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Buena parte de la mano de obra española se ocupa en la construcción y la hotelería. (Keystone)

Buena parte de la mano de obra española se ocupa en la construcción y la hotelería.

(Keystone)

¿Me renovarán el contrato? ¿Qué va a pasar con mis hijos? ¿ Qué debo hacer? Son las cuestiones que preocupan a los trabajadores españoles en Suiza tras el ‘sí’ ciudadano en favor de la iniciativa popular 'Contra la migración masiva'.

El tema de la votación se aborda, incluso, en los vestidores de un gimnasio bernés: “Entonces, parece que ya no nos quieren”, dice en  tono de broma una española. “Lo siento. Me avergüenza tanto lo ocurrido este domingo”, le responde una suiza que se dice atónita con las informaciones que circulan en los medios sobre todo lo que está en juego tras la votación del 9 de febrero pasado.

“De momento no cambia nada”

El resultado de la cita a las urnas ha sido como un balde de agua fría para los 70.000 españoles que viven en Suiza - la séptima comunidad extranjera en importancia por su número y, junto con la italiana, una de las primeras en responder desde hace medio siglo a la demanda de mano de obra en el país alpino.

La Consejería de Empleo y Seguridad Social de la Embajada de España en Berna se aprestó a emitir un comunicado para tranquilizar a sus conciudadanos:

“La iniciativa para limitar la inmigración no afectará a los derechos adquiridos por los españoles que residen en Suiza. La iniciativa establece un plazo máximo de tres años para adaptar las leyes suizas a la nueva situación. Hasta que no se aprueben estas reformas o se modifique el acuerdo sobre la libre circulación de las personas, la situación jurídica en materia de acceso a los permisos de trabajo o de residencia se rige por las disposiciones actualmente vigentes, es decir, de momento no cambia nada”.

Población española en Suiza

2008: 65.200

2009: 65.000

2010: 64.010

2011: 65.800

2012: 69.400

Es la séptima comunidad extranjera, después de la italiana, la alemana, la portuguesa, la serbia, la francesa y la turca.

El 85,1% de la población residente extranjera proviene de un país europeo.

(Fuente: Oficina Federal de Estadísticas)

Aún en “estado de choque”

No obstante, se manifiestan las primeras señales de incertidumbre de la mano de obra española, especialmente entre los que desde hace poco tiempo viven y trabajan en Suiza. Cabe señalar que tan solo en 2013, 8.000 españoles inmigraron a territorio helvético en busca de un mejor porvenir del que se ofrece en su tierra de origen.

“Comienzan a surgir ciertas dudas entre nuestros miembros. Nos preguntan qué va a ocurrir ahora. Si podrán renovar sus contratos o si podrán continuar con sus familias aquí”, indica a swissinfo.ch Aurora García, secretaria para la migración de UNIA, uno de los principales sindicatos del país que entre sus afiliados cuenta con 6. 000 españoles.

La sindicalista, hija de inmigrantes españoles, no esconde su pesar por el respaldo que recibió la iniciativa. “Creo que aún estamos en estado de choque”.

“UNIA ha defendido que la inmigración no es la culpable de los problemas que se imputan a la libre circulación de personas con la Unión Europea, como el dumping salarial. Los responsables son los patrones, que no se atienen a las normas laborales, mientras que las autoridades han tardado en establecer los instrumentos suficientes de control y las sanciones pertinentes  para evitar la mano de obra barata”.

Comprensión por el ‘sí’

La mayoría de los españoles en Suiza se ocupan en los sectores de la construcción y la hotelería. Entre ellos, Genaro Rodríguez, jefe de obra con 42 años de vida y trabajo en este país. Al gallego no le sorprende el apoyo popular a la iniciativa.

“Entiendo las razones. Si yo tuviese derecho a voto, creo que también hubiera dicho ‘sí’: Las autoridades no alcanzaron a comprender lo que significaba la oportunidad de expresar un descontento popular a través de esta votación. Lo que impulsó a muchos suizos a apoyar el freno a la inmigración fue el malestar de ver que la mano de obra se abarata y poco se ha hecho en los últimos diez años para enfrentar este y otros problemas”.

En su opinión, “esta iniciativa no tenía que haber llegado a puerto”.

Algunos, en el paro

“En los últimos años me cuesta mucho conseguir un trabajo estable. Mi marido ya está en el paro, mientras vemos que trabajadores nuevos, con contratos temporales, llegan a ocupar los puestos que nosotros podríamos cubrir”, indica una andaluza, con 20 años en Suiza, que prefiere permanecer en el anonimato.

Comparte la opinión de que faltan medidas para evitar que la tasa del desempleo entre los extranjeros (6%) triplique la de los suizos (2%), otro de los argumentos entre la población helvética para expresar su “basta” a la inmigración.

Sin soluciones concretas

Para los extranjeros nacidos aquí, hijos de la primera generación de la mano de obra extranjera llegada a partir de los años 60 y conocidos con el nombre de ‘secondos’ en Suiza, la iniciativa, en sí misma, no ofrecía soluciones. “Solo producirá nuevos problemas”, afirma la asociación Second@s Plus.

Uno de sus miembros, el abogado binacional Daniel Ordás reitera a swissinfo.ch que el éxito de esta iniciativa se debe a preocupaciones sociales reales: carestía de vivienda, altos precios de alquiler, tráfico y dumping salarial... lo que antes, afirma, no pasaba en Suiza. “Este miedo que los suizos tienen con la llegada de nuevos inmigrantes encontró un foro de expresión a través de las urnas. Esta iniciativa no es, sin embargo, el instrumento idóneo para resolver estas inquietudes”.

El basilense de origen español también busca transmitir un poco de tranquilidad: “No va a cambiar nada en esencia con este voto, porque el mercado laboral helvético seguirá requiriendo mano de obra extranjera en el futuro”.

Atención a la imagen de Suiza

Daniel Ordás ofrecerá próximamente una conferencia en la Universidad de Barcelona en la que presentará Reforma 13, su proyecto para modificar la Constitución española, inspirado, en parte, en las características de la democracia directa helvética. Para la ocasión, prevé ya que deberá responder a muchas cuestiones relacionadas con la votación suiza del 9 de febrero.

“Varios medios ibéricos me han contactado estos días para asistir a la conferencia y conversar conmigo. El voto contra la inmigración reforzó el interés sobre las posibilidades de la democracia directa suiza.”

Pero no todo el mundo ve con buenos ojos esta posibilidad ciudadana, advierte el socialista. La necesidad de explicar las condiciones que permitieron el apoyo a esta iniciativa es latente, considera. “Hay que poner atención en la imagen de Suiza, porque, de país ejemplar en democracia directa, ha pasado a ser calificado injustamente de egoísta por algunos en días recientes”.

swissinfo.ch



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