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Foro de Davos 2016


Refugiados: las tensiones en la UE salen a la luz


Por Matthew Allen, Davos


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Los refugiados esperan su turno delante del centro de registro en la isla griega de Chíos, el 15 de enero. (Keystone)

Los refugiados esperan su turno delante del centro de registro en la isla griega de Chíos, el 15 de enero.

(Keystone)

La Unión Europea (UE) podría verse seriamente afectada si sus Estados miembros son incapaces de alcanzar un acuerdo sobre cómo afrontar la llegada de refugiados de países devastados por la guerra. Es una de las conclusiones de los debates del  miércoles en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos.

Actualmente, 60 millones de personas –una cifra récord en la historia mundial– se están viendo forzadas a abandonar sus países de origen como resultado de la guerra, la violencia y la persecución de las que son objeto. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que unos 20 millones de personas ya se han visto obligadas a buscar una nueva vida como refugiados en otros países. De este total, poco más de un millón se mudaron a Europa, según datos oficiales a finales de 2015.

Europa ha fracasado hasta ahora en la tarea de enfrentar el rápido flujo de refugiados que recibe, ya que algunos países ejercen una gran presión para que se cumplan los principios del acuerdo Schengen en las fronteras europeas y otros piden que se apliquen políticas contrapuestas.

“Ningún otro problema ha dividido y ha puesto tanto en peligro a la Unión Europea (UE) como la crisis de los refugiados”, declaró el miércoles en Davos el presidente alemán Joachim Gauck.

Ese mismo día, Austria informó de que podría introducir cuotas para limitar la entrada de refugiados, y Macedonia tomó la determinación de cerrar sus fronteras con Grecia. Alemania está inmersa actualmente en un intenso debate político-social interno con respecto a la estrategia que debe seguir en la crisis de los refugiados, un asunto que genera doble controversia desde que las agresiones sexuales cometidas por extranjeros contra mujeres alemanas a finales de diciembre pasado.

La canciller alemana, Angela Merkel, tenía previsto asistir al Foro Económico Mundial (WEF, en inglés) de Davos, al que suele asistir con regularidad, pero canceló en el último minuto para atender un problema interno de relevancia.

Durante los debates del WEF, el presidente Gauck dejó claro que Alemania también considera seriamente la introducción de cuotas de refugiados, una perspectiva altamente polémica. Y si esto sucede, dijo el mandatario, “nuestra decisión no debe ser juzgada como una reacción instintiva, sino como una acción emprendida por un gobierno responsable que está dando respuesta a las necesidades de su población”.

“Una estrategia para frenar la entrada de inmigrantes podría ser la medida necesaria, tanto en el ámbito político como en el moral, para preservar la capacidad del Estado de seguir gobernando”, expresó con firmeza.

Pero Gauck también dejó claro que Alemania aboga por aumentar las inversiones de la UE en los países devastados por la guerra de Siria, con el fin de mejorar las condiciones de quienes viven ahí.

El juego de las culpas

Sin embargo, no todo mundo coincide con el presidente alemán. La divergencia de opiniones se hizo patente en el Foro Abierto de Davos durante la jornada del miércoles.

El primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, afirmó que su país registra una cifra récord en la recepción y tramitación de solicitudes de refugiados, y acusó abiertamente a los países de Europa del Este –sin mencionar a ninguno en concreto– de “no querer aceptar un solo refugiado”.

En su discurso, Vucic rechazó también la idea de imponer controles fronterizos en Grecia, como lo sugirió Alemania. “Esto no funcionará, no podrán proteger la frontera griega… No podrán hacer nada en Grecia y todos lo sabemos”, declaró. No obstante, dejó claro que dada la dependencia que Atenas tiene de Berlín en el presente, por las ayudas económicas que ha recibido, la primera deberá resistir a una gran presión.

En opinión de Vucic, para resolver el problema de los refugiados se requiere intensificar las negociaciones con los países de la UE que se oponen a recibir refugiados del norte de África y de Oriente Próximo, “que con frecuencia son mucho mejores personas que nosotros”, añadió.

En su turno, el primer ministro sueco, Stefan Löfven, afirmó que los desacuerdos entre los países miembros de la UE se deben, ante todo, a que unos culpan a los otros. “La UE podría haber hecho frente a este problema si todos hubiéramos cooperado”.

William Lacy Swing, director general de la Organización Internacional para Migración, concuerda con esta visión. “Recibir a un millón de personas para una población global que suma 550 millones de habitantes es algo perfectamente manejable. Pero para lograrlo se necesita una unión que funcione de verdad”.

En Suiza, el número de solicitantes de asilo se ha incrementado, aunque no tanto como esperaban algunos observadores. Hasta finales de noviembre de 2015, más de 34 000 personas habían solicitado el apoyo de Suiza en este ámbito, que se suman a las 10 000 que lo habían pedido en 2014.

Esta cifra está muy por debajo de los 47 500 demandantes de asilo que se registraron en 1999, cuando se desintegró la antigua Yugoslavia.


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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