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El todopoderoso jefe de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, artífice del impeachment de la presidenta Dilma Rousseff, habla con periodistas, el 7 de julio de 2016, en Brasilia

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El artífice del impeachment de la presidenta brasileña Dilma Rousseff y otrora todopoderoso jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, podría el lunes perder su mandato si sus pares aprueban su destitución.

Cunha -un ultraconservador conocido como "el Frank Underwood brasileño", en referencia al maquiavélico protagonista de la serie "House of Cards"-, está acusado de "falta de decoro parlamentario", por haber mentido sobre la titularidad de cuentas en Suiza.

La corte suprema suspendió su mandato el 5 de mayo, menos de un mes después de que la Cámara de Diputados votara a favor del impeachment de Rousseff, definitivamente apartada del cargo por el Senado el 31 de agosto.

Desde entonces, el habilidoso político, de 58 años, echó mano a todo tipo de recursos legales y de maniobras dilatorias. Los observadores estiman que el lunes jugará sus últimas cartas, pidiendo un aplazamiento de la votación hasta después de las elecciones municipales de octubre o una suspensión, en lugar de una revocación de su mandato.

Pero según encuestas publicadas por los medios, numerosos lugartenientes de este economista evangélico lo están abandonando. De acuerdo con el diario O Globo, 297 diputados -40 más de los requeridos- votarán contra Cunha, incluyendo al menos veinte de su propio partido, el centroderechista PMDB, al que pertenece también el presidente Michel Temer.

Cunha y Temer fueron acusados por Rousseff de haber orquestado un "golpe de Estado" constitucional en su contra.

Cunha atribuye por su lado sus complicaciones a su decisión de dar lugar al juicio político contra la mandataria de izquierda. "Estoy pagando un alto precio por haber dado inicio al impeachment. La principal causa de mi alejamiento reside en ese proceso de impeachment", declaró.

El político es además objeto de una investigación penal por parte del Supremo Tribunal Federal (STF), por corrupción y lavado de dinero vinculado a la red de sobornos en la estatal petrolera Petrobras.

Como último recurso, Cunha podría pedir beneficiarse de la misma medida de Rousseff, que perdió su mandato pero no sus derechos políticos por ocho años, como lo prevé la Constitución. Una iniciativa que sorprendió, y en la que muchos observadores vieron la mano de Cunha, para permitirle volver a presentarse a comicios en 2018 en caso de quedar ahora fuera del ruedo parlamentario.

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