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El secretario de Seguridad Pública del Estado Rio, José Mariano Beltrame, visita una Unidad de Policía Pacificadora (UPP) en la favela Santa Marta de Rio de Janeiro, el 14 de octubre de 2016

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"Mal con ellas, pero peor sin ellas": el secretario de Seguridad Pública del Estado de Rio de Janeiro, José Mariano Beltrame, defiende a las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), en su último día en el cargo, seguro de que la violencia "no tiene solución" sin la pacificación de las favelas cariocas.

En una entrevista con la AFP el viernes en la favela Dona Marta, en el barrio de Botafogo en la turística zona sur de Rio, Beltrame declara que las UPP que él creó hace ya diez años han significado "un extraordinario beneficio para la ciudad", pese a que a menudo son criticadas por un abuso de la fuerza.

"Las UPP han salvado más de 21.000 vidas", asegura, haciendo referencia a la caída de los homicidios en este periodo.

Beltrame concedió esta entrevista en su último día en el puesto antes de ser reemplazado por su vicesecretario Roberto Sa.

Desde lo alto de Dona Marta, a donde se llega por un funicular, este comisario de 59 años muestra a la AFP un muro pintado de grafitis que mal disimulan incontables impactos de bala de grueso calibre: "Es ahí que los narcotraficantes fusilaban a sus enemigos. La situación es mala pero era mucho peor sin las UPP", afirma.

Con 6,5 millones de habitantes y enorme desigualdad social, Rio enfrenta altos niveles de criminalidad alimentados por bandas de narcotraficantes fuertemente armados.

"Yo comparo las UPP con la anestesia antes de una gran cirugía. Es la entrada de la policía (en territorios dominados por traficantes de drogas desde hace 30 años) para permitir después el ingreso de la ciudadanía. Pero los poderes públicos no han dado continuidad", explica Beltrame.

Dona Marta fue la primera favela "pacificada" en 2008, con el objetivo de restablecer la seguridad en esta ciudad antes del Mundial de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de agosto pasado. Otras 39 continuaron después de ésta.

Actualmente la comandante de la UPP de Dona Marta, una favela pequeña, es la encantadora treinteañera Tatiana Lima, que tranquiliza a los habitantes porque muchos de ellos le temen a la violencia de la policía.

Beltrame, miembro de la policía federal y católico prácticamente, pidió su salida del cargo el martes un día después de enfrentamientos entre policías y traficantes en las favelas de Pavao-Pavaozinho y Cantagalo que están por encima de Copacabana e Ipanema, sembrando el pánico en estos barrios turísticos por excelencia: tres presuntos delincuentes murieron, cinco personas quedaron heridas de las cuales tres eran policías.

"Lo que pasó en Pavao-Pavaozinho no es culpa de la policía", subraya Beltrame, que critica al poder judicial que varias veces afloja la mano con peligrosos delincuentes.

Explica que el narcotraficante "Samuca" había sido autorizado por la justicia a salir de la prisión el Día de la Madre y que no regresó. Según los servicios de inteligencia, quería "tomar todas las UPP de la zona sur", lo que se saldó con los intercambios de tiros en Pavao-Pavaozinho donde Samuca fue arrestado, precisó.

- Las UPP alcanzaron su objetivo -

Beltrame explica a la AFP que su salida del cargo estaba prevista para después de los JJOO y niega haber tirado la toalla ante un recrudecimiento de la violencia o la grave crisis financiera que atraviesa el Estado de Rio, lo que amenaza la manutención de las UPP.

Cerca de 10.000 policías han sido desplegados en estos territorios pero los narcotraficantes buscan retomar el control desde hace tres años cuando algunas UPP enfrentaron resbalones.

Uno de los casos más notorios fue la desaparición del albañil Amarildo Dias de Souza en la favela de Rocinha, en julio de 2013, después de una operación policial, en un hecho que se transformó en símbolo de la violencia policial.

Beltrame responde a las críticas afirmando que las UPP han alcanzado su objetivo: mostrar los barrios que estaban dominados por el crimen organizado y "unir el poder público a la sociedad para sellar la paz".

"La paz no puede reducirse a las acciones policiales", insiste Beltrame, que critica que la segunda etapa del programa de las UPP que contemplaba el ingreso de servicios sociales como guarderías, escuelas y centros de salud "nunca haya llegado".

Afirma que su sucesor seguirá con el programa de las UPP que él mismo planificó hasta 2018.

Sin embargo, reconoce estar "inquieto a causa de la situación económica y política del país y financiera de Rio". Pero no revela a qué se dedicará a partir de ahora.

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