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Festival de Locarno 'Longa Noite', un viaje a la España franquista

Cineasta gallego Eloy Enciso sentado en el photocall del Festival de Locarno

El director gallego Eloy Enciso presenta Longa Noite en estreno mundial en el Festival de Locarno. 

(Keystone / Urs Flueeler)

Reconstruir la memoria histórica de la época franquista. Esa es la compleja apuesta del joven director gallego Eloy Enciso con su película Longa NoiteEnlace externo (Larga Noche) que presenta en estreno mundial en el Festival de Locarno. La cinta compite por el Leopardo de Oro, el máximo galardón del certamen.

En este viaje testimonial no hay verdades absolutas sino diversas voces, como en una composición coral. Tal como las escucha, Anxo (Misha Bies Golas), al regresar a su pueblo natal en Galicia después de la Guerra Civil, encontrándose a vencedores y vencidos.

Eloy Enciso Cachafeiro,

Nacido en 1975 en Meira (Lugo), es uno de los cineastas más representativos del cine gallego.

Longa Noite, su producción más reciente, compite por el Leopardo de Oro en el Festival de Locarno, donde presentó Arraianos en 2012. Su primera obra, el documental Pic-nic data de 2007. Sus películas han sido premiadas en varios festivales internacionales.

Con Longa Noite sigue explorando un cine construido sobre la base de fuentes literarias y la participación de actores no profesionales. En este caso, la mayoría seleccionados entre grupos gallegos de teatro experimental.

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“Uno de los principios de mi cine es que no hay una diferencia grande entre pasado, presente y futuro”, explica a swissinfo.ch el director Eloy EncisoEnlace externo. La película “está ambientada en el pasado, pero no es histórica”, precisa.

Esta afirmación es un tanto relativa si se tiene en cuenta que gran parte del guion se nutre de textos literarios. Y prácticamente el conjunto de las cartas recitadas son documentos históricos.

La mirada hacia atrás

Con la nostalgia propia del paisaje mágico de Lugo y Pontevedra como trasfondo, la cámara inicia su recorrido en la puerta de la iglesia, donde dos mendigos añoran los tiempos pasados y dicen “no tener la culpa de existir” en la miseria. “Al menos, ahora, hay paz”, agregan.

El micrófono no esconde la nostalgia de un grupo de hombres, reunidos en torno a una partida de cartas, que enumeran la decena de elogios y títulos honoríficos y populares con los que se enaltecía al general Francisco Franco. “Hombre providencia”, “general de todos los ejércitos”, “único vencedor del marxismo en el campo de batalla”, aparecen en esa seguidilla de elogios hacia el caudillo.

A partir de entonces, el viento cambia sustancialmente. El testimonio de Celsa rememorando su vivencia de presa política abre otra ventana, la de los derechos humanos vapuleados y la represión generalizada.

O el exsoldado que recuerda la escasa base social que tenían los falangistas entre las tropas franquistas durante la guerra, y que admite que el aparato militar arrasó con los que desde dentro cuestionaban la línea oficial. Y habla de los “dos tipos de miedos que existían, el temor a un hecho concreto y el pánico a sentir miedo”.

“Un preso es un ser vivo muerto”, dice otro testimonio en off. que se entrelaza con la visión de Miguel Ponte García, trabajador ferroviario de una familia que simpatizaba con las ideas de izquierda, que fue torturado, condenado a muerte y pide el indulto: “He muerto varias veces [estando en prisión], y el que se resistió a morir fue mi cuerpo”.

La importancia de la memoria

“En España no ha existido la reconstrucción colectiva de esa etapa”, afirma Eloy Enciso. “Mi primera idea era encontrar un solo texto de referencia a partir del cual trabajar mi película, pero no lo hallé. Recurrí a especialistas literarios que me dijeron que una obra de esa naturaleza, con gente de la calle hablando de sus vivencias cotidianas durante el franquismo, sería casi imposible a encontrar”.

En ese momento, nadie conseguía publicar sus ideas, especialmente si había elementos críticos, “y tuve que ir a la literatura del exilio, una parte del cual se había asentado en Argentina”.

Como Eloy Enciso no quería presentar solo una mirada de esa realidad, “me lancé a descubrir los vestigios de todo lo que no había sido la historia oficial”. Fue un trabajo complicado, porque solo existen memorias dispersas; un legado roto, fragmentado. “Y eso se refleja también mi película, organizada en capítulos. Una especie de obra coral, con muchas voces que poco a poco van construyendo un retrato de conjunto”, explica el cineasta gallego formado en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en Cuba.

“No pretendo mostrar lo que pasó, sino cómo sucedió, y percibir cómo funciona una sociedad totalitaria, sea en España o en cualquier parte del mundo”, subraya Eloy Enciso, y que deja como secuela “un país sumido en una completa desmemoria” sobre esa etapa histórica, casi ausente en los contenidos escolares o, cuando está presente, presentada con una mirada tan sesgada como complaciente hacia el franquismo.

Eloy Enciso pertenece a una generación “que nació con la transición a la democracia, un modelo construido sobre la premisa de que si queremos ir hacia adelante no debemos mirar atrás. La idea subyacente de no reabrir heridas”.

Cine iberoamericano en Locarno

De las 17 películas que compiten por el Leopardo de Oro de este año, cinco han sido producidas en Portugal, España o Latinoamérica.

Una es  Longa NoiteEnlace externo, de Eloy Enciso, conocido del festival por haber presentado Arraianos, en la sección Cineastas del Presente en 2012. 

 Otra es Hogar, primera ficción de la directora Maura Delpero, nacida Italia, pero con una muy estrecha relación profesional y humana con Argentina.

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La crisis en España “nos hizo dudar a algunos de ese principio de la transición, que resultó falso, y nos reforzó en la convicción de que si no conocemos nuestra historia cómo va a ser posible avanzar”, explica el cineasta. “Y de ahí la propuesta de investigar hacia atrás para entender mejor, no solo de dónde venimos sino también quiénes somos”. 

La "recompensa" suiza

Participar en la selección oficial de la 72° edición del Festival de Locarno y competir por el máximo galardón “constituye una alegría y gran honor” para el director gallego. Es, además, una “gran recompensa al largo trabajo especialmente de Eloy –casi siete años desde que nació la idea–, y también del equipo”, señala Misha Bies Golas. El actor protagonista reconoce que se trata una “película difícil”, pero “absolutamente necesaria para recordar, para aprender, para saber”.

Después del estreno mundial en Locarno, Longa NoiteEnlace externo  tiene asegurado un importante recorrido por festivales en diversos países, según su director, y aspira a presentarse en salas.

swissinfo.ch

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