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Festival de Lucerna


"Aprendí a dirigir solo"


Por Rodrigo Carrizo Couto, Lucerna


Pablo Heras-Casado durante un ensayo con la Academia del Festival de Lucerna. ()

Pablo Heras-Casado durante un ensayo con la Academia del Festival de Lucerna.

A sus 34 años, Pablo Heras-Casado es la gran referencia de la dirección orquestal española. Su carrera ha sido fulminante desde que en 2007 ganó el premio a la mejor batuta del Festival de Lucerna, al que ahora vuelve para dirigir.

Llega con precisión helvética a los ensayos de la Academia del Festival de Lucerna. Sin protocolos, Heras-Casado saluda a sus músicos y comienza a ensayar el concierto que presentará este sábado, 1 septiembre. En el menú, un programa exigente en torno a tres compositores vivos. Dos de ellos están en la sala y escuchan las precisas indicaciones del español.

¿Cómo ha llegado Pablo Heras-Casado desde su Andalucía natal hasta, en sus propias palabras, “el mayor festival clásico del mundo”?

Una familia sin tradición musical

Todo comienza cuando los padres del pequeño Pablo, entonces de 8 años, acceden a comprarle una cinta del Réquiem de Mozart, dirigido por Herbert von Karajan. Nace así un interés por el canto que le llevará a comenzar sus estudios musicales.

“Vengo de una familia en la que no hay ninguna tradición musical. En mi casa, los primeros discos clásicos que entraron fueron los míos”, comenta con sencillez tras los ensayos.

“Mis padres me apoyaron desde el primer momento, y para comprar el piano se endeudaron hasta las cejas. Entonces ni siquiera sabíamos si la música iba a ser mi verdadera vocación”.

Tras sus primeros pasos cantando música antigua española, nace el deseo de dirigir. De forma natural, como una consecuencia de la necesidad de dar su propia impronta a las obras que cantaba. Pero su aprendizaje fue todo menos convencional.

“Aprendí a dirigir solo, a través de lecturas y observando directores. Toda mi formación ha sido freelance, haciendo cursos aquí y allá en función de mis intereses del momento. Tan es así que no tengo diplomas ni títulos de nada”, explica.

Una declaración cuanto menos asombrosa en esta época obsesionada por la formación homologada y la acumulación de diplomas.

“No creo en las enseñanzas reglamentadas, por eso no quiero dar clases dentro de los sistemas académicos convencionales. Pienso que la educación tiene que ser flexible, orgánica y libre. Es dentro de ese contexto que me interesa enseñar”.

Bajo el ala de una leyenda viviente

Del aprendizaje con la Joven Orquesta Nacional de España, Heras Casado recuerda que sus compañeros llegaban a los cursos “cargados de diplomas obtenidos en Berlín, París o Londres”, mientras él traía bajo el brazo una carpeta llena de programas de conciertos organizados y dirigidos por él. “Lo que importa es la práctica de la dirección orquestal”, sentencia.

En 2007, el maestro andaluz llega al Festival de Lucerna, al ser seleccionado por Pierre Boulez, al que muchos consideran como el mayor compositor vivo y una referencia absoluta de la dirección orquestal.

“Yo conocía este evento, pero me llamó la atención que la academia fuera llevada por algunos de los más grandes músicos del mundo”. En 2008, Boulez le vuelve a invitar a participar. “Ahí comenzó mi relación con Suiza y Lucerna”.

La destrucción de la cultura española

De la crisis que está asfixiando a España, Heras Casado dice que la sufre “más como persona que como músico, pues casi no tengo lazos profesionales en España. Tampoco tengo un gran contacto con instituciones culturales españolas”.

Sin embargo, lanza un discurso inflamado contra la política nacional y la “cultura del pelotazo”. “¿Sabe usted lo que es dramático? Que construir toma mucho tiempo y esfuerzo, y destruir es algo que hacemos muy rápido. Y lo peor en música es que se destruya el público que ha costado décadas formar. Al Gobierno de España solo le falta declarar abiertamente que pasa de la cultura. Pero en realidad no hace falta, porque los hechos hablan por sí solos. Y esto puede publicarlo tal cual, pues yo no le debo nada a nadie en España; ni dependo de subvenciones, favores políticos ni ayudas autonómicas”.

En su opinión, lo que ha ocurrido en España en los últimos años “ha sido demencial”. “Cualquier auditorio provincial quería tener como artista residente a estrellas internacionales contratadas con precios inflados artificialmente. Un absurdo que provocó que ciertos músicos extranjeros sintieran, literalmente, vergüenza por aceptar los honorarios que ofrecían los promotores españoles. Cifras que no se han visto en ningún otro país desarrollado”.

¿Una vida en Suiza?

Ya en terrenos menos conflictivos, el cronista se pregunta sobre la vida privada del maestro en su tiempo libre? “Cuando me dejan, suelo salir a tomar copas con amigos, Ir a comer, o a caminar por la montaña”, comenta entre risas.

Ya más serio, agrega: “El que crea que mi vida es glamour, se equivoca. Yo sé el tiempo que tengo que dedicar a este oficio y el grado de renuncia que representa. Al contrario de lo que la gente piensa cuando nos ve en las recepciones, este es el oficio menos glamuroso del mundo. Nuestra vida es caótica y desorganizada”.

Todos tenemos, más o menos, idea de lo que hacen un pianista o un cantante para mantenerse en forma. ¿Y un director de orquesta? “Nada. Si dejo de dirigir dos meses no pasa nada. Es como andar en bicicleta. Una vez que dominas el oficio, desde el punto de vista físico, ya no se pierde. El músculo que ejercito es el cerebro. Me acuesto y me levanto entre partituras y libros”.

Tras su anterior diatriba contra la presente situación española, precisa: “España es mi raíz cultural y social. Llevo muy a gala el hecho de ser español. Mi ambición es hacer lo que hago lo mejor posible y ver a dónde me lleva eso”. Y parece que su futuro le puede traer a Suiza de forma casi permanente.

“Al llegar a Lucerna la semana pasada me di cuenta de que estoy muy unido a esta ciudad. Aquí he pasado algunos de los momentos más grandes de mi vida, tanto a nivel personal como profesional. De hecho, a veces pienso en instalarme en Suiza”.

Pablo Heras-Casado

Nació en 1977 en Granada.

Inició su formación como cantante y en coros, donde se interesó en particular en las polifonías antiguas.

Sus comienzos como director fueron con obras de compositores barrocos españoles como Agustín Contreras, Rodrigo de Ceballos, Santos de Aliseda, Luis de Aranda, Francisco Guerrero, Cristóbal de Morales y Tomás Luis de Victoria.

Se formó como director de forma autónoma con artistas como Harry Christophers o Christopher Hogwood. Más tarde fundó la Orquesta Barroca de Granada y el Ensemble Sonora, dedicado a la creación contemporánea.

En 2007 fue elegido por Pierre Boulez y Peter Eötvös para dirigir en la Academia del Festival de Lucerna, en Suiza.

Ha dirigido la Orquesta Filarmónica de Berlín, considerada la mejor del mundo, además de Los Angeles Philharmonic, la Dresdner Staatskapelle o la Cleveland Orchestra.

Desde 2011 es el director principal de la Orquesta de St. Luke’s, en Nueva York.

En 2012 fue galardonado con la Medalla de Honor de la Ciudad de Granada.

Academia del Festival de Lucerna

Fue creada en 2004 por el legendario compositor y director de orquesta francés Pierre Boulez

Cada año, acoge a 130 estudiantes de música llegados de todas partes del mundo para preparar obras del repertorio moderno y de la música contemporánea. 

Está formada por profesores miembros del Ensemble Intercontemporain de París, considerada la formación puntera a escala mundial en música contemporánea. El Ensemble fue fundado por Pierre Boulez. 

Las clases magistrales suelen estar abiertas al público y a los estudiantes. La Academia se ha convertido en sello de identidad del Festival de Lucerna. 

Este año, junto a Pierre Boulez y el húngaro Peter Eötvös, el maestro residente en la Lucerne Festival Academy es el español Pablo Heras-Casado.

swissinfo.ch



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