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El mundo al revés


Cuando una empresa rumana se traslada a Suiza


Por Samuel Jaberg, Saint-Imier


En esta fábrica en obra, la empresa rumana Tudor Scan Tech prevé construir y montar escáneres para aviones.  (swissinfo.ch)

En esta fábrica en obra, la empresa rumana Tudor Scan Tech prevé construir y montar escáneres para aviones. 

(swissinfo.ch)

El contratista rumano Mircea Tudor eligió Saint-Imier, en el Jura bernés, para construir su nueva planta de producción y montaje de  escáneres para aviones. Pese a la fortaleza del franco y a los altos costos, la destreza helvética se mantiene como una ventaja importante para atraer a empresas internacionales de alta tecnología.

Longines, Tag Heuer, Blancpain, Chopard e incluso Breitling: Saint-Imier puede jactarse de haber visto nacer algunos de los grandes nombres de la relojería suiza. Esta pequeña comuna bernesa de algo más de 5 000 almas, enclavada al pie del Chasseral, uno de los picos más altos de las cumbres del Jura (1607 m), acoge igualmente a muchas empresas que operan con la microtecnología, la mecánica de  precisión y la microelectrónica.

Es en este entorno industrial, dotado de una rica historia y una experiencia casi única en el mundo, la firma rumana Tudor Scan Tech SA decidió deshacer sus maletas. Su patrón, Mircea Tudor, pretende invertir cerca de 45 millones de francos y crear más de 130 empleos en los próximos cinco años.

Premiado dos veces en el Salón de las Invenciones de Ginebra, el empresario rumano es el artífice de ‘Roboscan Aeria’, un escáner móvil para aviones que permite detectar en minutos explosivos, armas, drogas, pero también microfisuras en aeronaves civiles y militares.

El proceso, único en su género, ha seducido a la mayor parte de las instancias de regulación de la aviación civil internacional, de acuerdo con Mircea Tudor. El empresario considera muy importante el potencial comercial. “Contemplamos una facturación anual de más de 1 800 millones de euros de aquí a seis años. Y este es el escenario más conservador”, indica a swissinfo.ch.

 Una fábrica ‘ecológica’

“A menudo escuchaba que Suiza era demasiado cara, de acceso demasiado difícil y  demasiado cerrada a los extranjeros. Pero me sedujeron rápidamente el pragmatismo y la eficiencia suizos. 

Mircea Tudor, patrón de Tudor Scan Tech

Por el momento, la planta está en construcción. El inicio de las operaciones tendrá lugar el próximo verano, con casi nueve meses de retraso, lo que irrita a John Todeschini, responsable de la planta desde abril. “Autoridades aeroportuarias y compañías aéreas nos ha hecho pedidos importantes, pero por desgracia no podemos cumplirlos todavía”, lamenta.

Un calendario un poco demasiado optimista, problemas en el control de la obra, malentendidos y comunicación deficiente entre los diferentes actores involucrados en la construcción: los problemas se han acumulado desde el anuncio, en septiembre de 2014, de la implantación de la empresa rumana en Saint-Imier.

Pero lo anterior no pone en tela de juicio la elección de los rumanos. “Tudor Scan Tech pretende establecerse a largo plazo en Saint-Imier y toda la planificación ha sido prevista en consecuencia”, explica John Todeschini. La fábrica es la primera en Suiza que responde a la norma ecológica Breem. Con 1 500 m2 de paneles fotovoltaicos en el techo producirá más energía de la que consumirá. Con la inquietud de mejorar constantemente la tecnología, se procederá al equipamiento de grandes espacios para las actividades de investigación y desarrollo.

Calidad y neutralidad

La sociedad rumana evaluó cerca de otros 20 lugares, sobre todo en Italia y Alemania, antes de elegir Saint-Imier. “A menudo escuchaba que Suiza era demasiado cara, de acceso demasiado difícil y  demasiado cerrada a los extranjeros. Pero me sedujeron rápidamente el pragmatismo y la eficiencia suizos. Es un sueño para el empresario rumano que soy, acostumbrado a la jungla burocrática y a la interferencia del Estado en los negocios privados”, subraya Mircea Tudor.

A John Todeschini (der.) le irrita el retraso en los trabajos de construcción de la planta pero asegura que no por ello los inversionistas rumanos ponen en tela de juicio la elección de Saint-Imier.  (swissinfo.ch)

A John Todeschini (der.) le irrita el retraso en los trabajos de construcción de la planta pero asegura que no por ello los inversionistas rumanos ponen en tela de juicio la elección de Saint-Imier. 

(swissinfo.ch)

El  ‘Swiss made’ es otro factor decisivo que inclinó la balanza en favor de Saint-Imier. “El Sr. Tudor alimenta la esperanza de que la imagen de calidad, pero también la neutralidad de Suiza, permitan a su  sistema adquirir credibilidad internacional y convertirse en estándar reconocido por las autoridades internacionales de la aviación civil”, señala Jean-Philippe Devaux, de la oficina de Promoción Económica del cantón de Berna y quien obró activamente para la implantación de Tudor Scan Tech en Saint-Imier.

La fortaleza del franco suizo y los altos salarios helvéticos no son un obstáculo insalvable, según Mircea Tudor. Tampoco las restricciones que podrían incidir en el futuro en la contratación de trabajadores extranjeros como resultado de la ‘iniciativa contra la inmigración masiva’. 

Tudor Scan Tech tiene la intención de contratar principalmente a técnicos locales que serán entrenados por especialistas rumanos con casi 20 años de experiencia en el campo del escaneo. “Los estudios de mercado han demostrado que nuestros clientes prefieren pagar un poco más y estar seguros de tener un producto de calidad”, destaca Mircea Tudor.

Sana diversificación

Al igual que la adquisición de empresas suizas por inversionistas chinos, la implantación de Tudor Scan Tech en Saint-Imier ilustra el atractivo cada vez más grande de los países emergentes en la experiencia y las tecnologías de punta suizas. Encontrar nuevas fuentes de crecimiento de mayor valor añadido se ha convertido en una necesidad para muchas empresas extranjeras deseosas de mejorar sus productos.

Una situación que también beneficia a la economía local, estima Jean-Philippe Devaux: “El objetivo es atraer a empresas tecnológicas de alto valor añadido que no compitan con otras empresas presentes en el lugar. Estas empresas aportan valor añadido a la economía local y ayudan a diversificar la producción. Fabricar escáneres para aviones es un ejemplo típico de esa diversificación, en momentos en que la industria relojera suiza atraviesa dificultades y la competencia internacional es cada vez más cruenta para atraer a las empresas de tecnología de punta”. 

Un escáner único en el mundo

Denominado ‘Roboscan Aeria’, el escáner para aviones de la firma Tudor  Scan Tech será capaz de encontrar en un avión microfisuras, explosivos o productos de contrabando ocultos.

Integrado a un contenedor colocado en un camión, el sistema puede escanear un dispositivo en dos minutos a través de su brazo móvil, mientras que actualmente, la revisión de los muchos espacios vacíos de una aeronave requiere varias horas de inmovilización.

Tudor Scan Tech forma parte de MB Telecom, una empresa de tecnología creada hace 20 años en Bucarest. Su fundador, Mircea Tudor, debutó el año pasado en la clasificación de las 300 personas más ricas de Suiza. Su fortuna asciende a un total de entre 100 y 200 millones de francos, según estimaciones de la revista ‘Bilan’.

En Saint-Imier, perfume de Silicon Valley

La comuna bernesa de Saint-Imier inauguró a finales de 2015 su tercer parque tecnológico con el objetivo de atraer, en particular, a empresas activas en el campo de las tecnologías verdes (tecnología limpia).

“El objetivo de este polo de desarrollo cantonal es favorecer la implantación de empresas de alto valor añadido y diversificar las actividades económicas. Para nuestra comuna es importante disponer de una base tributaria más variada”, afirma Patrick Tanner, alcalde de Saint-Imier. “Y funciona, ya que empresas que trabajan en campos tan variados como la industria dental, la microinyección y la impresión de alta gama ya están instaladas”.

La llegada de Tudor Scan Tech, “es una gran noticia para Saint-Imier”. Patrick Tanner no está preocupado por el retraso en el inicio de la producción. “Mircea Tudor tuvo de inmediato una buena sensación de Saint-Imier. Por nuestra parte, respondimos de inmediato y pusimos un terreno a su disposición”.  


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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