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Experiencias de expatriados


¿Es Suiza el lugar ideal para vivir y trabajar?




Suiza es el destino favorito para los expatriados extranjeros. (Keystone)

Suiza es el destino favorito para los expatriados extranjeros.

(Keystone)

Si damos crédito a la más reciente encuesta del banco HSBC, los ejecutivos extranjeros que viven en El Cairo sueñan con ser transferidos a Zúrich o Singapur. ¿Pero cómo es en realidad la vida de un extranjero en uno de los países más codiciados del mundo?

Según el estudio ‘Expat Explorador 2014’ del HSBC, Suiza es el destino favorito de los trabajadores extranjeros, delante de Singapur y China. En contrapartida, Egipto se ubica en el último lugar de 34 países analizados.

Paul Cooke, un británico que ha trabajado en Suiza y Singapur  para la empresa estadounidense de revestimientos Valspar, considera que hay muchos rasgos comunes en estos dos países. Se trata de naciones pequeñas, prósperas, ubicadas en el corazón de sus respectivas regiones geográficas, estables y fiables. No es fortuito, de hecho, que Singapur se conozca como la ‘Suiza de Asia’.

Sin embargo, la media de días laborables en el país alpino y la isla varía mucho. “Asia es mucho más exigente y las jornadas laborales son más largas. Esto se debe, en parte, a las expectativas de los clientes, pero también a que todo mundo persigue permanentemente nuevas oportunidades de negocios”, explica Cooke a swissinfo.ch.

Los suizos también son ambiciosos, pero cuentan con un sistema laboral más preciso y estructurado. “En Singapur, la gente tiene menos experiencia y no está tan bien organizada como en Suiza. Por ello puedes encontrarte con más trabajo realizado del que realmente es necesario”.

Haciendo amigos

Shenjie Wang, nacido en China, recorrió una ruta inversa a la de Cooke. Viajó de Asia a Europa para estudiar en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) y, después, decidió quedarse a trabajar en la filial helvética de la empresa de semiconductores Marvell.

Wang coincide en que la estructura laboral suiza es más eficiente y posee un mejor balance entre vida y trabajo. Pero uno de los cambios más importantes que encontró al llegar a Suiza fue la mejora que experimentó su salud.

“La calidad de vida es excelente aquí, la comida es mejor, y el agua y el aire son mucho más puros que en China. Posiblemente, para los europeos esto es algo natural, pero en China yo sufría de asma cada invierno. El invierno pasado (viviendo en Suiza) fue el primero en el que esto no me sucedió”, dice a swissinfo.ch.

Wang reconoce que le resultó fácil relacionarse con la gente y hacer amigos entre los colegas que conoció en la EPFL y en Marvell, pero reconoce que la barrera del lenguaje ha complicado su vida laboral en más de una ocasión. “La gente de España e Italia puede alcanzar un buen nivel de francés en uno o dos años. Para para los asiáticos esto es mucho más difícil”.

La barrera lingüística fue un obstáculo especialmente grande a la hora de buscar alojamiento. Wang afirma que en ciudades como Lausana o Ginebra siempre es difícil hallar pisos que reúnan calidad y precio razonables. Y se vuelve doblemente difícil si, además, existen problemas de comunicación.

Por su parte, Raghu Viswanathan, originario de India, considera que pese a sus limitaciones para comunicarse en los dialectos locales, es fácil acercarse a los vecinos y mantener una buena comunicación con ellos, una vez que se ha traspasado esa línea invisible que impone el carácter reservado de los suizos. Reconoce, no obstante, que al principio le resultó difícil aceptar la idea de mudarse de Estados Unidos a la ciudad de Baden (cantón Argovia) para trabajar en la empresa francesa Alstom.

“En mi oficina de Estados Unidos había un ambiente más relajado. Los empleados suizos establecen una barrera muy clara entre su vida profesional y el hogar, y hacen patentes esos límites. Las conversaciones en el ámbito laboral se reducen a asuntos laborales y no hay muchos acercamientos de carácter personal”, señala a swissinfo.ch.

“Creo que entendí bastante rápido que el concepto de amistad es distinto en los dos países. En Suiza, es más profundo. En Estados Unidos, todo el mundo es amigable desde el principio, pero a veces solo lo es de forma superficial. En Suiza, en cambio, tienes que esforzarte más para sentirte aceptado como personas, pero cuando haces amigos las relaciones son mucho más profundas”, añade.

El costo de la vida

Habituarse al carácter reservado de los suizos puede tomar algún tiempo, considera Sjoerd Broers, director ejecutivo de Auris Relocation, que asesora a extranjeros en las gestiones que deben realizar para establecerse en Suiza. La compañía atiende entre 600 y 700 casos cada año.

“Los suizos pueden ser obstinados y reservados. Por ello, los trabajadores internacionales descubren enseguida que les corresponde a ellos dar el primer paso para entablar contactos. Aun así, muchas compañías para las que trabajamos aseguran que los problemas que experimentan los expatriados son mucho mayores en otros países”, apunta Broers.

El costo de la vida es otro aspecto que suele sorprender a los extranjeros que se mudan a Suiza, aun cuando los salarios helvéticos son generosos. A Viswanathan le cuesta entender que los suizos a veces dejen pasar verdaderas gangas, solo porque para ellos existe una asociación natural entre ‘caro’ y ‘calidad’.

“Esta mentalidad influye en que todo sea más costoso y limita las opciones de elegir. En Suiza tuve que decidir si me inscribía al gimnasio o a un club de tenis. En EEUU podía pagar ambos”, dice Viswanathan.

Wang difiere. A su juicio, hay muchos clichés sobre los ‘elevados precios suizos’. Existe un gran abanico de opciones y es posible encontrar productos baratos”.

¿Sentimiento xenófobo?

Los expatriados aceptan que su visión refleja solo parte de la historia. El reverso de la moneda es la percepción que tiene la población local de los extranjeros.

En febrero pasado, Suiza acaparó las primeras planas de la prensa internacional con la votación para restringir la llegada de inmigrantes al país. Una iniciativa que, no obstante,  adolece de precisión sobre cómo lograr este objetivo. El gobierno trabaja en ello, pero mientras no exista mayor precisión, la comunidad internacional no tiene claro cuán bienvenidos son realmente los extranjeros.

“Esto crea incertidumbre. La gente no entiende lo que implica realmente este voto y corren toda clase de rumores. Pero hay buenas probabilidades de que se encuentre una solución pragmática al tema”, sostiene Broers.

Pero la restricción a la llegada de extranjeros amenaza con radicalizarse si los suizos aprueban, el próximo 30 de noviembre, la denominada iniciativa Ecopop, que pide un mayor control de la inmigración y propone límites concretos.

“De prosperar, Ecopop sería desastrosa para Suiza porque daría la impresión de que este país rechaza a los extranjeros”, dice Broers.

Wang opina que la situación es confusa, y no solo en lo relativo al voto antinmigración, sino también a las reformas fiscales que aplicará Suiza a las empresas extranjeras para acallar los reclamos de la Unión Europea.

“El año pasado pensaba que podría quedarme en Suiza durante un largo periodo. Pero las cosas están cambiando. La posición de Suiza hacia los expatriados extranjeros parece generar confusión. Y además, existe el riesgo de que los cambios fiscales obliguen a mi compañía a reducir su talla o a abandonar el país”, añade.

En todas partes es distinto

Cooke se mudó de Singapur -el segundo destino más atractivo para los expatriados según el HSBC- a Francia (en 23º lugar). ¿Cómo percibió que este país cayera 21 plazas en la clasificación?

“En cierto sentido, uno tiene la sensación de haber abandonado la primera liga. Suiza es un país muy bien organizado y Singapur, un país sumamente dinámico. Ninguna de estas características se dan en Francia”, responde.

Tampoco las infraestructuras son comparables: “Volar desde el aeropuerto Charles de Gaulle no es tan placentero como hacerlo desde Zúrich o Changi”.

“Pero hay que adaptarse y no esperar que todos los países sean iguales. La clave es concentrarse en lo mejor que cada país te ofrece”, dice.

HSBC Expat Explorador 2014

Para la edición 2014, el banco británico entrevistó a 9.288 expatriados de 34 países.

Una cuarta parte de los 174 encuestados que viven en Suiza ganan más de 200 000 dólares (190 000 francos suizos) anuales.

Un 68% considera que disponía de más ingresos antes de mudarse a Suiza, país conocido por el alto costo de vida.

Pese a ello, tres cuartas partes de los consultados asocian a Suiza con un clima agradable y paisajes imponentes. La misma proporción encuentra que la calidad del aire es estupenda y los niveles de contaminación mucho menores que en su país de origen.

En contrapartida, afirman que, en general, es muy difícil encontrar alojamiento.

Aunque Suiza es el destino más codiciado para los expatriados, ocupa el lugar 33 (de 34 naciones) respecto a la vida social, y el último como destino propicio para hacer amigos.


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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