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El destructor estadounidense Nitze navega por el mar Mediterráneo, en una imagen divulgada por la Armada de EEUU el pasado 8 de abril

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EEUU bombardeó por primera vez a las fuerzas rebeldes chiíes hutíes de Yemen, acusadas de haber disparado misiles contra buques de guerra estadounidenses en el mar Rojo, unos ataques negados por los insurgentes.

El destructor USS Nitze disparó el miércoles tres misiles de crucero contra sendas estaciones de radar en la costa del mar Rojo, precisó un responsable estadounidense. "Los sitios fueron destruidos", declaró Peter Cook, portavoz del Pentágono.

Este jueves, los hutíes negaron las acusaciones. Las afirmaciones estadounidenses "no tienen ningún fundamento", declaró la agencia rebelde Saba citando a un responsable militar del campo aliado a los hutíes.

"El Ejército (aliado a los rebeldes) y los Comités Populares (milicias) no tienen nada que ver con esta acción", agregó este responsable.

Estas acusaciones "apuntan a crear falsas justificaciones para intensificar los ataques y cubrirse de los crímenes perpetrados por la agresión" de la coalición liderada por Arabia Saudí contra el pueblo de Yemen, agregó la fuente.

Es la primera vez que EEUU interviene militarmente contra los hutíes, que desde 2014 controlan la capital Saná y otras regiones del país, obligando al Gobierno a exiliarse. En Yemen, las Fuerzas Armadas de EEUU se limitaban a atacar con drones a los yihadistas de Al Qaida en el sur de Yemen.

Apoyados por Irán, los hutíes, aliados a las fuerzas del ex presidente Ali Abdallah Saleh, están en guerra con las fuerzas leales al gobierno, que desde marzo de 2015 cuentan con el respaldo militar de una coalición árabe dirigida por Arabia Saudita.

Hasta ahora, Estados Unidos se había limitado a aportar a la coalición una ayuda logística y de inteligencia.

Los disparos de misiles, que no dieron en el blanco y cayeron al agua, contra buques de la marina estadounidense el domingo y miércoles pasado llevaron a Estados Unidos a intervenir directamente.

El 1 de octubre, un ataque similar contra un navío de los Emiratos Árabes en el estrecho estratégico de Bab al Mandeb, en el Mar Rojo, había dejado varios heridos y provocado importantes daños.

"Los ataques limitados, de legítima defensa, fueron para proteger nuestras fuerzas, nuestros navíos y nuestra libertad de navegación en esta vía marítima importante", declaró el portavoz del Pentágono.

"Apuntaron a radares implicados en los recientes disparos de misiles contra el USS Mason y otros buques en las aguas internacionales en el Mar Rojo y en el estrecho de Bab Al Mandeb", agregó Cook.

El miércoles un misil disparado desde el territorio controlado por los rebeldes se hundió en el mar antes de alcanzar al navío USS Mason. El domingo había ocurrido lo mismo con los navíos USS Mason y USS Ponce.

Estos disparos son una reacción al bombardeo de Arabia Saudita contra un funeral que dejó más de 140 muertos y 500 heridos el sábado en Saná, dijo a la AFP el analista de relaciones internacionales francés François Heisbourg.

"Reaccionaron queriendo mostrar a los estadounidenses que dejar las manos libres a sus aliados sauditas implica pagar un precio", dijo Heisbourg, que descartó que EEUU decida abrir un nuevo frente. EEUU "reaccionó de forma limitada y debería detenerse ahí", dijo.

La intervención estadounidense contra los hutíes ocurrió cuando Washington reexaminaba el apoyo a la coalición árabe tras la masacre en el funeral. La Casa Blanca había advertido de que la "cooperación en seguridad de EEUU con Arabia Saudí no era un cheque en blanco".

La principal preocupación de EEUU en Yemen es impedir que Al Qaida y el Estado Islámico ganen terreno gracias al caos de la guerra civil.

Desde marzo de 2015, cuando la coalición árabe comenzó su intervención militar, la guerra causó 6.900 muertos, más de 35.000 heridos y unos tres millones de desplazados, según las últimas cifras comunicadas por la ONU.

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