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Los bosques de Europa


De Berna a Moscú, desafío del cambio climático y la biodiversidad


Por John Heilprin, Engelberg


Los bosques suizos no siempre gozaron de buena salud. (swiss image)

Los bosques suizos no siempre gozaron de buena salud.

(swiss image)

El mundo se maravilló cuando los suizos construyeron la ‘Rampa de Alpnach’ para transportar los pinos del monte Pilatus a los mercados europeos. Dos siglos más tarde, se constata la dura lección de utilizar demasiada madera.

En 1812, ingenieros convirtieron 25 000 pinos en una artesa de madera que formó una cinta transportadora desde la cima del Monte Pilatus al Alpnach. Troncos de pino de hasta 30 metros de largo se deslizaron por ella a la ciudad ubicada a orillas del lago de Lucerna, para conducirlos, a través de los ríos y poniéndolos a flote, hasta el mar. 

En Alpnach, el alcalde Heinz Krummenacher señaló que los pobladores más antiguos insisten en que “Rotterdam fue construida con su madera”. En el interior de la iglesia católica de la ciudad, cientos de vigas mohosas de pino y peldaños también de madera, conducen al campanario, a 91 metros de altura.

La torre se asoma al paisaje de páramo más grande de Suiza, con una extensión de 130 kilómetros cuadrados, un área ligeramente más grande que la del Lago de Lucerna. El páramo Glaubenberg, entre Entlebuch y Sarnersee, está muy dañado debido al uso intensivo que se le dio en el pasado, pero ahora es gestionado bajo las más estrictas leyes de protección de tierras.

“Es el área más protegida de toda Suiza”, anotó Rolf Manser, responsable forestal del país, en referencia a la Iniciativa Rothenthurm (1987), introducida en la Constitución para la salvaguarda de páramos y biotopos de ciénaga.

“Con el estatuto de protección, creo que hemos resuelto nuestro problema y que es un buen ejemplo de cómo podría hacerse en el resto de Europa”, declaró Manser, titular de la División Forestal de la Oficina Federal Suiza de Medio Ambiente, durante un recorrido por los páramos en noviembre pasado con sus homólogos de toda Europa.

Encuentro de ideas

Centenares de especialistas forestales de todo el mundo se reúnen cada dos años en una sesión conjunta de dos comités de las Naciones Unidas. En el más reciente encuentro, funcionarios de gobierno y académicos acudieron a la estación de montaña de Engelberg, para intercambiar ideas y experiencias e inspeccionar bosques y páramos.

Representantes de 39 países coincidieron en la importancia de introducir la temática del cambio climático en sus programas forestales nacionales, estrategias y planes, y en el papel esencial que los bosques y los ‘servicios forestales’ - su beneficio para las personas – tendrán en los objetivos para el desarrollo sostenible de las Naciones Unidas para los próximos 15 años.

El 80% de los bosques de Europa se encuentra en Rusia, y los bosques boreales rusos capturan hasta 600 millones de toneladas de carbono por año. Pero muchos de los mayores desafíos que enfrentan - tales como el cambio climático, el comercio ilegal y el aumento de la capacidad de procesar los nuevos productos de madera - son comunes en toda Europa, precisó Alexander Panfilov, director adjunto de la Agencia Forestal de Rusia.

“El problema no es el tamaño del país. El tema para la gestión forestal sostenible es tener la capacidad de asignar y gestionar los recursos de manera correcta”, precisó Panfilov a swissinfo.ch, al comparar la silvicultura en Rusia y Suiza, donde el 40% de los bosques son alpinos. “Consideramos que el papel de los bosques para el equilibrio climático del planeta es subestimado, y así lo dijimos en la sesión conjunta de Engelberg”.

Silvicultores europeos “advirtieron la importancia de cooperar” y hablaron sobre cómo mejorarla, de acuerdo con Rob Busink, asesor del Ministerio de Economía de los Países Bajos. “No hay una ley para los bosques europeos, tampoco en la Unión Europea. Cada país tiene sus propias leyes forestales”, asentó. “En cada país, tenemos una definición diferente del bosque”.

También es cierto que no hay un enfoque silvícola para todo el mundo merced a las amplias variaciones en las características, tamaño y densidad de los bosques de Europa. Los principales retos son hacer frente al cambio climático y ayudar a hacer de la UE una “economía verde”, añadió Busink.

“Tenemos que utilizar más madera para sustituir materias primas no sostenibles como el hormigón y el acero, pero eso significa que la necesidad de más madera ejercerá una mayor presión sobre los bosques europeos”, indicó. “Creo que al conocer cómo trabajan los suizos, otros países pueden aprender de ellos”.

Uso múltiple

En los páramos de Glaubenberg, la legislación suiza prohíbe la construcción de nuevas viviendas o carreteras. Todavía se permiten usos tradicionales como la tala y el pastoreo.

Lo anterior obedece a que los silvicultores consideran que en lugar de dejar que la naturaleza siga su curso, es mejor retirar los pinos y los abetos caídos para prevenir una acumulación de maleza y evitar así incendios y enfermedades. La zona es un batiburrillo de caminos, viviendas, veredas, cercas y troncos de árboles.

La erosión, las enfermedades, las especies invasoras y una histórica sobreexplotación afectan a los páramos altos y a las tierras bajas, los bosques y los pastizales de montaña. Hace unos tres años, los silvicultores detectaron un nuevo hongo que hace que las agujas de los pinos adquieran una coloración marrón. Ello plantea un dilema para los administradores forestales y del cantón de Obwalden, porque el tratamiento puede requerir la tala y la quema de los árboles afectados, y nadie está demasiado ansioso por hacer eso.

Biodiversidad

Suiza maneja la biodiversidad, lo que significa tratar de considerar las necesidades de todo tipo de vida y la variación de especies que se encuentran en un área determinada. El enfoque gana popularidad en Europa y en otros lugares, y proviene de una acumulación de lecciones duramente aprendidas.

Después de importantes pérdidas de hábitat forestal y vida silvestre, Suiza aprobó leyes federales en la segunda mitad del siglo XIX para proteger los bosques, imponer santuarios de vida silvestre, restringir los períodos de caza y designar guardias forestales. Eso llevó a la recuperación de los bosques y la caza, pero hubo más pérdidas en la agricultura y la ingeniería hidráulica.

Una ley de 1986 incluyó un cambio fundamental en la protección de animales “benéficos” y especies para enfatizar la conservación de especies y hábitats. En 2012, el Gobierno aprobó una nueva estrategia para mantener la capacidad de recuperación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos”, es decir, los que contribuyen a mejorar nuestra calidad de vida.

“En Suiza no siempre teníamos consciencia de eso. Nuestros antepasados consumían demasiada madera, y las muchas cabras de la gente pobre se comían la mayor parte de los árboles jóvenes”, señaló la ministra del Medio Ambiente, Doris Leuthard, durante la conferencia de los bosques.

“La madera de los bosques suizos flotó hasta Rotterdam para la construcción de la ciudad y los barcos”, anotó. “Eso contribuyó de manera significativa a los graves problemas que tuvimos hace 150 años: el agua y los residuos de los valles alpinos, como aquí en Engelberg causaron inundaciones que se extendieron lejos, en llanuras y ciudades”.

Enlace al desarrollo

La nueva estrategia de Suiza sobre biodiversidad tiene tres grandes principios, dijo Reinhard Schnidrig, jefe de la Oficina Federal del Medio Ambiente para la Biodiversidad de la Fauna y el Bosque: La conservación y el uso de recursos naturales están unidos. Las decisiones deben estar basadas en el conocimiento y las soluciones pragmáticas. Los principios también son exportables.

 Expertos suizos de la Universidad de Berna, por ejemplo, ayudan a las universidades de Saint Cyril, de Macedonia, y  Methodius, de Skopje a manejar el enfoque de la biodiversidad, señaló Cvetan Nikolovski, quien coordina el proyecto conocido como el Programa de Conservación de la Naturaleza en Macedonia, financiado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).

 “Gestionan sus bosques de una manera muy sostenible, lo cual no es el caso en Macedonia”, dijo de los suizos durante un recorrido por los páramos. Los bosques de Macedonia, con predominancia de robles y hayas, son en su mayoría propiedad del Gobierno. La otrora república yugoslava es candidata a la adhesión a la UE, y una condición previa es cumplir los requisitos de la UE ‘Natura 2000’ para la protección de la biodiversidad.

Nikolovski dijo que el proyecto espera cambiar el currículo académico, mejorar las prácticas de conservación del Gobierno y “aumentar la conciencia de los estudiantes, la próxima generación de ingenieros forestales”.


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín

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