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Abusos administrativos


Guido Fluri reclama justicia por infancias robadas


Por Isabelle Eichenberger, Cham


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Guido Fluri en su oficina en Cham.  (swissinfo.ch)

Guido Fluri en su oficina en Cham. 

(swissinfo.ch)

De niño, asignado a familias ajenas, y de adulto, multimillonario, Guido Fluri utiliza su poder para dar voz a las víctimas de las medidas coercitivas del siglo XX en Suiza. Su iniciativa en busca de compensaciones recogió 110 000 firmas en un tiempo récord y el Gobierno anunció un contraproyecto indirecto. Es probable que el pueblo diga la última palabra.

“Es extraordinario: apenas habíamos registrado nuestra iniciativa en la Cancillería Federal y he ahí que el Gobierno llegó con su contraproyecto!”. Guido Fluri está feliz. Su larga lucha para que Suiza mire hacia un pasado poco glorioso rinde sus frutos. Impensable todavía hace dos años, el principio de una compensación se abre camino.

Víctima de la colocación administrativa antes de hacer fortuna en los negocios, este ciudadano de Solothurn, de 48 años, está detrás de la iniciativa popular ‘para la reparación’. Es el resultado de un intenso trabajo de explicación ante todos los medios, desde los miembros del Consejo Federal hasta representantes políticos, económicos, religiosos, campesinos, etc. El comité de la iniciativa y el comité de apoyo incluyen una impresionante variedad de personalidades. Incluso le escribió al papa Francisco, quien le respondió con una invitación a una audiencia general el 25 de marzo pasado

En sus lujosas oficinas, instaladas en un inmueble histórico de Cham, en el cantón de Zug, Guido Fluri nos acoge con sencillez. Aspecto juvenil, elegancia informal y firme apretón de manos. El hombre de negocios emana a la vez eficiencia, energía y sensibilidad.

“Soy un niño ilegítimo ‘clásico’, por así decirlo. Mi madre tenía 17 años cuando yo nací, y poco después sufrió de esquizofrenia. Nunca conocí a mi padre, que estaba casado. En un pueblo de  mil habitantes (Matzendorf, cantón de Solothurn), era un escándalo, una enorme vergüenza. Por otra parte, la palabra ‘ilegítimo’ todavía está profundamente arraigada en el espíritu de mi madre”.

Sus primeros años pasaron “más mal que bien”. Luego la madre fue internada en una institución psiquiátrica y él colocado en familias de acogida y, por un corto periodo, en un hogar para niños en Mümsliswil.

“No tenía tierra firme bajo los pies”

“Me encerraban y sufrí castigos, pero no fue sistemáticamente maltratado, como a otros niños, física y mentalmente”. Pero Guido Fluri precisa que “ciertamente hubo cosas que no eran correctas en Mümliswil”.

No se considera, sin embargo, una víctima de tales abusos institucionales. Quizá debido al pudor evasivo con el que evoca su infancia, o porque lo peor de su vida estaba por venir:  A los 6 años es recogido por los padres de su madre, pero el abuelo muere de cáncer cuando el niño tiene 8 años y dos años más tarde la casa de su abuela es destruida por el fuego. Su tío, su “figura paterna”, muere en un accidente de tránsito cuando Guido tiene 12 años.

“Estas pérdidas fueron muy difíciles, tuve fases tormentosas, mi vida estaba dominada por el miedo a morir al día siguiente. Yo simplemente no tenía tierra firme bajo los pies. Durante mucho tiempo sentí esa amenaza existencial, esa gran inseguridad”.

Dotado de espíritu analítico y de una gran disciplina, Guido Fluri supera sus viejos temores y crea su primera empresa a los 20 años. Con sus ahorros de aprendiz de bombero compra un terreno y obtiene un préstamo bancario para construir una casa. “Era importante para mí ... El hecho de tener un techo sobre la cabeza me permitió tener algo de estabilidad”.

Su carrera empresarial continúa con éxito en Zúrich: “Mi sentido estratégico y mi instinto seguramente me ayudaron mucho en mi lucha por encontrar mi camino”. Guido Fluri confiesa que siempre ha necesitado reunir reservas importantes, “pero nunca serán suficientes para apaciguar mi necesidad de seguridad, incluso si sigo trabajando en ello”.

Ningún espíritu de revancha

El éxito material no lo conduce a la revancha, sino a la empatía. “Muy joven, antes de los 30 años, sentí la necesidad de reflexionar sobre el sentido de la vida, de nuestra presencia en la tierra, de efectuar proyectos sociales. No soy religioso, pero soy creyente. Buscaba indicios”.

El Solothurn se ocupa de su madre. “Ella sufre de esquizofrenia crónica, es una enfermedad que no es fácil de entender. Cuenta con un ambiente adecuado, una estructura cotidiana bien organizada. Necesitamos un largo proceso para volver a crear un contacto, en la actualidad se estabiliza, viene a verme todos los días”.

Poco a poco, Guido Fluri avanza para crear su fundación en 2010, con el fin de promover la investigación sobre la esquizofrenia, el abuso infantil y el cáncer de cerebro (él mismo sufre de un tumor en el oído). Le dedica el 30% de los beneficios de sus empresas. En 2011, compra su antigua casa de Mümliswil y erige en ella el primer monumento nacional en memoria de los niños maltratados, que es visitado regularmente por escolares de todo el país.

De manera previa, había puesto en marcha una búsqueda de antiguas víctimas de colocaciones administrativas. “Fue muy difícil lograr que hablaran esas personas, a menudo severamente traumatizadas, aisladas y en situación de pobreza”, narra. “Decidí defender sus intereses y comencé mi trabajo de cabildeo, pero me sentí impotente al constatar que mis interlocutores políticos a menudo no tenían idea de lo que les hablaba, de lo que esas personas habían vivido, no lograba romper la indiferencia”.

Una fuerte presión

En noviembre de 2013, el empresario decide acelerar: “Comprendí la necesidad de ejercer presión en todos los niveles para reunir a todo el mundo y encontrar una solución. Una noche se me ocurrió la idea de la iniciativa y me prometí  encontrar la mayoría necesaria para lograrla”.

En abril de 2014 nace el comité de la iniciativa y comienza la colecta de firmas. Se requieren “decenas de horas de regateo” para reunir a representantes religiosos, políticos, agricultores, empresarios, intelectuales, etc., y lograr un acuerdo para la creación de un fondo de reparación de 500 millones de francos. Las 110 000 signaturas son registradas en diciembre en la Cancillería Federal y en enero, el Consejo Federal informa que acepta el principio de reparación y anuncia la redacción de un contra proyecto para el verano próximo. El Gobierno sitúa las cifras por debajo (250 a 300 millones de francos), dado que sus estadísticas sobre el número de víctimas aún con vida (12 000) son inferiores a las de los precursores de la iniciativa (15 000).

El proceso de consulta va a comenzar con las partes interesadas y, por tanto, Guido Fluri va a continuar su incansable labor de convencimiento, sobre todo  entre los partidos de derecha, más indecisos. “Cuando hay que pagar, cuesta más trabajo, es cierto. Es complicado fijar una cantidad, pero hay que ser realistas, no podemos pedir cantidades demasiado grandes, pero tampoco se puede hacer algo sin dinero. No podemos aplicar el liberalismo a personas que mueren en la pobreza en un país que defiende los derechos humanos en el mundo entero”. 

Un largo camino

1981: Tras la ratificación (1974) de la Convención Europea de Derechos Humanos, Suiza pone fin al internamiento administrativa, la violación al derecho de procreación (castración y abortos forzados), así como a la adopción o colocación extrafamiliar forzada.

1999: Iniciativa parlamentaria para la indemnización de las víctimas de esterilización forzada.

2009:  Iniciativa parlamentaria para la reparación por daño moral para los  menores colocados en instituciones educativas.

2009-2013: La exposición itinerante ‘Infancias robadas-Verdingkinder reden’ presenta 300 testimonios y fotografías en toda Suiza.

2011: Iniciativa parlamentaria para la rehabilitación de las personas colocadas por decisión administrativa; asimismo, una interpelación solicita un examen de conciencia histórica y una disculpa de las autoridades.

2013: La ministra de Justicia, Simonetta Sommaruga, presenta las excusas de la Confederación a las víctimas y crea una Mesa Redonda.

Marzo 2014: El Parlamento aprueba una ley de rehabilitación, lanza un proyecto de investigación y garantiza la apertura de expedientes de las víctimas.

Julio 2014: La Mesa Redonda crea un fondo de ayuda inmediata para las víctimas. Hasta el momento ha recibido cerca de 650 solicitudes, de las cuales 450 fueron investigados y 400 dieron como resultado el pago de un total de 3 millones de francos, 8 000 francos por víctima.

Diciembre 2014: Presentación de la iniciativa popular ‘para la reparación’, que pide la creación de un fondo de 500 millones de francos, firmada por 110 000 personas.

Enero 2015: El Gobierno reconoce el principio de indemnización y anuncia un contra proyectoindirecto para el verano.


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch

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