Visita de Estado China, la gran amiga de Suiza




Alfombra roja para el presidente chino Xi Jinping. La diplomacia suiza cuida sus buenas relaciones con la potencia asiática.

Alfombra roja para el presidente chino Xi Jinping. La diplomacia suiza cuida sus buenas relaciones con la potencia asiática.

(Keystone)

Sea por cuestiones de economía, finanzas, investigación o del medio ambiente, el clima, la cultura e incluso los derechos humanos, casi cada mes una delegación de China visita Suiza. Las relaciones bilaterales están basadas en el respeto y la confianza mutua, subraya la diplomacia suiza.

En abril de 2016, Johann Schneider-Ammann, entonces presidente de la Confederación, realizó una visita de Estado a Pekín. Menos de un año después, se espera este domingo la llegada a Berna del presidente de China, Xi Jinping. ¿Una visita también al más alto nivel en un lapso tan breve, no es inhabitual?

“Es una clara señal de la importancia que China atribuye a Suiza”, declara el embajador Johannes Matyassy. El jefe de la División Asia PacíficoEnlace externo del Ministerio suizo de Exteriores (DFAE) explica que no se trata de un simple gesto de cortesía, sino de “una visita particularmente sustancial”. A dos días del arribo del mandatario chino, declina proporcionar detalles sobre el contenido de los encuentros previstos, pero alude a la rúbrica de “algunos documentos” que confirman la cooperación a largo plazo.

¿Cómo se explica que un gigante como China conceda tal peso a Suiza, comparativamente tan pequeña? Es que Suiza es un modelo para China en muchas áreas, señala el embajador. Por ejemplo, cuando se habla de innovación.

Una larga historia

Las buenas relaciones establecidas desde hace tiempo entre los dos países pueden contribuir también a la importancia de Suiza para China. Suiza fue uno de los primeros países occidentales en buscar el contacto con la China comunista. “Si consideramos a los otros países occidentales, las relaciones entre Suiza y China tienen un carácter pionero”, subraya Johannes Matyassy.

En 1950, un año después de su instauración, Berna reconoce a la República Popular de China. En 2007 hace lo propio cuando China se convierte en una economía de mercado. Además, Suiza fue en 2013 el primer país de Europa continental en firmar un acuerdo de libre comercio con Pekín, y en 2016, uno de los primeros países europeos en adherirse al Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras.

Una política que a menudo ha sido criticada, sobre todo por parte de las organizaciones de ayuda al desarrollo. El Gobierno suizo hace poco caso de las preocupaciones relativas al respeto de los derechos humanos, se le ha reprochado.

China digirió el incidente 1999

El pronto establecimiento de relaciones diplomáticas creó en China un considerable capital de confianza en favor de Suiza. Eso contribuyó sin duda a mitigar el alcance de un incidente derivado de las manifestantes a favor del Tíbet que se produjeron en la Plaza Federal de Berna durante la visita del entonces presidente chino, Jiang Zemin, en 1999.

El Gobierno de Pekín tuvo que digerir el asunto. A 18 años de distancia, Xi es el primer presidente chino en volver a Suiza. Y su visita es una oportunidad para pasar definitivamente la página.

Las relaciones, mejores que nunca

El giro después del incidente de 1999 y el punto decisivo para el desarrollo de las buenas relaciones habrá sido la firma de un ‘memorando de entendimiento’ en 2007. El documento establece “intensificar las consultas políticas de alto nivel y profundizar globalmente las relaciones bilateralesEnlace externo

Desde entonces se han establecido una veintena de diálogos y entretejido, de nueva cuenta, una amplia gama de relaciones. Como lo explica Johannes Matyassy, “se creó una dinámica increíble”. Desde 2010 se han producido numerosas visitas. En 2013, cinco de los siete ministros suizos viajaron a China, lo que constituye un récord. Y en este momento casi no pasa un mes sin que un ministro o una importante delegación china vengan a Suiza, indica el embajador.

DD HH: diálogo en lugar de “política de megáfono”

Desde 1991, los dos países mantienen un diálogo regular sobre derechos humanos. La última reunión tuvo lugar en mayo de 2016. Esa 14 ronda de conversaciones permitió discutir sobre el sistema judicial y penitenciario.

El embajador Matyassy no oculta su irritación cuando lee en la prensa que Suiza abarata los derechos humanos en favor de los intereses económicos. “Las buenas relaciones económicas contribuyen a las buenas relaciones globales con China. Eso nos permite discutir sobre temas sensibles como los derechos humanos”.

En general, Suiza no es un país que practique una “política de megáfono” y menos aún sobre la situación de los derechos humanos en China, declara el diplomático. La relación con Pekín se basa mucho más en la confianza y el respeto mutuo. “Eso nos permite hablar de todo”.

Manifestaciones autorizadas

También en esta ocasión los tibetanos en el exilio quieren expresar su descontento por la forma en que China trata a las minorías. Las autoridades permitieron una manifestación el domingo en Berna, y se espera la respuesta a otro evento programado en Ginebra. Pero hay poco riesgo de que el presidente Xi se encuentre frente a los manifestantes.

Ni el Gobierno de Berna, ni el de Pekín tienen interés en que algo vaya mal esta vez. “Eso podría complicar la cooperación en áreas importantes de la relación entre Suiza y China”, señala el embajador Matyassy. Por lo tanto, el nerviosismo reina en ambos campos.

“No ignorar los derechos humanos”

La Sociedad para los Pueblos Amenazados (SPMEnlace externo) teme que los problemas de los derechos humanos sean ignorados en las conversaciones con el presidente chino. ExhortaEnlace externo al Gobierno suizo a no dejarse llevar solamente por intereses económicos.

En el tratado de libre comercio en vigor desde 2014 entre los dos países, no figura el término “derechos humanos”. La SPM espera que los líderes del WEF y el Gobierno suizo aborden con Xi Jinping asuntos relacionados con el tratamiento de las minorías en China y exijan mejorías.

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Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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