Vaya directamente al contenido
Your browser is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this websites. Learn how to update your browser[Cerrar]

Negó cuentas suizas


Mintió el promotor de destitución de Rousseff


Por swissinfo.ch y agencias


Eduardo Cunha, exlíder de la cámara baja brasileña, abandona el recinto legislativo luego de que el Parlamento lo destituyera. (Reuters)

Eduardo Cunha, exlíder de la cámara baja brasileña, abandona el recinto legislativo luego de que el Parlamento lo destituyera.

(Reuters)

La cámara baja del Congreso brasileño votó el lunes la exclusión de su ahora expresidente, Eduardo Cunha, por negar la existencia de cuentas bancarias de su pertenencia en Suiza, y lo inhabilitó de todo cargo político durante ocho años.

Eduardo Cunha había detonado el proceso de destitución de Dilma Rousseff. La expresidenta habría incurrido en violaciones de las leyes presupuestarias para garantizar el mantenimiento de los programas sociales mientras que buena parte de los legisladores que votaron en su contra son investigados por corrupción.   

Cunha ha advertido que podría revelar todo lo que sabe en un acuerdo con la fiscalía y recordó que al menos otros 160 parlamentarios enfrentan investigaciones judiciales.

En total, alrededor del 60 por ciento de los 513 legisladores en la Cámara Baja de Brasil están bajo investigación por diversas acusaciones, según el grupo de control Transparencia Brasil.

“Conducta incompatible”

“Declaro la pérdida del mandato del diputado Eduardo Cunha por conducta incompatible con el mandato parlamentario”, anunció la asamblea en una sentencia tras la votación.

Por 450 votos a favor, 10 votos en contra y 9 abstenciones los parlamentarios retiraron su inmunidad parlamentaria a Eduardo Cunha, procesado por corrupción por la Corte Suprema. Ahora podría ser detenido.

Este diputado evangélico ultraconservador de 58 años amenazó con arrastrar a otros políticos en su caída, lo que podría debilitar al nuevo gobierno.

Cuentas en Suiza

Se le acusa de haber “mentido” a una comisión parlamentaria que investiga el escándalo de corrupción en torno a la petrolera estatal Petrobras. Cunha negó haber tenido cuentas bancarias secretas en el exterior.

Sin embargo, una investigación judicial reveló que el parlamentario era titular de al menos una cuenta bancaria secreta en Suiza, a través de la cual transitaron por lo menos cinco millones de dólares de origen sospechoso.

Este Maquiavelo brasileño de trajes italianos impecables había detonado en diciembre de 2015 el juicio político contra Dilma Rousseff. Un procedimiento llevado a cabo en represalia por el voto de los diputados del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) que lo habían enviado a la Comisión de Ética del Parlamento.

Personaje central de la crisis política brasileña y enemigo jurado de la exdirigente de izquierda, Cunha había sido suspendido el 5 de mayo como presidente de la Asamblea por el Tribunal Supremo Federal (STF).

Extremadamente influyente y rodeado de los sectores más conservadores del Parlamento, encarnaban el ala dura del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro derecha) del actual presidente Michel Temer, quien sucedió el 31 de agosto a Dilma Rousseff.

Orquestación

Cunha utilizó durante 11 meses incesantes subterfugios para frenar el procedimiento que podría hacerle perder el mandato. El domingo, 300 diputados (de un total de 513) habían dicho al diario O Globo que votarían por la revocación del mandato de Cunha. El requisito mínimo era de 257. El parlamentario fue abandonado por muchos de sus antiguos partidarios.

Dilma Rousseff, quien clama su inocencia, acusa a Cunha y al actual presidente, Michel Temer, de orquestar un “golpe de Estado” parlamentario en su contra.

Cunha declaró que estaba pagando “el precio de liberar a Brasil del PT”. Dijo también que nadie le quitaría “el placer de que ese gobierno criminal (del PT) se haya ido".

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Derechos de autor

Todos los derechos reservados. Los contenidos de la oferta web de swissinfo.ch están protegidos por los derechos de autor. Solo se permite su utilización para fines personales. Cualquier uso de contenidos de la oferta web que excede esta finalidad, especialmente su difusión, modificación, transmisión, almacenamiento y copia, solo puede tener lugar con el previo consentimiento por escrito de swissinfo.ch. Si tiene interés en un uso en estos términos, le rogamos que nos envíe un correo electrónico a contact@swissinfo.ch.

Más allá del uso personal, se permite únicamente la colocación de un hiperenlace a un contenido específico en el propio sitio web o en un sitio web de terceros. Los contenidos de la oferta web de swissinfo.ch solamente pueden incorporarse respetando su integralidad y en un contexto sin publicidad. Para todo soporte lógico, directorio, todos los datos y sus respectivos contenidos de la oferta web de swissinfo.ch que explícitamente se ponen a disposición para descargar, se otorgan licencias exclusivas y no transferibles que se limitan a la descarga y al almacenamiento en equipos personales. Todos los derechos extensibles que van más allá, continúan siendo de la propiedad de swissinfo.ch. No se admite, en particular, la venta o cualquier tipo de uso comercial.

×