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Transparencia fiscal


La plaza financiera suiza avanza, pero aún debe mejorar


Por Andreas Keiser


Intercambio automático de información, nuevas reglas de asistencia fiscal, cerco a las cuentas opacas en el extranjero. Suiza ha logrado avances significativos para adecuar su centro financiero a las normas internacionales, pero aún le queda camino por recorrer en 2015.

Desde hace unos años, las aduanas alemanas disponen de perros adiestrados para localizar dinero negro. (Keystone)

Desde hace unos años, las aduanas alemanas disponen de perros adiestrados para localizar dinero negro.

(Keystone)

El Gobierno, la mayoría del Parlamento y la Asociación de Banqueros Suizos (ABS) tienen muy claro que, para ganar reconocimiento y preservar su competitividad internacional, la plaza financiera helvética debe ser limpia y estar al día con el fisco. En febrero, el centro financiero suizo será objeto del examen periódico del Foro Mundial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Hasta ahora y a diferencia del resto de países europeos y de las otras grandes potencias económicas, Suiza se había quedado atrás en la regulación de la asistencia administrativa en materia fiscal y del blanqueo de capitales. Esto explica que, se halle aún, junto con Botsuana, Líbano o Panamá, en la denominada Fase 1. Y es que los países que no cumplan las reglas corren el riesgo de terminar en la lista negra de paraísos fiscales de la OCDE.

En 2014, sin embargo, el Parlamento mejoró la reglamentación. Así, desde el verano pasado, los bancos suizos no informan con antelación a sus clientes extranjeros cuando, en respuesta a una demanda de asistencia, el banco transmite datos sobre sus cuentas al fisco de otro país. Y los propietarios de acciones al portador ya no podrán refugiarse en el anonimato.

Intercambio automático a partir de 2018

Suiza ha cumplido las exigencias del Foro Mundial, y los expertos confían ahora en que, después del examen de febrero, el país alpino pase a la denominada Fase 2. En ella se tratará de controlar la puesta en marcha de normas legales en materia de transparencia fiscal y asistencia administrativa conforme a los estándares de la OCDE.

Esos estándares han evolucionado a pasos de gigante en los dos últimos años. En octubre pasado, cerca de 100 países se comprometieron a adoptar el intercambio automático de información (IAI) de los datos de clientes bancarios, lo que marca el fin del secreto bancario para los clientes extranjeros. Unos 58 países quieren introducir el IAI a partir del 1 de enero de 2017, y otros 35 – entre ellos Suiza – lo harán el 1 de enero de 2018.

Suiza ha impuesto sus demandas

Suiza “ha descuidado durante décadas los avances internacionales en este ámbito”, declara a swissinfo.ch Peter V. Kunz, profesor de Derecho Económico y Derecho Comparado en la Universidad de Berna. Desde hace al menos tres años, sin embargo, las autoridades y la clase política son conscientes de que la adopción del IAI a escala mundial es “inevitable”. Suiza ha terminado por reconocer “que el IAI llegaría de todos modos y se ha subido a un tren en marcha y, en lugar de adoptar las decisiones, ha intentado incluir algunas de sus preocupaciones”.

Con éxito. Las demandas de Suiza, o sea la obligación de tener un único estándar vigente en el mundo entero, la reciprocidad del intercambio de datos entre las autoridades fiscales de los países afectados y el respeto de la protección de datos, fueron respetados en la elaboración de los estándares de la OCDE.

Aun así, la plaza financiera helvética tendrá que adaptarse más en los próximos meses y años. “Hemos recuperado el retraso, pero tenemos que estar pendientes de mantenernos al día con los desarrollos internacionales, que a veces son imprevisibles”, anota Peter V. Kunz.

Posible votación popular

La caída del secreto bancario

Marzo de 2009: El Gobierno cede a la presión de la OCDE y flexibiliza el secreto bancario. Suiza brindará asistencia judicial también en casos de evasión, y no solo de fraude fiscal.

2011: El modelo de impuesto liberatorio, que garantizaba el anonimato al defraudador, fracasa ante el ‘Bundesrat’ (cámara alta) de Alemania, el principal socio comercial de Suiza.

Junio de 2013: El Gobierno explica que Suiza colaborará con la OCDE en la elaboración de un estándar para el intercambio automático de información (IAI) y planteará sus exigencias.

2014: La entrada en vigor del acuerdo FATCA en julio pone fin al secreto bancario con Estados Unidos. Cerca de cien países, deciden introducir el IAI a partir de 2017; entre ellos Suiza. La decisión requiere el aval del Parlamento. No se puede descartar que se someta a un referéndum nacional.

La introducción del IAI, prevista para el 1 de enero de 2018, es un objetivo ambicioso por razones de política interior. El proceso legislativo previo es complejo y generará acalorados debates en el Parlamento.

El Gobierno someterá probablemente este mes de enero el proyecto a consulta de los sectores afectados (partidos, asociaciones, sindicatos, cantones). Posteriormente, el Parlamento actuará en consecuencia y aprobará previsiblemente el marco jurídico en 2015. A partir de entonces se abrirá el plazo para la recolecta de firmas necesarias para convocar un eventual referéndum. De lograrse – una opción que a día de hoy parece plausible – la votación popular se celebraría en la segunda mitad de 2017.

Los defraudadores fiscales salen del armario

Hasta la introducción del IAI, los extranjeros que sean titulares de cuentas en Suiza no declaradas en su país tienen un interés vital en legalizar su capital o transferirlo a otro lugar. En los últimos años y, sobre todo, meses, los bancos helvéticos han aunado esfuerzos para incitar a sus clientes a retirar los capitales no declarados o a legalizarlos.

Alemania, en primer lugar, pero también Francia y otros países, han animado a los defraudadores a presentarse voluntariamente ante el fisco para regularizar su situación. El programa alemán correspondiente termina a principios de 2015. Después de esta fecha, las multas serán mucho más elevadas.

EE UU, FATCA y los bancos

El 1 de julio de 2014, entró en vigor el acuerdo FATCA (Foreign Account Tax Compliance Act) con Estados Unidos, que corresponde a un intercambio de información unilateral. Obliga a los intermediarios financieros a notificar de forma automática a las autoridades fiscales estadounidenses las cuentas de toda persona sujeta a pagar impuestos en ese país.

La disputa fiscal entre Washington y los bancos helvéticos persiste. Los estadounidenses exigen que los cerca de 40 bancos sospechosos de haber ayudado a sus clientes a evadir impuestos presenten información adicional. No se espera que el procedimiento concluya ni las multas se fijen antes de la primavera de este 2015.

La imagen de los bancos ha sufrido

Otra cuestión pendiente de resolución es la de los fondos sustraídos al fisco italiano. En noviembre pasado, el Parlamento italiano aprobó un programa de regularización voluntaria, que entrará en vigor previsiblemente este mes de enero. A partir de ese momento, Suiza dispondrá de un plazo de 60 días para concluir un acuerdo de doble imposición con Italia, en el que se compromete a brindar asistencia administrativa fiscal conforme a las normas vigentes de la OCDE. Las negociaciones con Roma comenzaron hace dos años y medio, y la diplomacia financiera suiza confía en que entren en la fase final.

No existen estadísticas ni datos oficiales sobre el volumen de los fondos que ciudadanos extranjeros han sustraído al fisco de su país y depositado en bancos helvéticos. Los expertos, sin embargo, estiman que una parte importante de esos capitales se han legalizado o transferido a uno de los paraísos fiscales que aún existen. “Quienes no están dispuestos a acogerse a una amnistía fiscal o a un programa para regularizar su situación, deberían sencillamente retirar su dinero de Suiza. La imagen de Suiza y sus bancos ha sufrido un deterioro entre la clientela internacional”, sostiene Peter V. Kunz, y hace referencia a la primera serie de datos bancarios que Suiza entregó a Estados Unidos hace más de cuatro años.


Traducción del alemán: Belén Couceiro, swissinfo.ch

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