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El coronel y su aporte singular en Kosovo


Por Andreas Keiser, Novo Selo, Kosovo


El coronel Adolf Conrad es el primer oficial suizo a cargo de una unidad de la OTAN. Desde el 1° de enero dirige las tropas de observación en el norte de Kosovo. Conrad se considera un diplomático que “sabe cómo piensan los militares”. Entrevista.

La situación en el norte de la antigua República Serbia se ha agravado tras la declaración de independencia de Kosovo, en febrero de 2008. El problema que atañe a la minoría serbia en todo Kosovo -cuya mayoría quiere permanecer en Serbia-, no ha sido resuelto y aún no se vislumbra una solución política.

Hay escaramuzas frecuentes. El detonante está en los controles fronterizos impuestos en el verano pasado para anular a las bandas serbias de la localidad con barreras y rutas de circunvalación. “Nosotros somos los ojos y oídos de la KFOR. Su comandante toma decisiones sobre un 99% de las informaciones nuestras“, señala Conrad en su sencilla oficina del Campo Militar Novo Selo, próximo a Metrovica, ciudad dividida en una parte albanesa y otra serbia.

swissinfo: ¿Es usted oficial o diplomático?

Adolf Conrad: Si pregunta sobre mi labor aquí, soy diplomático, mejor dicho un mediador. Eso tiene poco que ver con lo castrense, pero estoy destacado por comandantes de la KFOR y ello implica estar al tanto de las operaciones militares y de cómo piensan los militares.

Los alcaldes serbios en esta parte del Norte no son reconocidos por Pristina. Según el gobierno kosovar, son ilegales. De ahí que el comandante de la KFOR no pueda hablar con ellos directamente. No es parte de su mandato y provocaría un enorme malestar si se reúne con ellos directamente. Yo actúo de mediador en nombre del comandante. Tenemos una reunión semanal con los alcaldes y pueden asistir otros actores internacionales. En el intervalo me reúno a solas con los alcaldes. Los temas no son políticos, están relacionados con la consolidación de la paz.

En este contexto, dialogar o negociar no son las palabras exactas. De lo que se trata es de intermediar. Cuando digo a la gente que tal vez sería mejor que ellos retiren las barreras, y no deba hacerlo la KFOR, puedo ser conciliador. Mis interlocutores captan la situación exacta y entonces entra en juego la habilidad negociadora.

swissinfo.ch: Además de las barreras hay una red entera de rutas de circunvalación que fueron hechas únicamente para evitar la Aduana. ¿De dónde procede el dinero para esas rutas?

A.C.: No puedo juzgar exactamente si las aspiraciones de la minoría serbia -que en el Norte de Kosovo se empeña en seguir perteneciendo a Serbia-, son de carácter patriótico o detrás hay intereses personales. El crimen organizado está presente en todo Kosovo y no es un problema exclusivo de aquí, del Norte.

En el Norte es donde gracias a esta situación hay mucha gente que vive bastante bien, gente con dinero suficiente para pagar. Pero al mismo tiempo hay un enorme desempleo juvenil.  Para los jóvenes sin recursos es importante tener un par de euros en el bolsillo cuando llega la noche. Nosotros sabemos que personas pagadas permanecen y vigilan las barricadas.

swissinfo.ch: ¿Cuánto tiempo se quedará todavía la KFOR aquí?

A.C.: El tiempo cura todas las heridas. Tal vez sea un poco exagerado referirse a la juventud de hoy como una generación perdida, pero creo que sus hijos verán una sociedad completamente distinta. Para esa generación dejará de ser importante si alguien es serbio o kosovar-albanés.

El futuro de Kosovo existe y me pregunto si logrará dar al país un porvenir. Sería sencillo si estuviéramos seguros de que todos pueden ir a la escuela y cada joven puede concluir una formación profesional que le permita tener posibilidades de un empleo con salario digno. Pero en la actual situación mundial es difícil, incluso en Suiza y en Alemania, ofrecer a todos un puesto de aprendizaje. Sin embargo, ese es el único camino para que la juventud vea un futuro.

swissinfo.ch: Usted fue agregado militar en Madrid, con un trabajo más tranquilo. ¿Por qué está aquí?

A.C.: Muchos no lo comprenden, pero “Madrid” significó para mí trabajo de oficina y papeleo. En cambio aquí es un verdadero reto. Aquí estoy mucho afuera y tengo contacto con los actores del lugar. Cuento con un equipo internacional de oficiales que me respalda diariamente. Y sobre todo, desde el principio tengo la impresión de que es una tarea concebida para Suiza.

Con nuestros soldados de milicia podemos aportar algo a la comunidad internacional. Es un aporte singular concebido para nosotros, los suizos.

PRUEBA DE FUERZA

El 17 de febrero Kosovo conmemoró el 4° aniversario de su declaración de independencia unilateral.

Pocos días antes, el 99.74 % de los serbios en el Norte se pronunciaron en un referéndum a favor de quedarse en Serbia.

Según la agencia de noticias serbia Beta, el 7% de los 35.000 ciudadanos con derecho a voto acudieron a las urnas. No obstante, la votación es insignificante en términos jurídicos.

A juicio de la UE fue una votación problemática, porque ni la violencia, ni las barricadas o un referéndum resolverán el conflicto entre los gobiernos de Belgrado y Pristina, señaló una portavoz de la UE en Bruselas.

Adolf Conrad

El militar de carrera de 55 años trabaja desde hace 10 años en el extranjero. Tras cinco misiones de la ONU desempeñó por tres años el cargo de agregado Militar en Madrid.

Desde el 1° de enero de 2012 es comandante de la JRD (Joint Regional Detachment Nord) de la KFOR en Kosovo.

Actualmente está al mando de cinco LMT (Liaison Monitoring Teams) compuestos de 6 a 8 oficiales y soldados. Dos de esos equipos forma la Swisscoy, y los otros tres, las tropas eslovenas de la KFOR.

SUIZA-KOSOVO

Suiza participa desde 1999 en la Misión internacional de paz en Kosovo (KFOR, sigla inglesa de Kosovo Force) bajo el mando de la OTAN.

Unos 220 soldados suizos de la Swisscoy están estacionados actualmente en Kosovo.

Diez días después de la declaración de independencia de Kosovo, Suiza reconoció al nuevo Estado.

Unos 17.000 kosovares viven en Suiza, cifra que equivale a casi el 10% de la población de Kosovo.


Traducción: Juan Espinoza, swissinfo.ch



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