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El reto de la seguridad para el Nariño


Los colombianos se disponen a elegir al o a la sucesora del presidente Álvaro Uribe entre diversos candidatos que hasta el 30 de mayo presentarán sus propuestas para resolver los flagelos del conflicto armado, el narcotráfico, la corrupción, el paramilitarismo, la violación de los derechos humanos…

En ese contexto, una delegación helvética inicia este sábado un periplo en Colombia durante el cual sus integrantes se reunirán con representantes del Parlamento y el Gobierno locales y visitarán proyectos desarrollados por ONG de ambos países.

“La sensibilización en Suiza sobre las realidades del Sur forma parte de nuestros compromisos”, subraya Sergio Ferrari, vocero de E-Changer, entidad que organiza el viaje. Así pues, los miembros de la misión, parlamentarios y representantes de ONG principalmente, compartirán sus impresiones en el país andino a lo largo de diversas actividades públicas a su regreso a Suiza.

E-Changer forma parte del Programa Suizo para la Promoción de la Paz en Colombia (SUIPPCOL), integrado por diversas ONG que participan en procesos de acompañamiento a comunidades indígenas, poblaciones desplazadas, así como organizaciones campesinas y de mujeres, entre otras, con el objetivo de apoyarlas y fortalecerlas en sus reivindicaciones por una vida digna y el respeto a sus derechos.

Sobre este último aspecto, diversos sectores suizos han manifestado su preocupación. El año pasado y en forma previa a la ratificación del TLC con Colombia (en el marco de la EFTA), parlamentarios y organizaciones civiles pidieron a Berna condicionar la medida al mejoramiento de los derechos humanos en el país andino.

Suiza-Colombia

Empero, las autoridades helvéticas consideran que ese mecanismo podrá contribuir a resolver la situación del rubro y el TLC entrará en vigor este mismo año. Además, Colombia se ha convertido en país prioritario para la Secretaría suiza de Economía (Seco), algo que celebra la embajadora del país sudamericano ante Berna, Claudia Turbay.

“La situación de las relaciones bilaterales es óptima y existen los mecanismos para fortalecerlas y profundizarlas”, comenta la diplomática en entrevista con swissinfo.ch.

Recuerda que los nexos entre Suiza y Colombia cumplieron en 2008 su primer centenario y destaca que ese lazo puede reforzarse no sólo con intercambios, sino con alianzas comerciales y en otros renglones.

“Hay un diálogo abierto, un acercamiento institucional (entre los dos países), un estado de disponibilidad, de claridad en las relaciones y estamos trabajando para dinamizar el amplio portafolio que tenemos”.

Claudia Turbay llegó a Berna hace apenas dos meses y, nos comenta, ha identificado una serie de aspectos comunes entre su país y Suiza. Uno de ellos, la democracia.

Contienda electoral

Y en ese tenor, cabe señalar que el próximo 30 de mayo los colombianos elegirán al sucesor de Álvaro Uribe, luego de que el Tribunal Constitucional cortara al actual Jefe del Nariño la posibilidad de participar en una tercera contienda por el Ejecutivo.

Hay alrededor de una decena de aspirantes a la presidencia colombiana, en su mayoría de derecha y aquel que gane el favor del electorado tendrá ante sí el enorme desafío de poner coto a la violencia en el país. Apenas este jueves (25.03.) un atentado costó la vida de varias personas y dejó varias decenas de heridos en Buenaventura (suroeste del país).

Y ello, amén de restablecer la confianza institucional luego de los escándalos de corruptela de los “parapolíticos” (funcionarios vinculados con el paramilitarismo).

Escenario de un conflicto armado desde hace más de medio siglo y flagelada por las operaciones del narcotráfico y el paramilitarismo, Colombia sufre también por el surgimiento de grupos emergentes y la violación de los derechos humanos de la población civil, en particular de los sectores más desfavorecidos.

Derechos violentados

“Los derechos humanos son severamente violentados en Colombia”, acusa el diputado suizo Carlo Sommaruga, en entrevista con swissinfo.ch.

“Los sectores marginalizados: los campesinos, las poblaciones afrocolombianas, los sindicalistas están bajo una presión muy grande a nivel económico, pero también de una presión de violencia de los ‘paras’ articulada con la incapacidad del Gobierno para protegerlos”, enfatiza.

A guisa de ejemplo alude a la comunidad de Garzal, en la zona rural de Simití (departamento de Bolívar), cuyos habitantes (unos 200) han recibido amenazas por parte de paramilitares como respuesta a su intento de recuperar los títulos de propiedad de sus tierras. Y ello, “sin que el Gobierno los apoye, aun cuando se comprometió a hacerlo”.

El diputado socialista estuvo el pasado mes de febrero en Colombia para visitar los proyectos de la organización Swissaid en la región del Magdalena Medio (centro norte del país). En compañía de otros dos parlamentarios y de representantes de esa entidad, tuvo oportunidad de reunirse con líderes sindicales y campesinos. (En más sobre el tema: La biodiversidad amenazada).

Paramilitares y terratenientes

“Recogí testimonios de violaciones. A pesar del discurso del Gobierno de que las cosas están mejorando, hay una violencia clara contra los sindicalistas”, asevera Sommaruga que el martes pasado dictó en Ginebra una conferencia sobre el tema.

Asegura igualmente que el enjuiciamiento de un ex dirigente de los servicios secretos colombianos (que hacía circular los nombres de sindicalistas que luego eran asesinados) evidenció una conexión entre esa dependencia y el paramilitarismo.

Por su parte, y en una reciente visita a Suiza, Gisela Cañas, de la ONG colombiana Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, señaló a swissinfo.ch la necesidad urgente de proteger los derechos humanos de las comunidades afrocolombianas y campesinas afectadas por plantaciones de monocultivos a gran escala, como en el caso de la siembra de la palma de aceite en el Curvaradó y Jiguaminadó (Bajo Atrato).

“Ese ejemplo permite ilustrar la manera en que las comunidades son despojadas y desplazadas por intereses ligados a la apropiación de las tierras”. Los terratenientes, precisó la jurista, actúan con el apoyo de los grupos paramilitares.

Ofensiva contra civiles

Procedente de paramilitares, narcotraficantes, “grupos emergentes” (ex paramilitares), guerrilleros y hasta el propio ejército (como lo demuestra el desafortunado expediente de los ‘falsos positivos’)… es intensa la ofensiva contra la sociedad civil.

En un reciente informe, la comisaria de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, señaló su inquietud por la situación de los defensores de los derechos humanos y su estigmatización, inclusive por parte de miembros del Gobierno.

“Los asesinatos de sindicalistas, de indígenas, de defensores de los derechos humanos… no es el Gobierno el que está ejerciendo esa acción terrorista y criminal, es el Gobierno el que la quiere reprender”, subraya la embajadora Turbay.

- Pero al Estado le corresponde velar por la seguridad de todos y los crímenes se siguen cometiendo…, anotamos.

“Y se siguen castigando y hay que castigarlos, y el compromiso es aplicar el rigor de la ley. No puede el Gobierno caer en la equivocación de que para castigar a quienes están en contra de los derechos humanos actúen fuera del Estado de derecho. Hay una situación de disparidad entre los que actúan fuera de la ley y los que están dentro”, apunta la embajadora colombiana.

Al respecto, el asunto de los ‘falsos positivos’ (civiles asesinados por soldados y presentados como miembros de las FARC) sería el mayor elemento en contra del candidato presidencial Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa…

“Hay distintas fórmulas, distintos candidatos y banderas. Vamos a mirar cómo responde el pueblo. Pienso que políticas inspiradas como instrumentos de bien pueden tener en su aplicación una mala utilización, como el caso de los ‘falsos positivos’ y ahí hay justicia y se sigue un proceso jurídico que tiene que castigar a quienes abusan”.

Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

E-CHANGER

Nacida en 1959 como 'Hermanos sin Fronteras', con estrategias en África de corte misionero, la entidad conoció cambios importantes. Los primeros, derivados de las fricciones inherentes a una cooperación que se desarrollaba en un esquema vertical, los otros, con relación a su espacio geográfico.

A partir de los años 70, la entidad volvió la mirada al Nuevo Mundo, en particular hacia Nicaragua y su Revolución Sandinista, pero supo también de la efervescencia de los países del Cono Sur bajo el yugo de las dictaduras militares o en la lucha de la Teología de la Liberación.

Con estrategias que buscan fortalecer a la sociedad civil como protagonista de un cambio que permita una mayor justicia, E-CHANGER desarrolla programas de intercambio - no de meras tecnologías, sino humano-, en diversos países de Latinoamérica. La suya es una búsqueda que se apoya en la idea que tanto el Sur tiene que aprender del Norte, como el Norte del Sur.

SUIPPCOL

El Programa Suizo para la Promoción de la Paz en Colombia fue instaurado en 2001 y transitó tres fases. La tercera está actualmente en desarrollo y concluirá en 2011.

Es un programa de la sociedad civil suiza con un fuerte apoyo del Gobierno suizo. Confluencia que le asegura una particular sinergia.

Integran el programa las siguientes ONG helvéticas, todas presentes con proyectos o voluntarios en Colombia: Caritas, Acción Cuaresma, Ayuda Protestante EPER, Swissaid, Amnistía Internacional/CH, el Grupo de Trabajo Suiza-Colombia, Terre des hommes Suiza, Brigadas por la Paz, E-CHANGER y Bethlehem Mission Immensee.

La prioridad del programa es el apoyo a organizaciones o procesos locales,
-fundamentalmente en el campo-, que se encuentran en las zonas de conflictos.



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