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El presidente de Brasil, Michel Temer, luego de una rueda de prensa en la sede de gobierno en Brasilia, el 27 de noviembre de 2016

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El presidente de Brasil, Michel Temer, se mostró el domingo dispuesto a bloquear una eventual amnistía a los miembros del Congreso por actos de corrupción, en un intento por apaciguar una serie de escándalos que amenazan su gobierno.

Temer respondió así a la indignación desatada desde el jueves, cuando los diputados fueron acusados de querer aprobar una autoamnistía que perdone los delitos de "Caja 2" -donaciones no declaradas ante la justicia electoral-, que suelen usarse para lavar dinero de la corrupción.

Jueces y fiscales denunciaron que esto afectaría seriamente las investigaciones de los desvíos multimillonarios en la estatal Petrobras, el mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil.

"Sería imposible para el presidente de la República aprobar algo de esta naturaleza", dijo Temer en una conferencia de prensa, inusual en un fin de semana.

Sentado junto a los titulares de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, y del Senado, Renan Calheiros, Temer afirmó: "Estamos todos de acuerdo en que no existe la más mínima base (...) para seguir adelante con esta propuesta".

Varios miembros del Congreso son sospechosos de haber recibido sobornos en el marco del escándalo de Petrobras.

Maia, quien tras la polémica aplazó la votación para el martes, negó tajantemente que los diputados quisieran aprobar una autoamnistía.

Con la declaración de este domingo, el presidente trata de asegurar a los brasileños que combatirá la corrupción que ha salpicado a la élite política y que trabaja para recuperar la economía, la cual espera muestre señales de reactivación en el segundo trimestre de 2017.

Temer, quien asumió el poder definitivamente en agosto tras la destitución de la izquierdista Dilma Rousseff, ha prometido salvar a Brasil de su peor recesión en décadas, al igual que de los escándalos de corrupción.

El mandatario dijo que quiere dejar de lado la controversia de la amnistía para que el Congreso se enfoque en la votación de su proyecto para limitar el gasto durante 20 años, la primera de una serie de reformas de austeridad.

"Propondremos reformas para que Brasil salga de la recesión. Vamos a impulsar la industria, los negocios y la agroindustria", dijo Temer.

La Cámara baja ya aprobó la limitación de los gastos, y el Senado se disponte a abordar la primera votación el martes.

- Crisis en el gabinete de Temer -

En un episodio que acentuó aún más la crisis, Temer perdió el viernes a su sexto ministro. El influyente Geddel Vieira Lima, encargado de la articulación política del Ejecutivo, se vio forzado a renunciar tras ser acusado de un tráfico de influencias que involucra al propio Temer.

El exministro de Cultura, Marcelo Calero, acusó a Vieira Lima de haberlo presionado para que el Instituto del Patrimonio Histórico (Iphan), que dependía de su cartera, aprobara un proyecto inmobiliario en Salvador de Bahia (noreste), donde posee un apartamento.

En una declaración a la Policía Federal divulgada por la prensa, Calero dijo que el propio Temer lo había instado a buscar una solución al problema. Según los medios locales, Calero presentó a la policía una conversación con Temer grabada en secreto antes de renunciar.

"Que un ministro grabe al presidente de la República es gravísimo", fustigó Temer, quien alega que sólo trataba de "arbitrar" un conflicto entre sus ministros y niega haber actuado en favor de intereses privados.

Calero dijo este domingo a la TV Globo que grabó varias conversaciones telefónicas recientes, entre ellas una llamada meramente "protocolar" con el presidente y que no pidió una reunión con él exclusivamente para grabarlo, como circuló en la prensa esta semana.

- Una tormenta se avecina -

Flanqueado por Maia y Calheiros, Temes buscó este domingo mostrar unidad y de que cuenta con capital político para avanzar con la reforma fiscal.

"No estamos paralizados, estamos trabajando para construir el crecimiento, que vendrá poco a poco", dijo Temer.

Pero limitar el gasto público durante 20 años implicará recortes en seguridad social, pensiones y otras áreas sensibles políticamente, lo cual ya despertó la furia de la población, que este domingo salió nuevamente a las calles a protestar.

Ese proyecto "es un ataque al pueblo brasileño, a la salud, a la educación, a la inversión pública en programas sociales", dijo durante una manifestación en Sao Pualo Guilherme Boulos, coordinador del izquierdista Movimiento de los Trabajadores sin Techo (MTST).

La protesta reunió miles de personas en la céntrica Avenida Paulista -40.000 según los organizadores, la policía no brindó cifras- contra la propuesta de limitar el gasto público y los supuestos intentos de autoamnistía por parte de los legisladores.

Mientras tanto, una nueva tormenta se avecina para la élite política en Brasilia.

Decenas de ejecutivos de la constructora Odebrecht -que pagó millonarios sobornos para obtener contratos sobrefacturados con Petrobras- harán importantes confesiones a la fiscalía a cambio de reducciones de penas y -según la prensa local- podrían implicar hasta unos 150 políticos.

Sería "ingenuo" no estar preocupado por las próximas revelaciones, admitió Temer.

"Cuando hablas de unas... 150 personas de la clase política, por supuesto que hay preocupación de naturaleza institucional", afirmó.

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