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Estados Unidos


Suizos en el corredor de la muerte para dar testimonio


Por Frédéric Burnand, Ginebra


Patrick Chappatte en su taller de Ginebra. (swissinfo.ch)

Patrick Chappatte en su taller de Ginebra.

(swissinfo.ch)

La periodista Anne-Frédérique Widmann y el caricaturista Patrick Chappatte se reunieron con condenados a muerte durante su estancia en California. Los encuentros dieron lugar a una serie de imágenes que conforman una exposición presentada actualmente en Suiza y que circula en Estados Unidos, donde contribuye a desvelar un tema tabú.

Ginebra, barrio de Pâquis. En su taller, Chappatte da los últimos toques a su historia en dibujos animados sobre los corredores de la muerte que el ‘New York Times’ pondrá en línea a finales de abril. Una primicia para esa institución del periodismo.

“Los corredores de la muerte son poco conocidos en Estados Unidos”, narra Chappatte. Aunque la pena capital forma parte de la mitología de la justicia estadounidense, la realidad que intentamos mostrar es todavía un tema tabú. Esas instalaciones de alta seguridad donde los presos son aislados en espera de ejecución son las olvidadas mazmorras de Estados Unidos”.

De ahí la idea de abrir las ventanas sobre ese mundo desconocido. Esas ‘Windows on Death Row’ (título del proyecto) muestran la suerte que los reos mismos plasmaron en pinturas y dibujos, y las caricaturas de reconocidos humoristas gráficos de la prensa estadounidense.

Durante su estancia de un año en California, en 2014, Anne-Frédérique Widmann y su compañero, Patrick Chappatte, acudieron a cuatro prisiones para entrevistarse con personas sentenciadas a la pena máxima y reunir una serie de testimonios.

“A través de un boletín de noticias, pudimos informar acerca de nuestro proyecto a los alrededor de 3 000 condenados en espera de ser ejecutados”, precisa Chappatte. Unos treinta nos contactaron. Son los que están todavía en pie. La inmensa mayoría de esos prisioneros vegetan. Quedaron medio enloquecidos y están bajo psicotrópicos. La mayor parte están destruidos”.

“Aquellos que encontramos mostraron una capacidad excepcional de resiliencia gracias al arte. Todos aprendieron a dibujar y a pintar en la cárcel. El arte les ha ayudado a mantener el juicio, así como la esperanza de que su caso sea revisado. Como me dijo un prisionero: ‘se dice que mientras haya vida habrá esperanza. Para mí, mientras haya esperanza, habrá vida’”.

Esta es la realidad que muestra ‘Ventanas sobre el corredor de la muerte’, un proyecto periodístico más que militante que ha recibido un fuerte apoyo del Ministerio suizo de Exteriores (DFAE).

“En el imaginario colectivo, los condenados a muerte son monstruos inhumanos y criminales”, subraya Chappatte. Los encierran y los ejecutan. La mayoría son, en efecto, criminales, pero forman parte de la humanidad. Además, un cierto número de ellos fueron condenados por error. Las condiciones de su encarcelación son poco conocidas, pero el aislamiento en el que son mantenidos 23 de las 24 horas del día puede durar décadas”.

En ese contexto comienzan a aparecer fisuras en las certezas sobre los fundamentos del castigo, explica Chappatte: “Una mayoría de estadounidenses apoya todavía la pena de muerte, pero dos elementos conmovieron a la opinión pública, Por una parte, la aparición de las pruebas de ADN, que ha permitido exonerar a una serie de condenados. Actualmente, una persona declarada inocente sale de la cárcel cada 3 meses.

Por otra, los derrapes que se produjeron en 2013 y 2014, cuando la UE declaró un boicot sobre la venta de productos letales a Estados Unidos”, merced al empleo de los mismos para las ejecuciones. Las sustancias utilizadas en sustitución infligieron agonías a los receptores.

La exposición de los dos suizos (abierta actualmente en Morges y Ginebra, en el marco del Festival Internacional de Cine y Foro sobre Derechos Humanos) ayuda a comprender hasta qué punto la pena de muerte desvela a la sociedad estadounidense en su conjunto: “Encontramos en ella la historia de Estados Unidos, que es muy violenta, la religión y su imaginario del castigo, las desigualdades sociales que afectan particularmente a los afroamericanos. Por otra parte, hay una forma de pena de muerte más extendida en EE UU, la de la ejecución sin juicio. Sobre todo de negros, esas personas están siendo fusiladas por la policía en acciones más o menos dudosas. Podemos hablar en esos casos de ejecuciones extrajudiciales”.

Diplomacia suiza contra la pena de muerte

“La abolición universal de la pena de muerte es una prioridad de la acción diplomática suiza en favor de los derechos humanos”, señala el Ministerio de Exteriores (DFAE) al explicar su apoyo financiero al proyecto ‘Windows on Death Row’.

“Destinada a contribuir a los debates en EE UU y en el mundo sobre la pena de muerte, la exposición es, ante todo, una invitación a incrementar los intercambios”, señala el DFAE en un comunicado.

Globalmente, “Suiza busca contribuir a la abolición universal de la pena de muerte para el 2025, o al menos a la introducción de una moratoria universal de las ejecuciones”, un objetivo formalizado por una estrategia para la supresión de la pena de muerte en el mundo.

En 2015 una mayoría de los países del mundo (102) habían abolido plenamente la pena de muerte. En total, 140 Estados la han suprimido por ley o en la práctica, según Amnistía Internacional.

Sin embargo, al menos 1 634 personas fueron ejecutadas en 2015, es decir, un 50% más que el año precedente. Es la cifra más elevada en los registros de la organización desde 1989.

En Estados Unidos, el estado de Pensilvania impuso una moratoria sobre las ejecuciones y son 18 las entidades del país que han suprimido la pena capital.   


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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