta Lukas Gähwiler, del UBS Suiza. “Este tipo de cambio mínimo protegía la economía interna; las tasas negativas actuales golpean sin distinción a todos los actores que operan en francos suizos”, denuncia Paul Dembinski.

Las cajas de pensiones: Administran fondos líquidos por un valor de 40 000 millones de francos suizos, lo que equivale a entre el 5 y 6% de la fortuna total que gestionan: 730 000 millones de francos, según estimaciones de Hanspeter Konrad, director de la Asociación Suiza de Fondos de Pensiones (Asip). De repercutir sobre la totalidad de estos activos líquidos, la existencia de tasas de interés negativas podría arrebatar a las pensiones de los suizos rendimientos por unos 300 millones de francos.

Sin embargo, el principal problema que enfrentan las administradoras de pensiones es otro. La perspectiva de que las tasas de interés bajas se mantengan a largo plazo y que dichos rendimientos negativos aceleren la necesidad de reformas para este sector. “Estamos frente a una verdadera bomba de efecto retardado que supone un riesgo real sobre el nivel que tendrán los ingresos futuros (de los jubilados)”, dice Samuel Bendahan.

Paul Dembinski estima que el BNS ha creado un contexto “malsano” para las cajas de pensiones. “Vulneradas por esta decisión (del banco central), las cajas se ven obligadas a tomar decisiones de inversión que podrían ser negativas para el futuro. Por ejemplo, comprar obligaciones de largo plazo que, en caso de un cambio de tendencia, podrían provocarles grandes pérdidas”.

Los pequeños ahorradores: Actualmente, las raquíticas tasas de interés (entre 0,2 y 0,05%) que ofrecen los bancos suizos a sus clientes no son suficientes para pagar siquiera las comisiones que los propios bancos les cobran por gestionar fondos. “Así, los pequeños ahorradores ya están viviendo ‘de facto’ bajo un régimen de tasas de interés negativas”, anota Samuel Bendahan.

Paul Dembinski no descarta que los bancos vayan aún más lejos. “No veo ninguna razón que impida a los bancos facturar las tasas de interés negativas a sus clientes pequeños”. Aunque en el plano político y psicológico sería algo muy difícil de aceptar en un país que presume ser el campeón mundial del ahorro.

Los bancos: Además de los costos directos intrínsecos a la remuneración negativa de los depósitos a la vista en el BNS –que podrían sumar 1 000 millones de francos suizos, según el UBS–, las tasas de interés extremadamente bajas también afectan a los propios bancos. “Con todas las instituciones que viven del otorgamiento de crédito, la banca al detalle ve cómo se reducen sus márgenes”, subraya Samuel Bendahan.

“Los intermediarios financieros están obligados a cobrar comisiones y no es sostenible esta carrera en descenso que estamos observando”, añade Paul Dembinski.


Traducción del francés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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