Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

Gestión de riesgos Senderismo en montañas inestables

Una excusionista con mochila y bastón frente a un sendero cerrado

Una excursionista se encuentra con un sendero cerrado cerca de un área afectada por un desprendimiento en el cantón de Valais, Suiza.

(Keystone)

¿Cómo se protegen los caminos de montaña en Suiza ante el riesgo de una avalancha de piedras y lodo, como la que la semana pasada afectó a la localidad grisona de Bondo con ocho personas desaparecidas?

El gobierno fija las condiciones para los 65 000 kilómetros de la red de senderos de Suiza y establece que estos deben mantenerse “lo más libre de peligros posible”. Las rutas se planean a conciencia para evitar zonas de alto riesgo. Sin embargo, la legislación helvética no especifica, de manera expresa, que las autoridades encargadas de mantener las vías tengan la obligación de evaluar posibles fenómenos naturales, como avalanchas de piedras o desprendimientos de tierra. Y esto implica que los montañeros se adentran en los senderos bajo su propia responsabilidad.

Conservar los caminos corresponde a los cantones, comunas (municipios) y grupos de senderismo locales que se encargan de los recorridos de su zona. Colocan señales de advertencia y, si el riesgo es muy elevado, cierran el paso a los excursionistas. Sin embargo, tal y como apunta la Federación Suiza de Senderismo después de haber evaluado la red de senderos del país, el cierre de la mayoría de los caminos ocurre tras los desprendimientos de piedras o deslizamientos de tierra y no previamente. Los grupos de mantenimiento de paseos de montaña, además de tener sus propios procedimientos de control, tienen en cuenta los comentarios que les hacen los caminantes, funcionarios forestales y agricultores alertándoles de cualquier problema que pueda suceder.

Los encargados de la conservación de las rutas, una vez que son conscientes del riesgo, pueden decidir controlar la zona más de cerca, construir barreras protectoras, soltar las rocas de manera preventiva o colocar señales.

A veces, basta con desviar el camino. La Federación de Senderismo señala que las áreas de alto riesgo por caída de piedras o avalanchas están en puntos muy específicos, lo cual significa que los lugares lindantes no plantean ningún riesgo. Y esto es lo que llevó a construir el puente colgante más largo de Suiza cerca del Zermatt, en el cantón de Valais.

 

Otras veces, en cambio, puede que el camino tenga que cerrarse. Como en la ladera de Moosfluh (cerca de la región del glaciar Aletsch) donde, desde el año pasado, han estado cerrados unos seis kilómetros por riesgo de avalanchas. El área de Moosfluh es una de las pendientes más controladas de Suiza. Allí se han colocado una docena de sensores para detectar el movimiento del suelo.

   

El encargado de evaluar los peligros naturales en el Instituto Federal Suizo de Investigación sobre los Bosques, la Nieve y el Escenario NaturalEnlace externo, Christoph Hegg, reveló a la televisión pública suiza, SRF, que en los próximos años será más habitual desviar y cerrar los caminos de senderismo, porque el cambio climático provoca que los hielos perennes se derritan y se desprendan rocas y tramos de montaña.    

El experto en análisis de riesgos de la Universidad de Zúrich Christian HuggelEnlace externo, indicó a SRF que los investigadores han apreciado más deslizamientos de rocas en las últimas tres décadas. Y el responsable de seguridad del Club Alpino Suizo, Ueli Mosimann, dice que su club ya no utiliza determinadas rutas de senderismo y escalada precisamente por el riesgo que hay de caída de piedras y avalanchas.

Mala suerte en Bondo  

La localidad de Bondo, en el cantón de los Grisones, que la semana pasada fue alcanzada por múltiples desprendimientos de piedras (con un cómputo de ocho montañeros desaparecidos) se encuentra bajo una pendiente en la que ya se habían fijado las autoridades. De hecho, empezaron a evaluarla en 2011, después de un deslizamiento de tierra menor y observaron que la montaña se había movido 30 centímetros en tres años. Tras lo cual, se colocó un sistema para alertar urgentemente a la población ubicada debajo, en caso de que ocurriera un deslizamiento mayor. La semana pasada el sistema sí funcionó, aunque no pudo advertir a los alpinistas a tiempo.

La alcaldesa de Bondo declaró a la prensa que su pueblo “hizo todo lo que pudo” para mitigar el riesgo de corrimiento de tierras. Y explicó que habían marcado los caminos de la zona con señales que advertían del peligro de caída de piedras y que por lo menos un camino se cerró por completo.   

En una zona concreta por encima de Bondo, alcanzada por la avalancha, se advirtió de que había alto riesgo de desprendimientos y los gestores de los senderos aconsejaron a los excursionistas, por ejemplo, que no se pararan allí para comer. No obstante, las autoridades cantonales consideraron que la senda no corría un peligro inminente, porque solo la utilizaban grupos reducidos de senderistas y la posibilidad de que ocurriera un derrumbe masivo, como el que tuvo lugar, era mínima.

Según el guarda del refugio de Sciora –el más cercano al deslizamiento de tierra ocurrido– su equipo avisó a todas las personas que llegaron del riesgo que implica hacer senderismo en esa zona. También a los ocho montañeros que siguen desaparecidos y casi con toda probabilidad muertos. Salieron del albergue de Sciora hacia la zona afectada el día de la tragedia. Eran las 8 de la mañana e iban de dos en dos. Nunca regresaron.

Zonas de riesgo   

Los mapas de riesgo que realizan las autoridades cantonales pueden ayudar al personal encargado de los caminos a vigilar las zonas de montaña potencialmente inestables. Los mapas para cada cantón (en alemán) pueden encontrarse aquíEnlace externo.

Sin embargo, el mero hecho de que un área muestre un riesgo potencial no significa que un suceso como el que ocurrió en Bondo sea inminente o, incluso, posible. El geólogo Yves Bonanomi, encargado de evaluar lo ocurrido, manifestó a SRF que el derrumbe masivo fue un “acontecimiento de carácter muy excepcional” porque, por lo general, las avalanchas paran cerca de la zona en la que comienzan gracias a barreras naturales y caen en pedazos al valle más tarde.   

Cómo mantenerse seguro

Para hacer rutas de montaña (marcadas con líneas blancas y rojas), la Federación Suiza de Senderismo recomienda que se lleven buenos mapas que aseguren que se transita por senderos preparados.

Quienes planean excursiones de alta montaña, por su parte, pueden informarse sobre el estado de las rutas en el Club Alpino SuizoEnlace externo, la Federación Suiza de SenderismoEnlace externo o Suiza TurismoEnlace externo y cerciorarse de que no van a zonas de riesgo o lugares en los que los caminos están cerrados.

La caída de piedras en la montaña puede estar provocada por las altas temperaturas, el deshielo, el fuerte viento, el paso de personas o animales. Cuando se camina por la montaña, no hay que detenerse en zonas propensas a aludes o derrumbes de rocas (generalmente indicadas con carteles); hay que seguir la marcha y pararse a descansar solo en zonas seguras.


Traducción del inglés: Lupe Calvo, swissinfo.ch

subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

×