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La manicurista Rosa Natacha espera por clientes mientras habla con sus hijas en Holguín, Cuba. 11 de junio de 2016. Los visitantes estadounidenses con sus dólares en mano están fluyendo hacia La Habana, con las líneas aéreas y los hoteles aprovechando el deshielo de las relaciones entre los ex enemigos de la Guerra Fría, pero en las provincias fuera de la capital cubana el prometido auge del turismo es más rumor que un hecho. REUTERS/Alexandre Meneghini

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(Infografía de cantidad de visitantes estadounidenses a Cuba: http://reut.rs/2cdBGHJ)

Por Sarah Marsh y Jeffrey Dastin

HOLGUÍN/SANTA CLARA, Cuba (Reuters) - Los visitantes estadounidenses con sus dólares en mano están fluyendo hacia La Habana, con las líneas aéreas y los hoteles aprovechando el deshielo de las relaciones entre los ex enemigos de la Guerra Fría, pero en las provincias fuera de la capital cubana el prometido auge del turismo es más rumor que un hecho.

"Vemos pocos resultados aquí", dijo Ubaldo Díaz, quien administra una vivienda para alojamiento con desayuno en la oriental ciudad de Holguín, a unos 700 kilómetros al este de La Habana.

Díaz dijo que utilizó todos sus ahorros para remodelar su casa y poder rentar dos habitaciones a turistas que visitan la cuarta ciudad más grande de Cuba.

"He tenido clientes de todo el mundo, pero ninguno de Estados Unidos hasta el momento. Si tendríamos más turistas estadounidenses, probablemente podría rentar habitaciones más fácil", agregó.

El número de turistas de Estados Unidos hacia Cuba está en aumento, pero la base es un nivel muy bajo en comparación con otros destinos del Caribe.

Los viajes de los turistas estadounidenses a la isla siguen prohibidos como parte de una ley de Washington, aunque el presidente Barack Obama ha autorizado algunos excepcionalmente luego de que ambos países comenzaron a relanzar sus nexos en diciembre del 2014.

La cifra de turistas estadounidenses se disparó en el 2015 en un 77 por ciento, a 161.233 visitantes, en comparación con el año precedente, reportó el Gobierno de La Habana. Los nuevos vuelos comerciales regulares desde Estados Unidos a Cuba iniciados el pasado 31 de agosto está previsto que ayuden a dar un mayor impulso.

Aún así, el número de visitantes de Estados Unidos a Cuba palidece en comparación con los viajes a República Dominicana y Jamaica, los cuales recibieron a 2,0 millones y 1,3 millones de turistas estadounidenses, respectivamente, el año pasado, según la Organización de Turismo del Caribe.

PEQUEÑO CAMBIO

Hasta ahora, gran parte del aumento del turismo se ha enfocado en La Habana, debido a que los estadounidenses tienen prohibido por ley visitar las playas para vacacionar.

La capital se ha visto beneficiada, con un impulso económico de la mano del surgimiento de restaurantes, la remodelación de edificios antiguos y mayor actividad en las carreteras. Se ve a cubanos usando ropa con la imagen de la bandera estadounidense y autos clásicos con calcomanías que dicen: "I love New York".

Pocos estadounidenses, en cambio, han puesto un pie recientemente en las provincias de la isla.

"Si una visa de turista para los estadounidenses fuera legal, por supuesto que sería mejor", dijo Tamara Morales Sierra, directora de la oficina de información al turista en Villa Clara, una provincia a donde JetBlue Airways reinició vuelos regulares Estados Unidos-Cuba la semana pasada.

La capital provincial, Santa Clara, es conocida por el mausoleo a Ernesto "Che" Guevara, uno de los líderes de la Revolución Cubana de 1959 que comenzó largos años de relaciones hostiles con Washington.

Un vuelo de American Airlines aterrizó el miércoles en Holguín desde Miami.

"Los nuevos vuelos no cambian esa situación", dijo Morales Sierra.

Por su parte, en la pintoresca ciudad costera de Gibara, al noroeste de Holguín, las autoridades instaron a empresas locales a prepararse para una afluencia de viajeros de Estados Unidos, dijo Yanelis Morales Marino, quien tiene una vivienda particular que renta a través de la empresa AirBnb.

"Todos estamos a la espera de la llegada de los americanos", dijo Morales Marino, sentada en una mecedora de madera en el patio de su casa colonial.

(Reporte de Sarah Marsh en Holguín y Jeffrey Dastin en Santa Clara. Con informe adicional de Marc Frank en La Habana; Traducción de Nelson Acosta; Editado en español por Silene Ramírez)

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