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Ganando poder


Las mujeres impulsan a la clase media


Por Clare O’Dea


 (Keystone)
(Keystone)

Varios estudios escudriñaran el actual nivel de bienestar actual de la clase media suiza. Los investigadores coinciden en que muchos hogares enfrentan presiones financieras, pero reconocen que la contribución femenina ha permitido mejorar las economías familiares.

La clase media tiene un ingreso considerablemente superior al de 1990, sin embargo, sus percepciones han perdido terreno comparadas con la evolución que tuvieron las de otros grupos poblacionales.

Aunque hay diversas definiciones, se considera clase media a las personas cuyos ingresos mensuales equivalen al salario medio que gana el 60% de la población; o los hogares cuyas que perciben entre el 70 y el 150% del ingreso familiar promedio que se registra en el país.

En Suiza, la llamada clase media quedó a salvo de la crisis económica global y no ha experimentado una caída abrupta de sus ingresos ni elevadas tasas de paro. Pese a ello, los especialistas afirman que la envuelve un sentimiento de inseguridad e insatisfacción –la clase de clima que hace que anuncios como la reciente imposición de cuotas a la inmigración de ciudadanos de la Unión Europea (UE) sean políticamente oportunos.

En su informe La presionada clase media, el laboratorio de ideas Avenir Suisse –de corte liberal- precisa que entre 1994 y el año 2000, los salarios correspondientes a los grupos de ingresos medios avanzaron con mayor lentitud que las percepciones de los empleados ubicados en la parte alta y baja de la escala salarial del país.

La recuperación femenina

Por géneros, los salarios de las mujeres han avanzado más rápidamente que los de los varones, pero esto se debe en gran medida al rezago que experimentaban. La participación de la mujer en la fuerza laboral creció significativamente en el mismo lapso. En el año 2000, el 77% de las mujeres en edad productiva activa formaban parte del mercado de trabajo, aunque solo poco más de la mitad tenía empleos de jornada completa.

Este doble efecto combinado –más participación y un repunte más rápido de los salarios– permitió en Suiza la llamada feminización de la clase media. Patrick Schellenberger, coautor del estudio de Avenir Suisse, explica a swissinfo.ch que aun cuando esto no ha sido la salvación de la clase media, sí ha sido de gran utilidad.

Estas ventajas podrían, no obstante, verse socavadas. La economista del Credit Suisse, Sara Carnazzi Weber, afirma que algunas mujeres optan por abandonar el mercado laboral porque con frecuencia el segundo salario no aporta a los hogares un beneficio que realmente valga la pena.

Carnazzi Weber explica que hay hogares de ingresos medios donde el sueldo adicional que aporta la mujer desplaza las percepciones familiares hacia un nuevo tramo impositivo. Si a esto se suman gastos añadidos como el pago por el cuidado de los hijos, las finanzas de una familia con dos ingresos pueden empeorar en vez de mejorar.

“Cuando un hogar en el que los dos padres trabajan se encuentra con un ingreso neto disponible inferior al que tiene una familia de ingresos más bajos, existe un desincentivo automático para trabajar que genera una pérdida significativa desde un punto de vista económico más amplio”, añade.

Brecha de género

Suiza se sitúa en la séptima plaza del índice 2013 'Mujeres trabajando’ de la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC) que incluye a 27 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

La brecha entre los salarios que perciben los hombres y las mujeres es del 19% en Suiza, comparada con el mejor resultado, 6%, de Polonia. Le siguen Noruega (7%) y Nueva Zelanda (8%).

Países como Canadá, Austria y Alemania registran tasas semejantes a la helvética.

En Suiza, el 77% de las mujeres en edad productiva forman parte de la fuerza laboral, un dato similar al de los países nórdicos. No obstante, el porcentaje de mujeres con empleos de tiempo completo es de 55%, por debajo de Noruega (67%), Suecia (79%) o Finlandia (86%).

La posición social

Según Schellenberger, lo que está en juego va incluso más allá del dinero. Para mucha gente de la clase media se ha vuelto difícil delimitar una frontera con respecto a los grupos de menores ingresos. “Los historiadores consideran que es muy importante que la clase media sea capaz de trazar este límite, porque la recompensa que reciben es una parte importante de su propia imagen”.

Por ello, aumenta el resentimiento en la clase media, a pesar de estar altamente cualificada, gozar de buenos empleos y percibir ingresos atractivos, algo que Matthias Kuert, miembro del sindicato Travail Suisse, encuentra comprensible.

“Los asalariados de la clase media que salen adelante con esfuerzos observan cómo sus vecinos tienen acceso a más subsidios estatales, por ejemplo, para el pago del seguro médico, que ellos no perciben. Y esto les molesta”, apunta Kuert.

“Otro hecho que acentúa esta inconformidad es que antes, cuando alguien accedía a la clase media, sabía que podía mantenerse ahí. Existía un cierto sentido de la seguridad. Hoy, ésta ha desaparecido”, dice. Una enfermedad, un divorcio, la pérdida del empleo puede ponerlo todo en peligro.

Comparación internacional

Las cifras sobre el promedio de la riqueza global esconden importantes variaciones entre países y regiones. Representan exclusivamente el valor medio, es decir, la suma de todos los activos existentes divididos entre el número de hogares.

El patrimonio neto, o riqueza, se define como la suma de los activos financieros y reales (principalmente bienes raíces) de una familia, menos las deudas que tiene.

En la lista de las naciones más ricas, con haberes superiores a los 100.000 dólares por adulto, se encuentran los países de Norteamérica y Europa Occidental, así como las naciones de la región de Asia-Pacífico y Oriente Medio.

Suiza encabezaba la lista con 470.000 dólares por adulto en 2012, muy por encima de Australia (350.000 dólares) y Noruega (330.000 dólares), que ocupan la segunda y tercera plaza, respectivamente.

Japón, con un patrimonio por adulto de 270.000 dólares, está en el quinto sitio. Estados Unidos se sitúa en el séptimo lugar, con 260.000 dólares. Y países como Francia, Suecia, Bélgica, Dinamarca e Italia promedian alrededor de 200.000 dólares.

Fuente: Informe sobre la Riqueza Global, 2012, Credit Suisse

Llegar a fin de mes

Los datos promedio de la clase media reflejan una situación sólida. Sin embargo, las cifras ocultan circunstancias muy diferentes. “Hay tres grupos dentro de la clase media: la baja, la media y la alta. Y las diferencias en sus rangos salariales van desde los 60.000 hasta los 200.000 francos suizos anuales”, refiere Kuert.

En un país donde la edición 2012 del Informe sobre la Riqueza Global  Riqueza, publicado por el Credit Suisse, estima que el patrimonio medio de un adulto suizo suma 470.000 francos, una cuarta parte de los contribuyentes no posee ningún ingreso adicional a su fondo de pensiones.

¿Qué tipo de gastos realizan los asalariados suizos? De acuerdo con los datos más recientes de la Oficina Federal de Estadística, pagos obligatorios como los impuestos, la seguridad social o las contribuciones al sistema de pensiones y las primas del seguro médico, absorben alrededor del 29% del presupuesto familiar.

La vivienda y el consumo energético constituyen otro gasto importante, equivalente aproximadamente al 20% del ingreso de los hogares (ver infografía).

Con respecto a la vivienda, existe un gran contraste entre la situación de los residentes que son dueños del inmueble que habitan -o quienes alquilan una vivienda desde hace tiempo-, y los recién llegados, que se han visto afectados por un dramático repunte de los precios de los bienes raíces y de los alquileres en las zonas urbanas.

Daniel Müller Jentsch, otro de los coautores del estudio de Avenir Suisse, considera que la gente se encuentra agobiada por el precio de la vivienda, sobre todo, en regiones como Ginebra y Zúrich. “En algunas partes de Suiza, especialmente en los cantones donde se pagan los salarios más bajos, el coste de la vida ha avanzado más rápido que los sueldos, así que el poder adquisitivo se ha visto erosionado”.

Pero en comparación internacional, la clase media suiza se ha visto mucho menos afectada que la de otros países de Europa o de otras regiones, puntualiza Müller Jentsch.


(Traducción: Andrea Ornelas), swissinfo.ch



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