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ODM 2 y 3


El mundo árabe, a la zaga en igualdad de género en la educación


Por Mohamed Cherif (Ginebra), Mahmoud Ma'rouf (Rabat), y Abdul-Karim Salam (Saná)


Un aula en Al-Zil’iyah en la provincia de Hodeidah (Reuters)

Un aula en Al-Zil’iyah en la provincia de Hodeidah

(Reuters)

La igualdad de género en la educación está lejos de ser realidad en los Estados árabes, pese a los avances sustanciales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). swissinfo compara el progreso en Marruecos y en Yemen.

Desde 1990, Marruecos ha informado de avances en el segundo ODM, la educación primaria universal, y Yemen, en el tercer ODM, la igualdad de género.

Marruecos demuestra un avance en la educación para todos con una tasa de 98,7% en 2013. En 1990 era de 55,3%. Este progreso se ha concretado gracias al empeño de la sociedad civil local, ONG internacionales, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Incluso, algunos creen que este país alcanzará a 100% este objetivo antes de septiembre de 2015, la fecha límite para lograr la enseñanza primaria universal, el segundo de los ocho Objetivos del Milenio

Un niño en edad escolar se ocupa de vender en la ciudad de Tánger, Marruecos (Reuters)

Un niño en edad escolar se ocupa de vender en la ciudad de Tánger, Marruecos

(Reuters)

No obstante, algunas niñas en zonas rurales aún no tienen acceso a la escuela. Las razones son principalmente de índole cultural, pues aún los niños tienen prioridad en la escolaridad, y financiera.

Pero no todos confían en la veracidad de las cifras oficiales. “Estas no reflejan necesariamente la realidad. La tasa de 98% en la educación primaria no es en todas partes cierta. Las zonas urbanas se encuentran en una mejor situación que las rurales”, indica Mohammed Mu'ashib, maestra de primaria e investigadormarroquí.

En Yemen, cifras contradictorias

En el caso yemení, las estadísticas abundan, pero resultan contradictorias.

Según datos de Naciones Unidas, el acceso a la escuela aumentó de 57% en 1999 a 87% en 2012. Sin embargo, un informe más reciente de UNICEF, con datos de 2013 del Ministerio de Educación yemení, señala una tasa de escolarización infantil masculina de entre 81% y 90,3%; mientras que la femenina la sitúa en 72,8%. No obstante, en otra sección del mismo informe ubica la escolaridad general primaria en 77,4%.

En todo caso, Yemen se encuentra en la posición 119 de la lista mundial para alcanzar todos los ODM y, evidentemente, es improbable que cumpla el objetivo de educación primaria universal antes de septiembre de 2015.

“El bajo desempeño de Yemen es el resultado de muchos factores económicos, políticos y sociales, que han dejado a alrededor de un millón de niños sin educación primaria”, sostiene Abdo Seif, jefe del equipo asesor en Yemen del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Menor brecha entre niños y niñas, pero…

Tanto Yemen como Marruecos aún enfrentan la desigualdad de género en la educación, aunque el éxito de los esfuerzos sea más claro en el caso marroquí: En 1990, alrededor de 68 niñas por cada 100 niños tuvieron acceso a la primaria. En 2012, casi se logró la equidad, con 95 chicas por cada 100 chicos.

En Yemen, en 1999 la cifra era de 56 niñas por cada 100 niños. En 2012, la brecha se redujo a 83 niñas por cada 100 chicos. Las cifras cambian significativamente en el caso de la educación secundaria, que es de 65 chicas por cada 100 chicos.

Pero en Marruecos, pese a los esfuerzos, aún persiste el temor de los padres de enviar a sus hijas a escuelas lejanas, comenta Abdul-Hadi Wakrimi, director de la Asociación Imam Malik de Educación Tradicional ‘Tam Turka Azrou’, que trabaja en el poblado de Onayan, a unos 380 km al suroeste de la capital, Rabat.

“A esto se suman el factor económico y el ingreso bajo de los padres, que prefieren cubrir los costos de educación de sus hijos y sacrificar el derecho al acceso a la escuela de sus hijas”.

Tribus no aceptan escuelas mixtas

Pero las niñas de las zonas rurales de Yemen sufren más que aquellas en la misma situación en Marruecos, señala Abdo Seif. La causa: “La interferencia de los jefes de tribus y dignatarios locales, que respaldan las tradiciones sociales en detrimento de la educación. Y a esto se suma la falta de recursos y una infraestructura de escolarización deficiente”.

Es decir, no se trata solo de una cuestión de pobreza, añade la doctora Ishraq al-Hakimi, subsecretaria encargada de la escolarización de las niñas en el Ministerio yemení de la Educación:

“Las costumbres y las tradiciones locales, y la falta de conciencia en las familias sobre la importancia de la educación, en general, y de la escolarización de las niñas, en particular, apoyan la idea de que el lugar de las menores es en casa, ocupándose de los quehaceres del hogar”.

En concreto, añade Ishraq al-Hakimi, solo hay pocas escuelas para niñas en las áreas rurales, lo que provoca que los padres priven a sus hijas de acudir a escuelas mixtas.

Falta de maestras y matrimonio precoz

Pero la lista de obstáculos continúa. “Incluye la escasez de maestras que estén de acuerdo en trabajar en las áreas rurales, el matrimonio precoz de las niñas, entre los doce y los 18 años; y la violencia generalizada contra las mujeres y las niñas”.

Un informe reciente del Instituto de Estadísticas de la UNESCO señala que la tasa de matriculación escolar de los varones descendió en Yemen en los últimos años, lo que puede significar también que las cifras en el caso de las niñas no reflejen el avance real. Una preocupación de los expertos, que consideran que Yemen no concretizará este ODM en la fecha límite.

El impacto de los conflictos armados

Y si Marruecos ha vivido de modo relativamente pacífico la primavera árabe, Yemen se ha visto sumido en un ciclo de conflictos político-civiles, aunados a la lucha contra el terrorismo y contra Al-Qaeda desde 2011.

El combate contra los huzíes, la insurgencia chiita musulmana en el noreste del país; el levantamiento popular en la capital, Saná, y en otras ciudades contra del régimen del otrora presidente Ali Abdullah Saleh; y los reclamos de independencia en el sur han generado un impacto negativo para alcanzar los ODM.

En Hamadán, en las afueras de Saná, en Yemen, un niño inspecciona su escuela, luego de un ataque de los huzíes en marzo de 2014 (Reuters)

En Hamadán, en las afueras de Saná, en Yemen, un niño inspecciona su escuela, luego de un ataque de los huzíes en marzo de 2014

(Reuters)

El Ministerio de Educación yemení advierte en un informe de 2013 que más de 150 escuelas fueron ocupadas, incluidas 34 por las fuerzas armadas gubernamentales o por la población desplazada. Unos 100.000 estudiantes se han visto afectados por estos incidentes.

Iniciativas pequeñas, de éxito

Las sociedades civiles de Marruecos y Yemen han adoptado soluciones pequeñas para brindar la escolarización y la equidad de género en el aula.

En Marruecos, se han establecido las denominadas “escuelas colectivas” para niños y niñas en las áreas rurales. En el pueblo de Onayan, la Asociación Imam Malik de Educación Tradicional, por ejemplo, ofrece un programa educativo similar al de las escuelas públicas, pero bajo la supervisión del Ministerio de Donaciones (Awqaf) y de Asuntos Islámicos.

El Ministerio supervisa los programas tradicionales de educación y alfabetización, centrados especialmente en la enseñanza del Sagrado Corán. La asociación tiene tres clases de 60 alumnos aproximadamente cada una.

El director de la asociación, Abdul-Hadi Wakrimi, señala que el experimento ha sido exitoso, puesto que cada estudiante recibe una beca mensual de 150 dírhams (cerca de $20). No obstante, reconoce “una carencia de maestros cualificados y una falta de calidad educativa en general”.

Otro ejemplo es el iniciado en 2003 para enseñar la lengua tamazight, hablada por alrededor de tres millones de personas en Marruecos; un modo de responder a las necesidades educativas de las minorías étnicas y lingüísticas locales. Según la UNESCO, este paso contribuyó a disminuir la tasa de menores no escolarizados.

Y en Yemen, el grupo social ‘Coalición Yemení Educación para Todos’ ha dado un paso sin precedentes para reducir la oposición de las tribus a la escolarización de las niñas: En diálogo con los jefes de algunos clanes concernidos, los alienta a firmar un documento en el que se comprometen a enseñar a las niñas para que no se les inculpe después de que Yemen no pudo cumplir los ODM.

El primer documento de este tipo fue firmado el 13 de febrero de 2014 con los líderes y la población de la provincia de Hamadán, en las afueras de la capital, Saná. La Coalición confía en que tales acuerdos se multiplicarán próximamente para involucrar a otras tribus. 

ODM 2 y 3

Los progresos mundiales para cumplir el segundo y tercer ODM  –educación primaria universal y promover la equidad de género– han sido desiguales. La tasa de educación primaria en regiones en desarrollo aumentó de 83% a 90% entre 2000 y 2012. Pero la mayoría de los avances se alcanzaron antes de 2007. Después el progreso se estancó.

Avances sustanciales se lograron para alcanzar la paridad de género en la escuela en todos los niveles educativos y en todas las regiones en desarrollo del globo. En 2012 todas estas zonas estuvieron cerca de alcanzar esta equidad de género en la escuela primaria.

En 2012, 58 millones de niños no tuvieron acceso a la escuela primaria. La mitad vive en áreas en conflicto.

Más de uno de cada cuatro niños que ingresan a la escuela primaria en las regiones en desarrollo corre el riesgo de no terminar la enseñanza básica.

En la región donde se habla el árabe, Yemen es el último en la lista, con alrededor de 857.000 niños sin escolarización, de acuerdo al informe de la UNESCO de 2012. En penúltimo sitio se encuentra Irak (500.000 ), seguido de Egipto (368.000), Arabia Saudita (318.000) y Marruecos (134.000).

En todo el mundo, 781 millones de adultos y 126 millones de jóvenes tienen lagunas en lectura, y más del 60% de ellos son mujeres.


Traducción: Patricia Islas, swissinfo.ch



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