Experimentación animal y medicina Ratas de laboratorio, ¿qué alternativas?




En los laboratorios suizos fueron utilizados cerca de 400 000 ratones para la investigación en 2014.

En los laboratorios suizos fueron utilizados cerca de 400 000 ratones para la investigación en 2014.

(imago/Westend61)

Cada año millones de animales son sacrificados en el mundo en nombre de la ciencia. En Suiza no faltan alternativas a ese tipo de experimentación. Sin embargo, los métodos de sustitución, utilizados también por la industria farmacéutica, tienen dificultades para imponerse. ¿Cuál es la situación?

La de Barbara Rothen-Rutishauser, es una rata de laboratorio un poco particular. Pesa unos pocos gramos, mide unos 15 centímetros de largo y está hecha básicamente de plástico. Lo que la experta en nanopartículas nos muestra en su oficina es el resultado de una amplia investigación: un modelo de pulmón humano en tres dimensiones.

En una bandeja de plástico con seis recipientes circulares, la investigadora del Instituto Adolphe Merkle de Friburgo ha recreado el tejido pulmonar mediante la colocación de micro capas de células de una membrana permeable. Una primicia mundial.

Modelo in vitro del tejido pulmonar humano.

Modelo in vitro del tejido pulmonar humano.

(unifr.ch)

Barbara Rothen-Rutishauser comenzó a estudiar los efectos de las partículas presentes en el aire y en los gases de escape hace quince años. Entonces no había realmente modelos in vitro que reprodujeran satisfactoriamente el tejido pulmonar, recuerda. “Gran parte de los experimentos se realizaban en ratas y ratones”.

Con el modelo en 3D, que combina tres tipos de células, ahora es posible estudiar algunas reacciones de los pulmones, como la inflamación aguda, y determinar la tolerabilidad de una sustancia inhalada, por ejemplo, de potenciales medicamentos contra el asma. “La investigación no puede renunciar por completo a los animales. Con esta alternativa, sin embargo, se podría evitar el sacrificio de miles de conejillos de indias, sobre todo en los ensayos preclínicos”, explica la experta.

Obviamente, estamos muy lejos del tejido original y por ahora no es posible reproducir la circulación sanguínea y linfática, puntualiza Barbara Rothen-Rutishauser. “Las pruebas han demostrado, sin embargo, que los resultados obtenidos son muy cercanos a los observados en pruebas con animales”. Además, continúa, los modelos in vitro son más baratos y permiten obtener resultados con mayor rapidez, lo que interesa a la industria farmacéutica.

Menos animales con las 3R

En los últimos 30 años, el número de animales utilizados para la experimentación ha decrecido drásticamente en Suiza. Lo anterior obedece principalmente a la legislación sobre la protección de los animales, entre las más estrictas del mundo, introducida en los años noventa, indica la Oficina Federal de Seguridad Alimentaria y Veterinaria (OSAV).

En Suiza solamente se pueden realizar experimentos con animales si no existen métodos alternativos reconocidos. El investigador debe demostrar que el beneficio para la sociedad es mayor que el sufrimiento de los animales. Y como en los países de la Unión Europea, existe la obligación de aplicar el llamado principio de las 3R: sustitución de los experimentos con animales con métodos alternativos (Reemplazo), disminución del número de animales (Reducción) y perfeccionamiento de los métodos de la investigación científica (Refinamiento).

No obstante, “Suiza debe hacer mucho más”, considera Ernst B. Hunziker, responsable científico de la Fundación de Investigación 3R, un órgano para la promoción de métodos alternativos a la experimentación con animales. “Desde 1987 hemos financiado unos 130 proyectos. Las solicitudes que recibimos de la industria y la academia aumentan de manera constante, pero los medios financieros de que disponemos son insuficientes. Podemos apoyar solamente uno de cada diez proyectos”, indica a swissinfo.ch.

Una oportunidad perdida

Profesor del Instituto de Investigación Clínica de la Universidad de Berna, Ernst B. Hunziker deplora especialmente la asimetría en la asignación de fondos públicos para la investigación. El Gobierno federal, a través del Fondo Nacional, eroga anualmente 118 millones para la investigación que experimenta con animales, revela. “Para la promoción de métodos 3R tenemos en cambio un presupuesto de 500 000 francos, procedente en partes iguales de la OSAV y de la industria farmacéutica”.

La parlamentaria Isabelle Chevalley (Vaud), artífice de dos interpelaciones sobre el particular, subraya que “únicamente el 0,4% de las subvenciones se destina a la elaboración y aplicación de procedimientos ajenos a la experimentación con animales”.

Otros países, como Estados Unidos y Gran Bretaña, son más activos en este frente, señala el responsable científico de la Fundación de Investigación 3R. “La ‘pequeña’ Dinamarca destina un presupuesto cuatro veces mayor al de Suiza”. Según Ernst B. Hunziker, se perdió una oportunidad el año pasado, cuando una propuesta para un programa nacional de investigación sobre métodos 3R fue rechazada.

“Este tema estaba en competencia con muchos otros. Hicimos una selección”, dice Claudine Dolt, de la Secretaría de Estado para la Formación, la Investigación y la Innovación (SEFRI). La promoción de las 3R, añade, no es solamente una cuestión de dinero. “Requiere actuar en diversos niveles, incluyendo la formación de investigadores”.

Para aquellos que trabajan en los métodos de sustitución es difícil obtener financiamiento público, insiste Barbara Rothen-Rutishauser. Estima que para validar su pulmón artificial, necesitará todavía entre 3 y 5 años. Su esperanza es una producción a gran escala por medio de una impresora 3D (bioimpresión), una técnica que también se utiliza para reproducir partes del cuerpo humano.

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El ejemplo de los cosméticos

Un método alternativo no solamente debe demostrar su eficacia científica. También debe ser reconocido por las autoridades reguladoras y la industria farmacéutica, señala Barbara Rothen-Rutishauser. “Solamente entonces puede ser integrado en el proceso de desarrollo de un medicamento o en el estudio de los riesgos”.

Suiza adopta las directrices internacionales, recuerda el Instituto Suizo de Productos Terapéuticos, Swissmedic. Los modelos alternativos, explica su portavoz, Peter Balzli, son analizados por la comunidad científica y la industria sobre la base de la literatura existente. Pero son las autoridades internacionales, como la Agencia Europea de Medicamentos, las que deciden sobre su uso.

En el caso de otras sustancias, como los cosméticos o los productos químicos industriales, la presión para desarrollar alternativas a los animales es más grande, reconoce Pedro Balzli. Y la Asociación de empresas farmacéuticas suizas activas en la investigación (Interpharma) hace hincapié en que para mejorar la protección de los animales se necesita “un diálogo franco” que implique a representantes políticos.

El ejemplo a seguir es el que llevó a la prohibición europea de venta de cosméticos probados en animales, considera Barbara Rothen-Rutishauser. “En el pasado, los productos también se ensayaban en conejos. Pero como resultado de una directiva europea de 2013, las empresas deben utilizar ahora, para ciertas pruebas, cultivos celulares en 3D de tejidos cutáneos humanos”.

Centro de competencia 3R

Dos acontecimientos recientes pueden impulsar los métodos alternativos. En respuesta a una iniciativa firmada por un millón de personas, la Comisión Europea anunció este verano la intención de apoyar el principio de las 3R. Y, sobre todo, de prohibir, progresivamente, el uso de animales.

En Suiza, el Gobierno ha propuesto por su parte una serie de medidas para promover el estudio de métodos alternativos. Esto incluye la creación de un centro nacional de competencia 3R y una mejor integración de este principio en la enseñanza superior en las ciencias naturales y de la medicina.

Un centro de competencia “sería un buen paso adelante”, comenta el director científico de la Fundación de Investigación 3R. “El dinero que se invierte hoy en los métodos alternativos se puede economizar mañana con la reducción del número de animales”, observa Ernst B. Hunziker.

Universidad e industria, dos tendencias

Tras la disminución en el número de animales de laboratorio, observado desde mediados de los años ochenta en Suiza, hay dos tendencias opuestas. Mientras en la industria hubo una reducción, se produjo una situación opuesta en la investigación académica. En 2012, el número de animales utilizados por universidades, escuelas politécnicas y hospitales superó por primera vez al de la industria.

“La evolución no está relacionado con el aumento de estudiantes e investigadores, sino con la introducción de nuevas tecnologías, como la de los organismos modificados genéticamente”, explica Ernst B. Hunziker, director científico de la Fundación de Investigación 3R.

La industria, por su parte, ha reducido los experimentos con animales en el campo del desarrollo, la autorización y el control de la eficacia y la calidad. “En la actividad rutinaria de laboratorio se utilizan diversas tecnologías que hacen innecesario el uso de animales”, indica Thomas Cueni, secretario general de Interpharma.

A ello se añade el hecho de que la industria no realice todos sus proyectos de investigación en Suiza y que algunos experimentos con animales hayan sido llevados a universidades, como revela un informe del Gobierno suizo.


Traducido del italiano por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

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