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El paro aprieta


Los españoles vuelven a Suiza


Por Rodrigo Carrizo Couto


Llegada de emigrantes españoles a Ginebra, en 1962. (RDB)

Llegada de emigrantes españoles a Ginebra, en 1962.

(RDB)

No hacen cola delante de las agencias de empleo ni provocan situaciones que llamen la atención. Pero la presencia de españoles en Suiza aumenta semana a semana al ritmo de la crisis que afecta a la economía ibérica.

Su llegada es tan reciente que aún no se ve reflejada en las estadísticas oficiales. Pero que no figuren en el censo, no significa que no estén ya aquí.

“Sin duda, son muchísimos los españoles que están viniendo. Solo en las últimas semanas he logrado colocar a una docena en un par de empresas”, comenta a swissinfo.ch Antonio Vega, responsable de la agencia de empleo Manpower en el cantón de Neuchâtel.

Su doble condición de suizo y español le convierten en un primer interlocutor ideal para tomar el pulso a la situación.

“Los españoles que llegan se enfrentan a menudo a una doble barrera: la primera es el desconocimiento de idiomas y, curiosamente, la otra es la sobrecualificación. Lo cierto es que vienen muchos ex empleados de la construcción, pero cada vez llegan más jóvenes cargados de diplomas”, precisa.

Muchos emigrantes de la primera generación regresaron a España en 2007, cuando expiraba el plazo para retirar las cotizaciones a la caja de pensiones para capitalizarse, recuerda Vega, extremeño de origen.

“Los que no lograron adaptarse al mercado laboral español o invirtieron mal su dinero, ahora vuelven a golpear a la puerta en Suiza”, dice. De hecho, varias de las personas entrevistadas por swissinfo.ch coinciden en que entre los nuevos emigrantes hay cada vez más españoles que años atrás trabajaron en Suiza.

El responsable de Manpower precisa que no es raro en estos días ver españoles durmiendo en coches, en pleno comienzo del invierno suizo. “Mucha gente se lanza a la aventura. Y si hay un país donde no se puede ir a la aventura, es Suiza. Vienen con 1.000 euros, sin pensar que con ese dinero aquí apenas podrán durar una semana”.

Otros se alojan en casa de amigos, conocidos o familiares. Una forma de hacer la estancia en Suiza menos onerosa mientras buscan un empleo, comenta Vega.

“Sin duda, la presencia española -y portuguesa- es abrumadora en estos momentos”, confirma a swissinfo.ch Aline Merluzzo, de la agencia de trabajo temporal Adecco. El perfil de candidatos es heterogéneo, “desde secretarias y gente con dos carreras y máster, hasta empleados de la construcción”, precisa.

“Es muy difícil, por no decir imposible, colocar a una persona que no habla una palabra de francés. Si no entiende las órdenes, ¿cómo puede trabajar?” A pesar de los problemas, la responsable de la agencia comenta que ningún candidato se va sin ser recibido. “Todos tienen derecho a ser escuchados y que aceptemos su CV”, afirma.

Emigración controlada

“Recibimos una media de 15 a 20 solicitudes de empleo por semana. A ello se suman unas cinco llamadas de teléfono diarias, algunas son bastante dramáticas y desesperadas”, comenta a su vez Daniel Ordás. Este abogado de origen asturiano, afincado en Basilea, es el presidente de la Asociación de Empresarios y Autónomos Españoles de Suiza.

“Pero muchas de las solicitudes son lamentables. Pues es evidente son de gente que no ha hecho un CV en la vida. Hemos visto casos de personas que solo ponían: ‘Necesito trabajo. Ayúdeme’. Eso era todo el texto”.

Lo más dramático de la actual coyuntura española, según Ordás, es la fuga de los emprendedores. “Es una situación terrible, pues son los empresarios quienes están llamados a crear los futuros puestos de trabajo. Estamos destruyendo el tejido empresarial de España mientras expulsamos a los mejores y los más válidos”.

El abogado de Basilea divide a los emigrantes españoles en cuatro grandes grupos. “La generación de mis padres, que llegaron en los años 60, sin ninguna cualificación, pero muy bien integrados. Los secondos, los hijos de esta inmigración. Muchos están incluso mejor preparados que los suizos de nuestra misma condición social. En los 90 llegaron los españoles de lujo: ejecutivos de grandes empresas. Y, por último, tenemos a los nuevos.

Llegan con dos carreras y máster, pero sus circunstancias en Suiza son peores que las de mis padres, puesto que el mercado ya no les necesita”. “Dado que tienen que emigrar unos tres millones de españoles, lo correcto sería que el Estado organice y gestione de forma seria y ordenada esta salida”.

Casi todas las estructuras que existían en Suiza para atender a los españoles se han disuelto con el retorno masivo de los años 90, explica Ordás. “Si siguen viniendo tendremos serias dificultades, por ejemplo a la hora de ofrecer educación en español a nuestros hijos, pues ya no quedan escuelas (*). Por ello el Estado español no puede desentenderse de nosotros”, afirma.

La posición oficial

Los Consulados de España en Zúrich y Berna consultados por swissinfo.ch afirman que su “función no es informar sobre los residentes españoles y sus circunstancias”. Además, no todos comunican a su representación diplomática su llegada a Suiza, “solo vienen si les hace falta algo”, precisa Alberto Torres, canciller del consulado en Ginebra.

“La única perspectiva que nosotros tenemos para valorar la presente situación es a través de las inscripciones consulares, y éstas no han variado últimamente”. Aun así el diplomático reconoce que su Consulado, que agrupa a 49.000 españoles afincados en los cantones de Ginebra, Vaud y Valais, recibe numerosas demandas de información desde España sobre el actual mercado laboral suizo.

Tampoco la Consejería de Trabajo e Inmigración en Berna dispone de datos actualizados sobre el total de españoles trabajadores en Suiza, pero sí confirma un “incremento considerable de peticiones de información por parte de ciudadanos españoles que tienen interés en trabajar en Suiza”.

“Desconocemos si estas personas posteriormente encuentran un trabajo, puesto que ni actuamos como intermediario ni los mismos interesados nos lo comunican”, aclara a swissinfo.ch el consejero Luis Villar Rodríguez.

“Suiza no es El Dorado”

Lo cierto es que “por muchos títulos que traigas de España, hoy ya nadie te espera con los brazos abiertos. Los emigrantes de los años 60 eran realmente necesarios para la industria suiza, pero hoy no es el caso. De hecho, las fronteras abiertas comienzan a inquietar cada vez más a los suizos”, sostiene Antonio Vega, de Manpower.

“No quiero hacer adivinanzas, pero Suiza ya ha pensado en varias ocasiones en revisar sus acuerdos bilaterales con la Unión Europea. El proteccionismo suizo existe. No es ningún mito”, confirma Vega. Una postura que comparte Daniel Ordás. “Si la presente situación se sale de cauce, nos podemos encontrar con la sorpresa de que Suiza decida cerrarnos las puertas”, vaticina el abogado de Basilea.

“Por ello que no es bueno alimentar falsas esperanzas”, previene Aline Merluzzo, de Adecco. “La Suiza de hoy está muy lejos de ser El Dorado de los 60, y los propios suizos comienzan a vivir los primeros embates de la crisis que afecta a toda Europa”. A pesar de ello, “estamos viendo apenas el inicio de la nueva emigración española en Suiza”, anota Antonio Vega.

(*) Clases de lengua y cultura españolas para descendientes de españoles. Son gratuitas. Las financia el Ministerio español de Educación.

Españoles en Suiza

Los extranjeros en Suiza representan el 22,4% (1.766.300 personas) de la población total (7.789.100).

La colonia española superaba las 64.000 personas a finales de 2010, según la Oficina Federal de Estadística.

Representan el 3,6% de la población extranjera en Suiza.

Y son la sexta colonia más numerosa, detrás de la italiana (16,3%), alemana (14,9%), portuguesa (12%) serbia (6,9%) y francesa (5,4%).

Según el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero de enero de 2010, en Suiza vivían 90.142.

La diferencia se debe a que las estadísticas helvéticas no contabilizan a los españoles que tienen la doble nacionalidad, en su mayoría hijos de la primera generación de emigrantes.

El caso es que la colonia española ha disminuido un 44,8% en los últimos veinte años. Y las bajas consulares confirman que muchos regresaron a España en la pasada década.

swissinfo.ch



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