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Un hombre armado al volante de un camión atropelló a una multitud que celebraba el jueves el día de la Bastilla en la ciudad francesa de Niza, matando al menos a 84 personas y dejando decenas de heridos en lo que el presidente François Hollande llamó un acto terrorista. En la imagen, el camión pesado empleado para el atentando, en cuya luna frontal se ven impactos de bala, en Niza, el 15 de julio de 2016. REUTERS/Eric Gaillard

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Por Sophie Sassard y Michel Bernouin y Tom Bergin

NIZA, Francia (Reuters) - Las autoridades francesas trataban de establecer el viernes si el hombre tunecino que mató al menos a 84 personas al arrollar con un camión a una multitud que celebraba el día de la Toma de la Bastilla actuó por cuenta propia o tiene cómplices, pero dijeron que el ataque tiene la marca del islamismo militante.

La agresión en la noche del jueves en la ciudad de Niza, en la Costa Azul, sumió a Francia en la congoja y la preocupación a sólo ocho meses de que hombres armados mataron a 130 personas en París. Los ataques, junto a otro en Bruselas, han golpeado a Europa Occidental, inquieta ya por los desafíos de seguridad de la inmigración masiva, fronteras abiertas y focos de islamismo radical.

El camión zigzagueó por la costanera Paseo de los Ingleses el jueves tras el fin de un espectáculo de fuegos artificiales para conmemorar el día nacional de Francia. El ataque golpeó a familias y amigos que escuchaban una orquesta o caminaban por la playa del Mediterráneo hacia el centenario e imponente Hotel Negresco.

Hubo al menos 10 niños entre los muertos, además de muchos heridos, de ellos 25 estaban conectados a apoyo vital, dijeron autoridades francesas.

Franck Sidoli, testigo de los hechos, dijo que había visto a la gente caer. "Luego el camión se detuvo, estábamos a cinco metros de allí. Una mujer que estaba ahí perdió a su hijo. Su hijo estaba en el suelo, sangrando", relató a Reuters en el lugar.

La policía conocía al chofer del camión, Mohamed Lahouaiej Bouhlel de 31 años y que fue abatido en el lugar, porque cometió pequeños delitos, pero no estaba en las listas de sospechosos de ser militantes. Había sido condenado una vez por conducción agresiva y sentenciado a tres meses de libertad vigilada por arrojar un palet de madera a otro conductor.

La investigación "tratará de determinar si hubo cómplices", dijo el fiscal de París Francois Molins. "Intentará además de saber su Mohamed Laouaiej Bouhlel tiene vínculos con organizaciones terroristas islamistas".

"Si bien nadie se ha atribuido la responsabilidad por el ataque ayer (jueves), este es el tipo de cosas que cuadra perfectamente con los llamados a asesinar de organizaciones terroristas", añadió.

El primer ministro francés, Manuel Valls, dijo a un noticiario de la tarde que Bouhlel "de un modo u otro" estaba vinculado al Islam radical.

La ex esposa de Bouhlel estaba en custodia policial, dijo Molins. El atacante tiene tres hijos. La policía encontró una pistola y varias armas falsas en el camión que conducía.

SANGRE SECA Y COCHECITOS APLASTADOS

La ciudad amaneció el viernes con el pavimento manchado con sangre seca. Cochecitos de bebé destruidos, una "baguette" sin comer y otros restos desparramados por el paseo. Las autoridades cerraron algunas áreas y a través de brechas se veía lo que parecían ser cuerpos cubiertos por sábanas.

El camión seguía donde se detuvo con el parabrisas agujereado por balas.

"Vi este enorme camión blanco pasar a toda velocidad", dijo Suzy Wargniez, una mujer de 65 años que estaba observando desde un café en el paseo. "Estaba disparando, disparando", agregó.

En el Hospital Pasteur de Niza, el personal sanitario atendía a una gran cantidad de heridos. Fanny de 20 años aguardaba en el lugar noticias de amigos que estaban siendo operados.

"El camión me derribó hacia un lado. Cuando abrí los ojos vi caras que no reconocía y comencé a pedir ayuda", dijo a Reuters. "Algunos de mis amigos no tuvieron tanta suerte. Los están operando mientras hablamos".

Vecinos del atacante, en un barrio residencial del norte de Niza, describieron a Bouhlel como atractivo, pero perturbador.

"Diría que era alguien que era del agrado de las mujeres", dijo su vecina Hanan, en el vestíbulo del edificio de apartamentos donde vivía Bouhlel. "Pero daba miedo. No es que tuviese un rostro que asustaba, pero se quedaba mirando fijamente a los niños mucho".

Tras la matanza en Niza, el estado de emergencia que se impuso luego de los ataques de noviembre en París se extendió por otros tres meses. Reservistas de la policía y el Ejército fueron llamados a ayudar.

"Francia tiene una gran tristeza debido a esta nueva tragedia", dijo el presidente Francois Hollande. "No se puede negar el carácter terrorista de este ataque", agregó.

París es parte importante de un esfuerzo liderado por Estados Unidos, que está llevando a cabo ataques aéreos y operaciones de fuerzas especiales contra el Estado Islámico, además de entrenamiento de efectivos kurdos y del Gobierno iraquí.

"Vamos a fortalecer aún más nuestras acciones en Siria e Irak", dijo Hollande, quien describió a la tragedia como un ataque a la libertad por parte de fanáticos que desprecian los derechos humanos.

(Reporte adicional de Matthias Blamont, Maya Nikolaeva, Michel Rose, Bate Felix, Brian Love y John Irish en París, Alastair Macdonald en Bruselas, Omar Fahmy en El Cairo, Tarek Amara en Túnez y Andreas Rinke en Ulaanbaatar. Escrito por Alastair Macdonald, Andrew Callus y David Stamp. Traducido por la Redacción de Madrid. Editado en español por Carlos Aliaga, Lucila Sigal y Javier López de Lérida)

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