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Ginebra internacional


Suiza quiere fomentar el impacto intelectual de la ciudad


Por Simon Bradley (con la colaboración de Frédéric Burnand)


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La Ginebra internacional vive una avalancha de iniciativas ‘intelectuales’. Con ellas, las autoridades suizas confían en poder asegurar el atractivo de la ciudad a largo plazo y hacer frente a la competencia internacional de ciudades como Copenhague o Abu Dabi.

Después de cinco años de proyección y construcción, este 26 de septiembre se inauguran los primeros dos pétalos de la Maison de la Paix (Casa de la Paz), sede del Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo (IHEID). El acto contará con la presencia del exsecretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, antiguo estudiante del centro, quien pronunciará un discurso inaugural.

La Maison de la Paix, que costó 200 millones de francos suizos, no es el único gran proyecto de esta índole en Ginebra. Recientemente, abrió el Humanitarium, un nuevo centro conferencias y red de contactos, en las inmediaciones del Museo de la Cruz Roja. Y para dentro de unos años está previsto que el Centro para Cooperación Global albergue sus primeras conversaciones entre bastidores (a puerta cerrada).

El tiempo dirá si estos proyectos bastarán para que Ginebra preserve su posición como la ciudad más internacional del mundo. Pero esa es la apuesta de las autoridades federales y del cantón de Ginebra. Ambos confían en que la Maison de la Paix se convierta en un centro de referencia para los temas relacionados con la paz, la seguridad y el desarrollo. El principal objetivo reside en reforzar el atractivo de Suiza como país anfitrión de organismos y eventos internacionales, en el contexto de una creciente competición mundial (ver recuadro).

 

Una competición que el politólogo Daniel Warner ilustraba en su blog del diario Tribune de Genève.

“La renovación de edificios que acogerán a las organizaciones internacionales es necesaria para preservar la importancia de la Ginebra Internacional… Otras ciudades intentan llevárselas de Ginebra con ofertas de relocalización seductoras. Es una competencia real. Los elevados costes de vida en Suiza (la carestía de vida), la apreciación del franco y la mejora de las telecomunicaciones han restado competitividad a Ginebra”.

Creciente competición

Según el informe La Ginebra internacional y su futuro, que publicó el Gobierno suizo, se observa una creciente competición para acoger las sedes de organismos internacionales. Entre los principales rivales de Ginebra figuran Montreal, La Haya, Bonn, Viena, Budapest, Dubái, Manila y Copenhague.

Desde 2008, 21 organizaciones han mudado parcialmente sus actividades de Ginebra a otras ciudades (sobre todo en los ámbitos de los derechos humanos, migración y actividades humanitarias), mientras otras 18 se han trasladado a la ciudad suiza (en su mayoría, del sector medioambiental y el desarrollo sostenibles).

Los principales destinos de las deslocalizaciones son Nueva York, Copenhague, Bruselas, París, Turín, Budapest, Estambul, Manila, Kuala Lumpur, Bangkok y Nairobi. Las razones son, sobre todo, reducir costes y concentrar actividades.

Fuente: La Ginebra internacional y su futuro

Grandes expectativas

Según Warner, el desarrollo intelectual de Ginebra es crucial, un aspecto que destaca el Gobierno en la estrategia La Ginebra internacional y su futuro. El documento subraya la necesidad de desarrollar la fortaleza intelectual de la ciudad, así como sus proyectos de infraestructura.

Uno de los proyectos destacados es indudablemente la Maison de la Paix, un espectacular edificio de vidrio con un diseño único en forma de seis pétalos, en pleno corazón de la Ginebra internacional y próximo a la sede europea de la ONU. Los dos primeros edificios albergarán la nueva sede del Instituto de Altos Estudios Internacionales y de Desarrollo (IHEID) que reunirá bajo un mismo techo la enseñanza, la investigación y administración del instituto fundado hace 85 años y a los 850 estudiantes, actualmente repartidos por la ciudad.

Los pétalos dos, tres y cuatro acogerán el Centro para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas, el Centro Ginebra para la Política de Seguridad, y el Centro de Desminado Humanitario. Todos ellos cuentan con el respaldo del Gobierno suizo. Los pétalos tres y cuatro se completarán a finales de este año, y los dos restantes que acogerán organizaciones dedicadas a la paz, el desarrollo y la seguridad a mediados de 2014.

Posición estratégica

“Reunir a todo el mundo bajo un mismo techo generará una tremenda dinámica intelectual”, afirma Philippe Burrin, el director del IHEID que concentra el mayor número de doctorandos en Suiza.

Burrin está convencido de que la Maison de la Paix atraerá a científicos y profesores de renombre mundial, pero no sabe si evitará que las organizaciones se muden al extranjero.

Xavier Comtesse, un director del laboratorio de ideas Avenir Suisse y asesor en materia de la Ginebra internacional, manifiesta sus dudas sobre el proyecto.

“La proximidad con otros organismos internacionales está bien, pero yo no echaría las campanas al vuelo. Falta un componente de laboratorio de ideas, que desapareció del plan inicial. Se han centrado más en el edificio que en su contenido”, sostiene.

Centro para Cooperación Global

Pero la Maison de la Paix no está sola. A principios de septiembre, el Gobierno suizo y el Comité Internacional de la Cruz roja (CICR) inauguraron el Humanitarium, un centro de conferencias y plataforma de contactos para la comunidad humanitaria.

Otra iniciativa importante de la nueva estrategia de país anfitrión es el Centro para Cooperación Global, que albergará previsiblemente el Castillo de Penthes, donde hoy tiene sede el Museo de los Suizos en el Extranjero.

El proyecto por valor de 50 millones de francos que presentaron el IHEID y la Universidad de Ginebra tiene como objetivo ayudar a posicionar a Ginebra como “un lugar de reflexión y maestría en cuestiones globales”.

Según Burrin, el nombre del centro da pie a malentendidos, ya que la idea era crear un lugar como el centro de conferencias Wilton Park en Gran Bretaña donde celebrar negociaciones internacionales a puerta cerrada, arbitrajes, así como seminarios de expertos. Es poco probable que el nuevo complejo abra sus puertas antes de 2020.

“La Guerra Fría es historia”

El ex embajador de Suiza, François Nordmann, elogia la idea. “Falta una reflexión general sobre el futuro de las organizaciones internacionales, su papel e importancia. Es algo en lo que Suiza tiene que involucrarse y ayudar a reformar el sistema de Naciones Unidas”, comenta.

Sobre la necesidad real de un lugar donde sostener negociaciones o arbitrajes internacionales Comtesse considera que Ginebra debe jugar sus bazas como centro de gobernanza global y regulación.

“La Guerra Fría ya es historia”, recalca el diplomático. “Pero un Global Governance Café en Penthes – ¿por qué no?

Según Burrin, corren rumores de que el antiguo director de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, estaba interesado en dirigir un laboratorio de ideas en el Castillo de Penthes.

Suiza tiene razón de ser ambiciosa, opina Burrin. Sin embargo, considera que la idea del think tank es poco realista, demasiado cara y no coincide con las directrices de la política exterior suiza.

“Nadie va a donar dinero a un laboratorio de ideas en Ginebra. Fijémonos en la competencia en Nueva York, Londres y Bruselas”, dice el director de IHEID.

Ginebra internacional

La ciudad suiza es sede de 32 organizaciones internacionales, entre ellas la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial del Comercio y el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Unos 26.000 diplomáticos internacionales  y funcionarios civiles trabajan en Ginebra. A ellos se suman los 2.400 empleados de 250 organizaciones no gubernamentales.

Cerca de 9.400 personas trabajan para Naciones Unidas en Ginebra, la ciudad que más personal de la ONU concentra en el mundo.

Además, 172 estados están representados en las misiones diplomáticas permanentes ante la ONU.

Cada año, en la ciudad suiza se celebran 2.700 conferencias y reuniones internacionales que congregan a 200.000 personas. Ginebra acoge además 3.000 visitas de trabajo y privadas de jefes de Estado o de Gobierno, y de ministros.

Jugar sus bazas

Con los actuales profundos cambios en materia de gobernanza global, Suiza reconoce que la Ginebra internacional debe jugar todas sus bazas para preservar su posición.

“Una de las características del mundo moderno es que los Estados ya no tienen el monopolio de las relaciones internacionales. Encontrar respuestas a la mayoría de los desafíos globales –pandemias, seguridad ambiental o cibernética– requiere convocar a múltiples actores diferentes, estados, ONG, académicos y especialistas”, afirma el embajador de Suiza ante la ONU en Ginebra, Alexandre Fasel.

“Necesitamos no solo una política activa y efectiva de país anfitrión de organizaciones internacionales, sino una política que enfatice el valor real de los recursos disponibles aquí en Ginebra: la concentración de capacidades intelectuales y actores que realmente tienen algo que decir hoy sobre gobernanza global”.

Fomentar “el intercambio intelectual” y las sinergias, construir redes más fuertes entre los miles de diplomáticos, funcionarios, las ONG, académicos y otros expertos afincados en la ciudad es crucial, afirman las autoridades suizas.

Un reciente estudio concluyó que, pese a la alta concentración en Ginebra de los actores más renombrados en cooperación global, las relaciones entre las organizaciones y la colaboración interdisciplinaria son escasas.

“Se necesitan edificios, pero no son suficientes para que Ginebra conserve su estatus de capital del multilateralismo”, apunta Warner. “La competencia entre Ginebra y otras ciudades gira en torno a las ideas, y no a las comodidades materiales”.


(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch



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