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Fuerte la ONU, el mundo, mejor


70 Aniversario: ¿Cumple la ONU sus propósitos?




¿Simboliza un nuevo inicio de la ONU la escultura del artista Michelangelo Pistoletto, ‘El Renacimiento’? (Keystone)

¿Simboliza un nuevo inicio de la ONU la escultura del artista Michelangelo Pistoletto, ‘El Renacimiento’?

(Keystone)

Con ocasión del 70 aniversario este otoño de la creación de las Naciones Unidas, swissinfo.ch recogió opiniones entre representantes de ese organismo en Ginebra sobre si la organización está preparada para el siglo XXI.

Enumerar los logros de la ONU desde su fundación en 1945 es sin duda una tarea larga y difícil. Su secretario general, Ban Ki-Moon, esbozó de manera reciente una sinopsis: “Cada día la ONU logra una diferencia positiva para millones de personas: vacunación de niños, distribución de ayuda alimentaria, instalación de albergues para refugiados, despliegue de fuerzas de paz, protección del medio ambiente, búsqueda de soluciones pacíficas de controversias y apoyo a elecciones democráticas, igualdad de género, derechos humanos y Estado de Derecho”.

Para el 24 de octubre, el público ha sido invitado a reflexionar sobre tales logros durante una jornada de puertas abiertas en el complejo de las Naciones Unidas en Ginebra. Se espera que miles de personas asistan. Uno de los aspectos más destacados es la develación de una nueva escultura en el cercano Parque Ariana. ‘El Renacimiento’ se compone de 193 grandes piedras, una por cada Estado miembro, instaladas en una configuración infinita y que simbolizan un “nuevo comienzo” para la ONU.

“Después de 70 años la organización debe cambiar y reformarse con el fin de responder mejor a las realidades del mundo de hoy”, dijo Michael Moller, director general de la Oficina de la ONU en Ginebra, donde se encuentra la mayor concentración de personal de esa entidad en el mundo.

Estructura arcaica

Aclamada como la gran esperanza para el futuro de la humanidad después de la Segunda Guerra Mundial, la ONU ha tenido problemas para adaptarse. Su órgano de gobierno, el Consejo de Seguridad, es un reflejo. Los vencedores, China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos, son aún los únicos miembros permanentes con poder de veto. Para los críticos, esa parálisis ha conducido a fracasos en el tratamiento de crisis como las guerras en Siria y Ucrania.

El exsecretario general, Kofi Annan, declaró de manera reciente que el Consejo debe tener nuevos miembros permanentes so pena de hacerse cada vez más irrelevante en el escenario internacional. Sin embargo, hay pocas señales de que los actuales miembros quieran renunciar a cualquier poder o compartirlo.

Desde su adhesión en 2002, Suiza ha presionado para reformar el Consejo. Coordina el Grupo Responsabilidad, Coherencia y Transparencia (ACT), que reúne a 27 países pequeños y medianos. Su más reciente iniciativa, respaldada por 60 países, insta a los miembros permanentes y no permanentes del Consejo a desistir de su derecho de veto en el bloqueo de resoluciones destinadas a prevenir o poner fin a los casos de atrocidades masivas.

Alexander Fasel, embajador de Suiza ante la ONU en Ginebra, considera posible el logro de pequeños avances.

“Hay mejoras en los métodos de trabajo del Consejo, especialmente las sesiones abiertas y los Estados hacen esfuerzos para ser transparentes. Con la iniciativa del veto, la idea es poco a poco aceptada. Incluso Estados miembros como Francia lo respaldan”, indicó a swissinfo.ch.

Crecientes demandas

Mientras que su más poderoso órgano político todavía está atascado en el año 1945, a nivel operativo, la ONU se ha expandido masivamente debido a la creciente demanda. Actualmente cuenta con una plantilla de 85 000 personas y un gasto anual de alrededor de 40 mil millones de dólares (38 200 millones de francos); es decir, cuatro veces más que hace 20 años. Al mismo tiempo, la recaudación de dinero es un problema constante, obstaculizado por una fuerte competencia entre las agencias.

La ONU es ahora un enorme sistema con 20 organismos especializados, cada uno con su asamblea y presupuesto propios. Sin embargo, no hay una autoridad central para supervisar a todos. La pesada estructura fue responsabilizada hace poco del retraso de la Organización Mundial de la Salud en el reconocimiento de la epidemia de Ébola.

“No creo que se ha vuelto demasiado grande, sino (más bien) demasiado fragmentada”, anotó Moller. “Es extraordinariamente difícil de gestionar adecuadamente, ya se trate de reclutamiento o de adquisiciones. Todos los aspectos prácticos de la gestión de una organización de ese tamaño se ven obstaculizada por las reglas de la ONU impuestas por los Estados miembros”.

2015 es un año crítico para el sistema de la ONU, que definirá gran parte de su trabajo para los próximos años. En marzo, se acordó un nuevo marco de reducción de riesgos en caso de desastres. En septiembre, la Asamblea General de la ONU aprobó una nueva agenda de desarrollo diseñada para acabar con la pobreza y el hambre para el año 2030, y las esperanzas son altas de que las naciones lleguen a un nuevo acuerdo en París en diciembre para abordar el cambio climático.

¿Aumentar las tareas?

Ian Richards, presidente del Comité Coordinador del Personal Internacional Sindicatos y Asociaciones (CCISUA), con sede en Ginebra y que representa a 60 000 empleados de la ONU, no está seguro de que la ONU esté adecuadamente preparada para manejar todos esos nuevos objetivos.

Para él, la ONU sufre de problemas estructurales crónicos: demasiado miedo al fracaso, demasiado viejo (la edad promedio para integrarse es de 41 años) y demasiado burocrático. Considera que la Asamblea General administra en corto demasiadas políticas y presupuestos, amén de que la competencia de intereses entre Estados complica la contratación:

“Por todos lados, las agencias se reducen, suprimen los puestos más bajos y cuando se expanden, añaden personas en el nivel superior, como directores y sus adjuntos. Los Estados miembros quieren tener en sus propios directivos. Y las agencias dicen, “necesitamos expertos a mitad de carrera, no personal subalterno que necesitamos entrenar'”.

Para su correcto funcionamiento, la ONU se apoya en ejércitos de consultores externos e internos con contratos de corto plazo, que pueden representar hasta el 40% del personal en algunas organizaciones, precisó Richards.

Reformas

Hace diez años, en una cumbre que marcó el 60 aniversario de la ONU, los líderes mundiales acordaron un blando documento para reformar la institución.  Hace una década, y al observar la temática desarrollo, asistencia humanitaria y medio ambiente, el Panel de Alto Nivel para la Reforma criticó también en un informe la actuación de la ONU respecto a sectores que debía ayudar.

Su informe sugiere muchos cambios para promover el trabajo en equipo y la eficiencia en el campo bajo un esquema denominado Delivering as One (Actuando como uno ) que reúne a las agencias en una sola oficina, un  programa, un presupuesto y un líder. El programa fue lanzado como prueba en ocho países en 2007. ¿Qué se podría decir ahora del panel?

El embajador Fasel consideró que Devivering as One condujo a reformas considerables.

“La ONU es una organización de aprendizaje. Es un sistema que sabe cómo hacer un balance, reflexionar sobre sus métodos de trabajo y corregirse a sí misma”, afirmó.

Moller asentó también que se han hecho “enormes” mejoras en las operaciones sobre el terreno, especialmente en las naciones en desarrollo. Pero el progreso es “asimétrico”, dependiendo de quién esté a cargo, puntualizó y señaló que aún se necesitan reformas más amplias.

“En los pasados 10 o 15 años, nuestra comprensión de la complejidad de los problemas que enfrentamos es mucho más sofisticada, pero las estructuras no han dado seguimiento. Si viviéramos en un mundo perfecto, ya habríamos tenido una reestructuración seria. Desafortunadamente, en este momento, no hay la voluntad política entre los Estados miembros. Y por supuesto, eso costaría dinero por lo que es poco probable que suceda pronto”, sentenció.  

Ginebra Internacional

Ginebra es sede de 33 organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, la Organización Meteorológica Mundial, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados y el Comité Internacional de la Cruz Roja.

En total, unos 29 000 diplomáticos y funcionarios internacionales laboran en Ginebra; además, hay alrededor de 2 400 empleados que trabajan para 250 organizaciones no gubernamentales. El personal de la ONU asciende a 9 400 personas. En Ginebra se da la mayor concentración de personal de la ONU en el mundo. En esa ciudad están representados 173 Estados.

Anualmente, Ginebra acoge a 200 000 personas que participan en 2 700 conferencias y reuniones internacionales, más que en Nueva York. Además, se contabilizan 3 000 visitas profesionales y privadas de jefes de Estado, de Gobierno y de ministros. Algo más de 900 multinacionales tienen registro en Ginebra, y proporcionan más de 76 000 puestos de trabajo. En 2013, los gastos de las organizaciones internacionales y las instituciones ascendieron a 5 450 millones de francos.

El 24 de octubre es el Día de las Naciones Unidas y marca el aniversario de la entrada en vigor, en 1945, de la Carta de la ONU. El aniversario de este año se celebra bajo el lema ‘ONU fuerte-mundo mejor’. 


Traducido del español por Marcela Águila Rubín

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